14 de julio, aniversario de la Revolución Francesa.


Universalmente se celebra hoy el aniversario de la Revolución Francesa, un movimiento contra el absolutismo que cambió la estructura del poder en todo el mundo y que dio lugar al desarrollo del liberalismo con la proclamación, el 26 de agosto de 1789, de la  Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

Quizá la mejor forma de explicar ese episodio revolucionario es con un párrafo de una carta de Robespierre en que describe la Toma de la Bastilla, el 14 de Julio de 1789: “Un ejército de 300,000 patriotas formado por ciudadanos de todas las clases, a los que se unió la guardia francesa, los suizos y otros soldados, pareció surgir de debajo de la tierra como por milagro”.

La gesta revolucionaria del 14 de Julio y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano ha sido —y sigue siendo— inspiración para los pueblos que sufren a causa de regímenes totalitarios y autoritarios, que vienen a ser reminiscencias  del absolutismo derrocado con el destronamiento de Luis XVI.

Aunque las guerras de independencia en América Latina no fueron propiamente revolucionarias sino rebeliones evolucionistas, son, en gran medida, consecuencia de la Revolución Francesa y de la Ilustración, con sus postulados de libre pensamiento, base del desarrollo democrático, y contra el dogmatismo, hoy día representado por el fundamentalismo político y religioso.

Las revoluciones habidas posteriormente en nuestra América,  independientemente de sus religaciones doctrinarias y sus planteamientos económicos y políticos, parten esencialmente de los principios de libertad, igualdad y fraternidad plasmados en la Declaración del 26 de agosto de 1789.

No fue, sin embargo, hasta 15 años después, con el advenimiento de la era napoleónica, a partir de 1804, que la Revolución Francesa logró su institucionalización en Francia, y que, con su influencia, paulatinamente se extendió a Europa y el resto del mundo.

Hoy día Francia continúa ocupando su lugar prominente entre los países más avanzados del mundo, con logros extraordinarios en las ciencias y la tecnología, por ejemplo en Medicina, investigación nuclear, telecomunicaciones, aviación, inteligencia electrónica, metalurgia, ingeniería industrial, y, en fin, en todas las ramas del saber.

La cultura y la intelectualidad francesa va siempre en la vanguardia y el aporte de Francia al desarrollo cultural es de primer orden. Una muestra de ello lo tenemos en Centroamérica, y en particular en Honduras, con la contribución de la cooperación francesa en educación, desarrollo urbano, desarrollo rural, protección ecológica y ambiental, apoyo a las investigaciones arqueológicas, así como lo relacionado con el desarrollo económico y el intercambio comercial.

El 14 de Julio es, por lo tanto, una efeméride universal, compartida por todos los pueblos de la Tierra por su significado libertario, de lucha contra la tiranía y la arbitrariedad, y por el legado de la Revolución Francesa de igualdad y fraternidad, como principios básicos del Estado democrático de derecho.

Fuente:http://tiempo.hn/

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