“Cristina, fuiste”

Cristina, fuiste

Ministros que contienen deseos de cruzar el Jordan y abandonarla.

sobre informe de Consultora Oximoron
Redacción final Carolina Mantegari
especial paraJorgeAsísDigital

El desmantelamiento

Introducción

“Nunca hay que ir por la reelección, Cristina, sin tener asegurada la continuidad”.
Fue el consejo efectivamente precario de Néstor, El Furia.

Por recatada galantería, carencia de crueldad innecesaria, o por esquivarle al bulto del sinceramiento, aún nadie se atreve a decirle a Nuestra César:
“Cristina, fuiste”.

Se asiste a la caída abrupta del proyecto de continuidad. El desmantelamiento de la utopía de “la Cristina eterna”.
Sin Nuestra César en la carrera, la pedantería categórica de “ir por todo” se reduce a la nada.

Restan tres años de mandato. Aún puede aspirar a la tercera recuperación. Si adopta un severo cambio de gabinete y ejerce su propio reconocimiento del fracaso.
Habrá, en todo caso, que ayudarla. Si se deja.
La sociedad, aunque esté dividida, sin alternativas y mayoritariamente enojada, puede facilitarle la llegada con aire. Hasta el final. 2015.
Pese a la ansiedad de los oportunistas. Los que se muestran, en general, intolerantes.
No les cabe la idea de convivir, los próximos tres años, con ningún “pato rengo”.

Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron

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Garrochas hacia Villa La Ñata

Se le animan, paulatinamente, de a poco.
Dista de ser anecdótico que José Manuel De la Sota, El Cordobés Profesional, samurai seis, levante, de repente, la voz.
En el nombre irreparable de su provincia, pero en diplomático estado de rebelión. Delante de la ministra Giorgi, la que siempre aprueba y aplaude.
Mientras defiende los intereses de los proletarios de Córdoba, el astuto gobernador De la Sota se lanza.
Emite señales lícitas, en primer lugar, hacia la nación. Pero sobre todo hacia el peronismo huérfano, que implora por un tutor.
(Ver “El peronismo sin jefe”, cliquear).

Cristina, fuisteO que se extienda que Daniel Scioli, líder absoluto de la Línea Aire y Sol, samurai uno, consolide el proyecto presidencial.
Se le amontonan a Scioli los pedidos de audiencia. No alcanza a atenderlos en las oficinas del Banco Provincia, sede Capital.

O se le mandan directamente, en salto clásico de garrocha, hacia Villa La Ñata.
Saltan, según las fuentes, hasta los cristinistas emblemáticos.
Con la receta aprendida, aquí tratada. Ver “Un Scioli rodeado”, cliquear.

Aire y Sol atraviesa la instancia más delicada. Necesita que Nuestra César, la samurai dos, no se le desmorone tan rápido. Por el riesgo lícito de desmoronarse con ella.
(Scioli -para Oximoron- difícilmente vaya a soltarse, por su redituable lealtad).
También Aire y Sol necesita que Nuestra César no se recupere en exceso.
En tal caso, los frepasistas tardíos del colectivo Unidos y Organizados, con todo para perder, volverán a la carga con el providencialismo derruido de la re/reelección.

A propósito, ya suele festejarse la sentencia de la Garganta anónima del Portal. Indica:
“De buscar la re reelección, los cristinistas pasaron a buscar países sin extradición”.

Temores

Trasciende la preocupación confidencial de los ministros.
“Está intratable”, confirma la Garganta.
A veces se la define con el calificativo más popular (por elegancia narrativa, aquí es preferible prescindir).

A su alrededor, se cuidan de lanzar interpretaciones relativamente críticas.
Adquiere vigencia apenas una de las argumentaciones que planteaba Maquiavelo para seguir al Líder.
La siguen por temor.

A Nuestra César se le teme reverencialmente.
Sus arrebatos anímicos producen estupor.

Cristina, fuisteCirculan nombres de enfermedades extrañas que irresponsablemente se le atribuyen. Complementos científicos del calificativo popular.
Se guglea mucho el llamado “síndrome de Pick”. O la “enfermedad de Pick”.
(Que el interesado busque los datos en Internet, Oximoron no se hace cargo).
Se menciona hasta a una enigmática psiquiatra chilena. La sabia llega exclusivamente para tratarla.

Cualquier funcionario, con alguna capacidad de conjetura, hoy fabula acerca del complejo de medicamentos que le producen las euforias, las simultáneas depresiones.

El misterio del rumor se retroalimenta a través de la información lacrada.

Cuentan que determinados ministros ya no aguantan más. Lo confiesan a quienes emotivamente los contengan.
Pero los desdichados sólo podrán irse cuando ella lo decida.

Sabe que, si quiere otorgarle un poco de fuerza, de credibilidad a lo que persiste de su gobierno, tiene que cargarse nunca menos de cinco ministros.
Para ser coordinados, acaso, por el único que más o menos hoy sobrevive.
Florencio Randazzo, el Ex Killer.

Pero Nuestra César, por la pendiente, hoy debe ser cuidadosa. Porque, cada vez que algún funcionario se le va, se gesta otro flamante opositor televisivo.
La tentación de abandonarla, sin embargo, aumenta.
Hay desesperados que suponen que todavía están a tiempo de cruzar el Jordán.
Para emanciparse y adquirir el derecho de mostrarse críticos.
Como si, al irse, se purgaran.

Las Calas

Cristina, fuisteDe los varios que se fueron, muy pocos se abstuvieron de emitir críticas públicas.
La mayoría (de los que se fueron) la masacra.
Desde el mesurado Roberto Lavagna hasta la denunciadora vocacional Graciela Ocaña.
O el notable ideólogo Julio Bárbaro, tan convocado como Martín Redrado. O Martín Lousteau.
Y hasta el peor de Los Schoklender se recibe, de pronto, gracias a ella, de analista político. Para fulminar con severidad “el gobierno de corruptos”.

Si se van, si cruzan el Jordan, de proseguir con la patología, también De Vido, Alak, Garré o Timerman podrán pasearse próximamente entre los canales de cable. Como nuevos pichones de Alberto Fernández, el poeta impopular. O como Pepe Nun, el otro destapado.
O pueden asumir, también, el perfil bajo de Alberto Iribarne.

Sin detenernos en el fenómeno que brindan los embajadores políticos. Los Artículo Quinto que ya cruzaron definitivamente el Jordán.
En cuanto dejaron de recibir los trimestres salariales despuntó la consciencia crítica.
La tibia enumeración los contiene hoy distantes a Guillermo Nielssen, Octavio Bordón, Juan Pablo Lohlé, Rodolfo Gil, Jorge Remes Lenicov.
Y de un tiempo a esta parte, hasta a Jorge Yoma.
Sin perspectivas de continuidad, el cristinismo huele a calas. Fue.
Se lo piensa pero no se lo dice. “Cristina, fuiste”.

Rescatados

De los ex funcionarios que se fueron del Ejecutivo, y no la castigan, Oximoron rescata tres.
El incombustible senador Aníbal Fernández.
Y dos ex cancilleres, que curiosamente rivalizaron durante la gestión. Rafael Bielsa, El Pavo Real, y Jorge Taiana, El Inadvertido, que fuera el segundo de Bielsa, y luego el sucesor.

Sin retorno, sin nada que hacer, sin nadie que lo aguarde en el otro lado del Jordan, en cualquier momento Aníbal podría dejar el aburrimiento del Senado. Para volver, desesperadamente, al Ejecutivo.

A Bielsa, El Furia se lo sacó de encima cuando ya no soportaba más que la jugara de galán culto y maduro. Que le mostrara la superioridad por tantos libros leídos.
Lo condenaron al derrotero. Pero Cristina, por probable solidaridad de Serpiente de Agua, lo recogió para designarlo Inspector de Narcotráfico.

A Taiana, en cambio, Nuestra César lo despidió cuando El Inadvertido se mostró molesto por haber sido comparado con Amado Boudou. El Descuidista que iba a encargarse, personalmente, de sepultarla en la ciénaga.

Cansado de guerra

Cristina, fuisteEl Descuidista es otro que, según nuestras fuentes, llegó al límite.
Aunque aplauda fervorosamente en las paradas orales. Y se anote en cumplir con la instrucción presidencial de degradar cotidianamente a Héctor Magnetto.

Como Teresa Batista, la protagonista de la novela de Jorge Amado, Boudou también está “cansado de la guerra”.

El Descuidista aspira a ser liberado parcialmente de la montaña de causas. Por la adicción letal al ruidito febril de las monedas que supo acumular.
Lo que El Descuidista desea, en el fondo, se lo confesó a la Garganta.
“Subirme a la moto e irme a la m…”.
El objetivo sublime de rajarse. Lejos. En moto. Livianito de causas, con la rubia de celuloide detrás, sin casco, con el pelo al viento.

Carolina Mantegari
Redacción final de Informe Oximoron,
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