Con marcado interés se viven los momentos previos a la manifestación del 8-N. ¿Y el día después …?

Es posible imaginar una muy fuerte y clara expresión de repudio hacia el Gobierno, de parte de un amplio sector de la población. Expectativas sobre la presencia de oradores

La Presidente seguirá teatralizando, pero los resultados no parecen buenos …
En las últimamente escasas reuniones celebradas en Olivos, pese a las permanentes y reconocidas dificultades por las que atraviesa el Gobierno, el tema que en realidad se trata, de puertas hacia adentro, es el del 8-N y no el del 7-D, cual es lo que recurrentemente se utiliza para confundir e intimidar a la ciudadanía.

Durante el último mes ha venido circulando una adecuada información entre los promotores a la concentración y marcha popular, con respecto a la organización de la misma a llevarse a cabo el próximo Jueves. E inclusive conteniendo advertencias acerca de los previsibles esfuerzos que realizará el Gobierno para ensuciar la manifestación, tal vez con la generación de disturbios o cualquier otro recurso que persiga el objetivo de poder exponer, al día siguiente del acontecimiento, la más alta descalificación posible sobre el mismo.

Al margen de esa intención, que los participantes sabrán neutralizar, todo indica que lo que estuvo en estudio, dentro de la particular organización del 8-N, ha sido el tema de los discursos. Una cuestión delicada, por lo que hubo propuestas y contrapropuestas, pero en realidad pareciera que nadie está de acuerdo en que haya figuras que hablen en el acto. Se considera una capitalización indebida del reclamo popular.

Mucho menos lo harán, si es que alguien se anima a tomar la palabra, figuras de la Política. Muy acertado estuvo días atrás FRANCISCO De NARVÁEZ, cuando, para no quedar a contramano de una tendencia cada vez más generalizada, y a la vez no exponerse a los silbidos y abucheos, dijo que él está de acuerdo con la marcha pero no irá, aunque si lo harán sus familiares. Una salida airosa …

Lo que este Portal sospecha que pueda suceder, en cuanto a ese planteo en especial, es que su resolución se va a ir dando espontáneamente, y es probable que quieran encaramarse, al punto más alto y accesible que se consiga en ese momento en el Obelisco, algunos bien intencionados, u otros en búsqueda de protagonismo, no descartándose que también lo intenten operadores del Gobierno, para generar algún tipo de confusión.

Será una situación que entonces se resolverá a través de los silbidos y los abucheos.

Si el tiempo acompaña, se prevé una concurrencia, en todo el país, que estará en el orden de los varios millones de ciudadanos expresándose. El punto a considerar será entonces, qué actitud tomará el Gobierno el día después de tan fuerte exclamación popular.

Pese a las constantes provocaciones y simulaciones del kirchnerismo, concentradas particularmente en la Presidente, es lógico pensar que el mismo se sentirá debilitado. Subsistirán las agresiones, al estilo de la recientemente manifestada por el Diputado LARROQUE en el Congreso, y sus adherentes pagos que lo acompañaron, pero no hay que olvidar que se avecinan complicaciones a todo nivel para el Gobierno, las que comprenden desde la Economía, en el plano nacional e internacional, hasta la reanimación de viejos heridos que éste dejó en el camino.

Si bien todavía la situación no da como para distenderse, ni mucho menos, lo que suceda el 8-N, y en la siguiente manifestación ya propuesta para la tercera semana de Diciembre próximo, allí podría ubicarse el inicio de la decadencia total del kirchnerismo.

Fuente: Enfoques Positivos

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