ESTAMOS EN VACACIONES DE INVIERNO, ESTAMOS.


Según cálculos realizados por “especialistas”, la movida incluye una cifra cercana a las dos millones de almas, y almitas. Debería decir almotas, también. Para algunos, no es cuestión de dejar sola a la abuela o al abuelo en casa, y encontrase con la “sorpresita” al regreso, o a través del llamado inoportuno que les cague las vacaciones. Sin embargo, la realidad del vecino es otra, e indica que alguien deba quedarse lo suficientemente pertrechado, como para poder resistir el posible ataque a ese lugar tan sagrado, la vivienda de uno, más allá de lo austera o confortable que pudiera ser. Ocurre que la vivienda de uno, alberga “ese calorcito que huele a familia”, irreemplazable, insustituible. También todas aquellas cosas que carentes de valor económico, conservan ese valor afectivo y espiritual en el que solemos refugiarnos en la nostalgia de la intimidad. “¡Le encomendé a Don Carlos, mi vecino, que cuando pueda le eche un ojo a la casa, y le dejé la llave de la puerta de calle para que me riegue las plantas!”. Y Don Carlos dijo que sí, cuando todavía no sabe como se las va a ingeniar para proteger la suya…porque todos se rajaron, y lo dejaron solo. En realidad, fué el quien se ofreció; una manera de compensar el sacrificio que hace su hijo para mantenerle…porque su magra jubilación no le alcanza siquiera para refugiarse en una pieza sin baño privado, de las pocas pensiones que conoce. Por otra parte, él ya ha vivido lo suficiente, su hijo, su nuera y sus nietos, tienen todo un desafío por delante…¡perdón!; dije desafío, cuando hubiera anhelado poder decir, VIDA. ¡Por supuesto que el hecho que Don Carlos, junto a su esposa ya fallecida, se hayan ocupado de criar a sus hijos como Dios manda, y no como manda una lacra de legisladores, en éste caso no cuenta. Que el hijo mayor se haya recibido de ingeniero agrónomo, y la hija menor de licenciada en letras, tampoco. Apenas si cumplió con su obligación de padre. El hijo varón, se caso con una mujer, y le dió dos nietas divinas. La hija mujer, con un hombre, y ya hay una tercer nieta o tercer nieto en camino. Don Carlos les está agradecido a ambos; fueron él y su esposa quienes les trajeron a este mundo, a ésta Patria, de manera inconsulta. El orgullo se le escapa por los poros, y por la confidencia selectiva, sana y verdadera. “¡Quedáte tranquilo viejo, que te vamos a llamar por teléfono todos los días, ya sabés, la idea que tenemos es recorrer el norte del país, y entonces, mal te podremos dejar un teléfono a través del que vos puedas hacerlo…además, como no tengo extensión, la distancia nos va a dejar sin la posibilidad de poder comunicarnos, celular mediante !”. La angustia y la felicidad, se pelean en el afán de prevalecer sobre el ánimo de quienes encaran las tan bien merecidas vacaciones, y el que se queda a cuidar “la casa”, a la que se le sumó la casa del vecino. ¡ÉSTO PASA HOY EN MI ARGENTINA, Y LA PUTÍSIMA MADRE QUE LOS PARIÓ!.

Ricardo Jorge Pareja
parejaricardo@hotmail.com

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