250 MIL MUERTOS por Esteban Fernandez



¿Se acuerdan del paquetazo aquel de los 20 mil muertos provocados por el gobierno de Fulgencio Batista? Jamás, ni sumando los caídos de ambos lados de la contienda, han logrado convencer a la mayoría de personas con dos dedos de frente, de la veracidad de esa exagerada cifra lanzada maquiavélicamente por la revista Bohemia.

Revista Bohemia de Cuba

Revolución cubana 1959
Y cuidado, que nadie me acuse de ser, o haber sido batistiano. Ni soy batistiano ni soy antibatistiano. Sólo soy anticastrista y anticomunista. Por lo tanto, voy a acusar al régimen opresor de mi país de haberle ocasionado la muerte, directa o indirectamente, ¡A UN CUARTO DE MILLÓN DE SERES HUMANOS!
Y no voy a comenzar por el asesinato en la Sierra Maestra de Eutimio Guerra, sino por el de Manolo Castro en la esquina de El Cinecito y el del policía de la Universidad, Oscar Fernández Caral. Algunos sostienen que es mentira que Castro fuera el causante de esas muertes. Me interesan un bledo esas opiniones: ¡Yo creo que SÍ LOS MATO! Y de ahí pa’lante la matazón ha sido monumental. La sangre vertida ha sido mas caudalosa que las aguas del rio Cauto…
En la lista de los crímenes del castrismo no están solamente los que cayeron en los paredones de fusilamiento desde enero de 1959, sino también los que han muerto en las cárceles a consecuencia de bayonetazos, de torturas, de enfermedades y de huelgas de hambre.
¿No son víctimas del castro-comunismo los que se han ahogado, o han sido devorados por los tiburones, tratando de llegar en balsas a tierras de libertad? Y ahí debemos incluir a mujeres, niños y ancianos. Y no solamente eso, sino que asesinaron a los pilotos de “Hermanos al Rescate” que trataban de salvar a indefensos balseros en el medio del mar. ¡Gloria eterna a los caídos en el hundimiento del Remolcador 13 de Marzo!…

Remolcador 13 Marzo
Hasta los suicidios como los de Osvaldo Dorticós, Haydee Santamaría, Félix Pena, el de su antiguo amigo Rafael del Pino, sin olvidar al presidente chileno Salvador Allende, deben caer sobre la conciencia del sátrapa.
Los caídos en el ataque al Moncada -soldados y asaltantes- yo se los atribuyo a Fidel Castro, igual que lo fueron los hombres que cayeron en el desembarco del Granma sin saber que Castro iba a implantar una tiranía. Esos también son de la cosecha del genocida.
Aunque mundialmente se presuma de los “beneficios” de la medicina castrista, mis compatriotas saben que la verdadera historia es muy diferente. Los enfermos que en cualquier lugar del mundo pudieran ser curados y salvados de complicaciones mayores, en Cuba mueren por falta de higiene y por no tener una atención médica apropiada y moderna. Cada vez que veo que a un cubano en grave estado lo reviven en un hospital norteamericano, pienso: “¡En Cuba se hubiera muerto!”
Y los occisos no solamente son cubanos. La historia nos ratifica que las garras de los castristas son muy largas y tenebrosas, y que se han inmiscuido en centenares de asuntos internos de muchos territorios, creando el caos y provocando la muerte de muchos ciudadanos de otros parajes.
Pregúntenle a un salvadoreño que esté al tanto de los acontecimientos ¿Quién fue el extranjero que más desolación ha provocado en El Salvador? Y usted verá que le responderá que es Fidel Castro Ruz.
¿Quién convirtió la tierra cubana en un enorme campo de entrenamiento de guerrilleros, dominicanos, bolivianos, colombianos, mexicanos, guatemaltecos, nicaragüenses, los cuales mas tarde regresaron a sus países de origen con la orden de combatir y hacer correr la sangre de sus conciudadanos? Eso sólo tiene un nombre, se llama Fidel.
¿Cuántos cadáveres -de ambos lados- causó la intervención militar del castrismo en África? Difuntos en Etiopía, Mozambique, en Somalia, y en montones de repúblicas africanas. A todos los cuerpos balaceados se les pudo haber puesto un cartelito en el pecho que dijera “Gracias a Fidel estoy muerto”…

Playa Girón
¿O alguien duda que las madres cubanas no solamente han llorado la muerte de sus hijos en Girón, en la Sierra Maestra, en las cárceles como 100 y Aldabó, en La Cabaña, en La Campana, y en el Estrecho de la Florida, sino TAMBIÉN EN ANGOLA, siendo carne de cañón del expansionismo cubano-soviético?… Yo me imagino que debe haber un cementerio privado de los Castro en la República del Congo.

Y podemos hasta el extremo de estar plenamente convencidos de que el régimen de Cuba estuvo íntimamente involucrado en el asesinato de John F. Kennedy. Existen muy pocos rincones del mundo que puedan darse el lujo de haber estado exentos del terror fidelista, y sin tener uno que otro muerto provocado por estos dos hermanos hijos predilectos de Satanás.
Unos monstruos que se alegraron de la muerte de revolucionarios que les hacían sombra como Frank País, José Antonio Echeverría, Menelao Mora. Hasta mandaron al matadero al Coronel Pedro Tortoló, aquel que se rajó durante la invasión norteamericana a Granada.
Y podemos añadir los que se mueren por epidemias (ahora mismo existe un desate de cólera que ha llevado al país a dos siglos atrás), por derrumbes, y porque no sobreviven los ciclones por falta de preparación ya que las viviendas no resisten ni un viento platanero y últimamente utilizan el método de accidentes de tráfico provocados e inocular veneno a los adversarios . Todas las cifras de estos muertos, están bien escondidas por el régimen de Cuba, pero siguen siendo causados por él. Matar a un ser humano es un crímen, matar a 250 mil es un genocidio.












































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Durante la guerra de Batista murieron aproximadamente 1, 700 revolucionarios incluidas las pobres víctimas que cayeron en restaurante y cines y omnibus, y del lado del gobierno los muertos fueron 600 y algo. Quevedo fué el inventor del cuento de los 20 mil muertos, en su carta al suicidarse pide perdón por todo el daño que causó ese palo propagandístico
El siempre recordado y magnifico colega de la radio Omar Marchant me hace llegar esta carta que paso a ustedes. En ella, Miguel Angel Quevedo, director de la Revista Bohemia, expresa con total claridad que no solo él, sino muchos “tontos útiles” que conocemos, ayudaron a la destrucción de Cuba. Este señor se voló la tapa de los sesos en la ciudad de Caracas, en agosto de 1969.
Sr. Ernesto Montaner
Miami, Florida
Caracas, 12 de agosto de 1969
Querido Ernesto:
Cuando recibas esta carta ya te habrás enterado por la radio de la noticia de mi muerte. Ya me habré suicidado-¡al fin!- sin que nadie pudiera impedírmelo, como me lo impidieron tú y Agustín Alles el 21 de enero de 1965.
Sé que después de muerto llevarán sobre mi tumba montañas de inculpaciones. Que querrán presentarme como«el único culpable»de la desgracia de Cuba. Y no niego mis errores ni mi culpabilidad; lo que sí niego es que fuera«el único culpable».
Culpables fuimos todos, en mayor o menor grado de responsabilidad.
Culpables fuimos todos. Los periodistas que llenaban mi mesa de artículos demoledores, arremetiendo contra todos los gobernantes. Buscadores de aplausos que, por satisfacer el morbo infecundo y brutal de la multitud, por sentirse halagados por la aprobación de la plebe, vestían el odioso uniforme que no se quitaban nunca.
No importa quien fuera el presidente. Ni las cosas buenas que estuviese realizando a favor de Cuba. Había que atacarlos, y había que destruirlos.
El mismo pueblo que los elegía, pedía agritos sus cabezas en la plaza pública.
El pueblo también fue culpable.
El pueblo que quería a Guiteras.
El pueblo que quería a Chibás.
El pueblo que aplaudía a Pardo Llada.
El pueblo que compraba Bohemia, porque Bohemia era vocero de ese pueblo.
El pueblo que acompañó a Fidel desde Oriente hasta el campamento de Columbia.
Fidel no es más que el resultado del estallido de la demagogia y de la insensatez. Todos contribuimos a crearlo. Y todos, por resentidos, por demagogos, por estúpidos o por malvados, somos culpables de que llegara al poder.
Los periodistas que conociendo la hoja de Fidel, su participación en el Bogotazo Comunista, el asesinato de Manolo Castro y su conducta gansteril en la Universidad de la Habana, pedíamos una amnistía para él y sus cómplices en el asalto al Cuartel Moncada, cuando se encontraba en prisión.
Fue culpable el Congreso que aprobó la Ley de Amnistía.
Los comentaristas de radio y televisión que la colmaron de elogios. Y la chusma que la aplaudió delirantemente en las graderías del Congreso de la República.
Bohemia no era más que un eco de la calle. Aquella calle contaminada por el odio que aplaudió a Bohemia cuando inventó«los veinte mil muertos».
Invención diabólica del dipsómano Enriquito de la Osa, que sabía que Bohemia era un eco de la calle, pero que también la calle se hacía eco delo que publicaba Bohemia.
Fueron culpables los millonarios que llenaron de dinero a Fidel para que derribara al régimen.
Los miles de traidores que se vendieron al barbudo criminal.
Y los que se ocuparon más del contrabando y del robo que de las acciones de la Sierra Maestra. Fueron culpables los curas de sotanas rojas que mandaban a los jóvenes para la Sierra a servir a Castro y sus guerrilleros. Y el clero, oficialmente, que respaldaba a la revolución comunista con aquellas pastorales encendidas, conminando al Gobierno a entregar el poder.
Fue culpable Estados Unidos de América, que incautó las armas destinadas a las fuerzas armadas de Cuba en su lucha contra los guerrilleros. Y fue culpable el State Department, que respaldó la conjura internacional dirigida por los comunistas para adueñarse de Cuba.
Fueron culpables el Gobierno y su oposición, cuando el diálogo cívico, por no ceder y llegar a un acuerdo decoroso, pacífico y patriótico.
Los infiltrados por Fidel en aquella gestión para sabotearla y hacerla fracasar como lo hicieron.
Fueron culpables los políticos abstencionistas, que cerraron las puertas a todos los cambios electoralistas. Y los periódicos que como Bohemia, le hicieron el juego a los abstencionistas, negándose a publicar nada relacionado con aquellas elecciones.
Todos fuimos culpables Todos. Por acción u omisión Viejos y jóvenes. Ricos y pobres. Blancos y negros. Honrados y ladrones. Virtuosos y pecadores.
Claro, que nos faltaba por aprender la lección increíble y amarga: que los más «virtuosos» y los más «honrados» eran los pobres.
Muero asqueado. Solo. Proscrito. Desterrado. Y traicionado y abandonado por amigos a quienes brindé generosamente mi apoyo moral y económico en días muy difíciles. Como Rómulo Betancourt, Figueres, Muñoz Marín.
Los titanes de esa «Izquierda Democrática» que tan poco tiene de «democrática» y tanto de «izquierda». Todos deshumanizados y fríos me abandonaron en la caída.
Cuando se convencieron de que yo era anticomunista, me demostraron que ellos eran antiquevedistas. Son los presuntos fundadores del Tercer Mundo. El mundo de Mao Tse Tung.
Ojalá mi muerte sea fecunda. Y obligue a la meditación. Para que los que pueden aprendan la lección. Y los periódicos y los periodistas no vuelvan a decir jamás lo que las turbas incultas y desenfrenadas quieran que ellos digan.
Para que la prensa no sea más un eco de la calle, sino un faro de orientación para esa propia calle. Para que los millonarios no den más sus dineros a quienes después los despojan de todo.
Para que los anunciantes no llenen de poderío con sus anunciosa publicaciones tendenciosas sembradoras de odio y de infamia, capaces de destruir hasta la integridad física y moral de una nación, o de un destierro.
Y para que el pueblo recapacite y repudie a esos voceros de odio, cuyas frutas hemos visto que no podían ser más amargas. Fuimos un pueblo cegado por el odio.
Y todos éramos víctimas de esa ceguera. Nuestros pecados pesaron más que nuestras virtudes.
Nos olvidamos de Núñez de Arce cuando dijo:
“Cuando un pueblo olvida sus virtudes, lleva en sus propios vicios su tirano”.
Adiós. Éste es mi último adiós. Y dile a todos mis compatriotas que yo perdono con los brazos en cruz sobre mi pecho, para que me perdonen todo el mal que he hecho.
Miguel Ángel Quevedo
=0=
Hasta aquí la carta del exdirector de Bohemia.
Los triste es que después de 47 años, algunos de aquellos individuos, a los que se refiere Miguel Angel Quevedo siguen perjudicando el futuro de Cuba pese a que ya están en la decrepitos.
Están más interesados en el “Yo” que en la libertad de nuestro pueblo, hoy oprimido por los satánicos hermanos Castro.
Carlos Luis Brito
Gracias Hector que bueno esto que publicas!
Me quedo con lo ultimo….Están más interesados en el “Yo” que en la libertad de nuestro pueblo, hoy oprimido por los satánicos hermanos Castro.
Pura realidad!
por que los cubano le hecha la culpa los castro solo
y que me dice de los dema cubano——————–por favor
con su doble moral
No han CESADO los cubanos de cubanos matar, a Rafael “Kique” del Pino, primo por rama maternal, amigo personal del tirano, de dormir en el sofa de su casa, sus “cositas” hacer, LO AHORCARON en su celda, nadie al tirano hacerlo vio, noooo, cubanos a cubanos MATANDO, lo que si recuerdo que su hermana Ester del Pino contaba que “su amigo” al hospital lo iba a visitar, y le reiteraba; ” de aqui, vivo no sales”, y asi fue, vale la pena recordar que el “kique”, E/P/D se paro en Enero del 59 frente a la Casa Blanca con un cartel que decia:” CASTRO IS A RED PUPPET”, clarao estaba, NO SE EQUIVOCO, largos a~os de presidio, vida le costo.
ESTAMO EN QUERRA Y NO LO SABEMOS