TOMO SUS SABIAS PALABRAS, SEÑORA MALÚ KIKUCHI, PARA DECIRLO “A MI MANERA”.


No confundamos garantismo con abolicionismo. El Dr. Zaffaroni, con todo su curriculum vitae abierto, y expuesto a la consideración de los lectores, tiene encomendada la tarea de redactar un nuevo Código Penal, que reemplazaría al vigente, obra magistral a la que se han incorporado con el transcurrir de los años, artículos que por sobre todo tienen que ver con el avance de la era informática en el mundo actual, y otras yerbas.

Le recuerdo que la doctrina de Zaffaroni, a quien ya hasta me cuesta decirle Dr., se sustenta en la idea que el concepto de persona, es incompatible con el de peligrosidad. Ergo, hasta el más terrible hijo de puta homicida, es VÍCTIMA de la sociedad en la que se desarrolló. ¡Que es la misma en la que Ud., y yo nos hemos desarrollado, solo que tuvimos la putísima oportunidad de convertirnos en hombres de bien.

Le advierto que de prosperar semejante atentado a la humanidad, ¡bueno, cuando menos a parte de la humanidad que habita nuestro país!, en más, el Derecho Positivo, irá a parar a la mismísima mierda, y con él, Ud., y yo, ya convertidos en presa fácil de ésta lacra nativa y exportada de distintos países limítrofes y no limítrofes.

Pero Zaffaroni no es solo un teórico. Su vida y sus días, transcurren en compañía de un secuestrador extorsivo que purgara 19 años de condena, además administrador de sus innumerables propiedades, muchas de las cuales, ¡oh casualidad!, fueran alquiladas para que en ellas se llevara adelante el ejercicio de la prostitución. De hecho, estaremos librados a la consideración de un dúo que va a superar sobradamente lo que serían un Batman y un Robin, mal inspirados, perniciosos, permisivos, y dispuestos a proteger al mundo criminal, en detrimento de ese otro mundo del que la mayoría de los argentinos bien nacidos formamos parte.

Hemos asistido al sistemático vejamen que esta bochornosa gestión de gobierno nos ha provocado. Desde este modesto editorial, exijo de los señores Legisladores de la Nación, la creación de una Comisión de Juicio Político para semejante exponente, y el mismo no se convierta en un animado espectáculo circense, como el que exculpara en su momento a un Juez Federal de la Nación, hoy en ejercicio del cargo.

¡Ojo!, le digo esta vez…porque caso de que prospere semejante disparate – porque de alguna manera hay que calificarle -, siquiera los cuatro gatos locos de siempre, podrán sentirse con derecho a reclamar por la vida de un semejante.

Ricardo Jorge Pareja
parejaricardo@hotmail.com

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