NO ES POSIBLE ASPIRAR A TANTO,por Andres Pascual

Por Andrés Pascual 

Yoani tiene espacio fijo en “El País” de España, a veces lo comparte con algún mamométrico de Montaner, pero el espacio es de ella: recuento surrealista de la asistencia al velorio de Payá, rejuego con el tiempo (no manejo del “tempo” literario), sino alusiones a que casi se le perdió durante dos días, porque se “atosigó” de acontecimientos; en fin, todo ese catauro de situaciones vividas que son reales y bien contadas, lo malo es el uso que le da a la crónica: beneficio propio por la vía de cheques que, posiblemente, comparta con la tiranía.

A estas alturas es más conocida que Leonor Pérez, que Mariana, que Dulce María Loynaz, que Rita Montaner, incluso que Celia Sánchez, Melba Hernández, Alicia Alonso o Haidee Santamaría fuera de Cuba. Comparable a ella en popularidad internacional, solo Mariela por la campaña liberal-castro-comunista a su favor en Estados Unidos y en Europa. Ahora, Mariela es mucho más conocida que ella dentro del país, porque tiene los medios y lo impone con el objetivo de promocionarse.

La relatora de historias de interés sobre lo malo de la dictadura, debe estar cobrando en más de un lugar donde se publiquen sus “vivencias” de trovadora de la calamidad habanera.

Si no es un elemento del régimen con aceptación de ambas partes, de todas formas es el elemento más útil dentro de la “oposición”, que tiene  varios, aunque nunca se clasifique como opositora ni como disidente para que no la encasillen en “contrarrevolucionaria” y, de esa forma, pasar como que mantiene cierto carácter de credibilidad por independiente o “free lance de ideas”.

Porque la dejan servir de vitrina ante cualquier acusación contra la represión de la libertad de opinión, debe cotizarle a su empleador en el Buró Político su cuenta-propismo, casi literario y comprometido, por cada premio que gane o por cada contrato que le paguen como, supongo, El País, porque sus representantes fuera de Cuba, Montaner y Saladrigas, deben haberle hecho los ajustes para que el dinerito contente al régimen que, a fin de cuentas, le interesa más que la cronista “le tape la letra” con lo de la prohibición del derecho a la libre expresión que lo que pueda desembolsar contante y sonante.

En El País, la cronista se ha preocupado por el revuelo defensivo en Cuba a favor de Assange, el de Wikileaks, a partir de que sería imposible este elemento en la Cuba castrista por lo que le pasaría si se le ocurre informar cualquier cosa no autorizada.

Son las verdades evidentes que todo el mundo sabe y algunos ya comentaron antes que ella.

Sin embargo, la impresión que tengo por el tufillo comparativo que se desprende al leer el material, es que la cronista se presenta en plano de Assange a la inversa.

La fama de Yoani Sánchez fuera de Cuba, aunque muy pocos la conozcan donde más falta hace, ha llegado a endiosarla de tal forma que aparenta sugerir que el asilado en la embajada de Ecuador comparta el martirologio por exponer “informaciones peligrosas” con ella.

Ya lanzó la bola y nadie debe dudar de que su equipo de asesores en “el campo capitalista”, todos conocidos por dialogueros y casi castristas, estén preparando el dossier que la proyecte como tal, ¿Quién puede dudarlo?

Fuente:http://www.nuevoaccion.com/

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