: LA MUERTE DE OCHOA…por Esteban Fernández

23 AÑOS DE LA MUERTE DE “8A” 

23 AÑOS DE LA MUERTE DE “8A”
¿Y a mí que me importa Ochoa? Sinceramente, odio cada vez que escucho a algún supuesto anticastrista rindiéndole pleitesías a este hijo de la gran perra llamado Arnaldo Ochoa. En realidad, los que debían tenerlo en un altar son los hermanos Castro si no fueran tan envidiosos.

Es triste reconocerlo, y no se si a usted le ha pasado, pero he odiado el paredón a través de este proceso desde que el primer cubano fue fusilado. Pero, desgraciadamente, he tenido momentos en que he dicho “¡Me alegro en el alma que hayan matado a esta sabandija”…

¿Qué fue Arnaldo Ochoa Sánchez para nosotros? Bueno, fue uno de los más grandes ENEMIGOS que hemos tenido los que queremos la libertad de Cuba. Según la propaganda oficial, nos quisieron vender que “Ningún castrista había luchado, ni disparado mas tiros, contra nosotros y contra los enemigos del pueblo angoleño que este esbirro”. ¿Entonces por qué me encuentro con quienes en el exilio quieren endiosarlo?

Este tipejo nacido en Cacocum, dicen las malas lenguas que tenía fama de practicar la zoofilia o bestialismo (es decir tener relaciones íntimas con animales). Comenzó su carrera de vulgar asesino en la Sierra Maestra en la Columna de Camilo Cienfuegos, y por órdenes del “Señor de la Vanguardia”, les daba el tiro de gracia a guajiros indefensos acusados de insignificantes veleidades como robarse una lata de leche condensada.

En enero del 59 bajó de la loma como teniente. Y rápidamente se brindó como voluntario para inmiscuirse en los asuntos internos de otras naciones. Fue invasor en Santo Domingo, en Venezuela y en varios lugares más.

Ahí comenzó a funcionar la maquina propagandista del régimen creando ídolos de barro. Lo elevaron demasiado y exageraron tanto sus valores que se fue ganando el rencor y la animosidad de los dos monstruos que no admiten competencia en cuanto a fama, ni a nada, se refiere. Lo señalaron como uno de los héroes en Playa Girón. Esteban Bobo Carás, que es un experto en la materia, sostiene que “allí simplemente estuvo a la vera del Gallego Fernández”.

¿Primer expediente en la academia militar de Frunce? ¿Verdad o mentira? ¿Mito o realidad? ¿Quién va a discutir eso? Lo presentaron como “el león de la Metro” en Angola, cuando hasta el gato sabe que la mayoría del tiempo se la pasó llevando muchachitas jovencitas escolares para Luanda, vestidas de verde olivo y formaba tremendos bacanales con ellas.

Y el error mas grande que cometió Ochoa, uno de los principales que contribuyeron a que le costara la vida, fue desobedecer- al estar en el frente de batalla- a los mandatos que ridículamente le daba el “Comandante en Jefe” desde una oficina con aire acondicionado en La Habana. A veces cometía la pifia de burlarse de las desesperadas exigencias que le hacía Fidel Castro.

Dicen sus apologistas que otro de sus fallos garrafales fue tener una acalorada discusión en Luanda con Raúl Castro en público, delante de todos los subordinados. Algunos de los presentes sostienen que le dijo textualmente: “¡Tú eres muy maricón para darme órdenes a mí aquí en África!”…

Los nicaragüenses hablaban pestes de él cuando estuvo allá al frente de la lucha para deshacerse de los “Contras”. “Engreído, petulante, abusador” es lo mínimo que decían los nicas del supuesto genio guerrero.

Y al formarse el escándalo, al ser acusado de 20 pecados -que todos los mayimbes del régimen cometen- se “rajó como una caña brava”. Lo que vimos en su juicio fue a un cobarde en toda la extensión de la palabra, aturdido, drogado, y sin dar marcha atrás ni por un segundo en SU FIDELISMO rampante, y en su amor por su Máximo Líder.

Tal parece que lo convencieron- como mucho tiempo atrás le hicieron creer a Marquitos el traidor de Humbold 7- de que iba a ser “útil después de muerto”. Lo honesto hubiera sido que Fidel y Raúl se hubieran parado ante el jurado y hubieran dicho: “Lo matamos simplemente porque nos hace sombra y porque necesitamos a alguien que cargue con la culpa del tráfico de drogas”…

Yo, que he visto a machos de verdad en la televisión, como Jesús Sosa Blanco y como Felipe Rivero cuando se enfrentaron cara a cara y con valor a sus captores, les puedo decir que Ochoa me lució un tremendo ratón atrapado en la fauces de un gato.

Guapo de verdad fue Emilio Carretero en El Escambray, bravo fue Vicente Méndez, valientes fueron los mártires que cayeron gritando “Viva Cristo Rey”. A Ochoa no me lo vendan como un tigre, cuando en realidad, no fue más que un genocida, engreído, vive bien, comunista, y tremenda cucaracha al final de la jornada. La tiranía, simplemente nos evitó tener que ajusticiarlo el día de mañana.

 

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