CUANDO EL ODIO VISCERAL SE ABRAZA A LA LOCURA….


ATRAVIESA LA “CASCARA”, EXPONIÉNDOSE EN SU MÁS PATÉTICA VERSIÓN.


Si el odio, la víscera, la locura, la cáscara, y la más patética versión se remiten a un ciudadano común, más allá de lo desagradable, y hasta temible que nos pueda resultar, difícilmente logre superar la condición de “episodio”. Le digo más, hay que tener demasiada “mala leche” para ser testigo se semejante extrema exposición. De ahí el que uno, habitualmente recurra a las películas de terror, en el afán superador de no perdérsela, amparado por la tranquilidad y la seguridad que le provee el Séptimo Arte. ¿Se entiende?. Me dice que “maso”. Haga una cosa, vuelva a leer, porque no estoy dispuesto a ofrecerle otra síntesis.

Si en cambio, semejante extrema exposición, hace eclosión no en un ciudadano común, sino en quien por voluntad popular ha sido elegido para conducir los destinos de una nación, “el episodio” se convierte en un drama igualmente nacional; una hecatombe; una gran catástrofe o desgracia, que produce muchos destrozos, y un gran número de víctimas. “¡Cualquier similitud con personas y hechos reales, es pura coincidencia!”, reza el latiguillo de muchas películas, donde por lo general se recrean personajes y circunstancias “emparentados” con todo aquello que escapa a la racionalidad, cuando en realidad solo es patrimonio del factor humano, en tanto convengamos que cualquiera otro animal, actúa por instinto. ¡Sí, ya lo sé; no me lo diga, acabo de enquilombarle aún más la lectura y la comprensión!. ¿Sabe?. A veces lo hago a propósito, en la única intención de obligarle a “pensar”. Repare en que le he dicho pensar. Albergar la idea de que Ud. actúe, ya se convierte en algo así, como el pretender desentrañar la comisión de un “delito imposible”.

¡Que le vaya bien!

Ricardo Jorge Pareja
parejaricardo@hotmail.com

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