LA DECADENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS

Por Enrique de Diego( Alerta Digital-España)

La victoria electoral de Barack Husein Obama es una pésima noticia en medio de una crisis que amenaza con llevarse por delante la civilización occidental. Obama es un personaje, simplemente, nefasto. Con su reelección se certifica la decadencia de Estados Unidos. Multiraletarismo no es más que un palabro que difumina la pérdida de liderazgo por parte de USA. Pero Obama no es la causa de los profundos males de Norteamérica, sino su efecto.

Obama ha sido reelegido con todos los parámetros de su gestión en términos de fracaso y en muchos aspectos de desastre. En una nación en la que el pleno empleo ha sido la costumbre, el paro se sitúa por encima del 8% y ha aparecido el desempleo de larga duración, que allí se mide desde los seis meses, que era algo por completo desconocido. Su política internacional se ha caracterizado por el apoyo estúpido y suicida al integrismo islámico y el fruto cosechado ha sido el asesinato del embajador en Libia, que ha quedado impune. La primera gran operación del Cuerpo de Marines fue una exitosa expedición de castigo a Trípoli contra la piratería berberisca que había secuestrado a ciudadanos norteamericanos. El asesinato del embajador fue perpetrado por los mismos que él y su comandante en jefe habían apoyado.

Por tanto, y esta es la primera conclusión, la democracia que se establecía como sistema de corrección de errores y castigo al mal gestor ha dejado de funcionar. Obama es manifiestamente un mal gestor y su intención de llevar a Estados Unidos hacia el modelo europeo, de corte estatista y socialdemócracia, está causando daños intensos en la sociedad, mediante el paro y la deuda, sin que ello haya sido castigado por los electores. El castigo era el instinto democrático, al margen de las virtudes o defectos de Romney.

Pero las causas de esta decadencia de Estados Unidos –“la mayor potencia a favor de la libertad surgida en la historia de la Humanidad”, según la afirmación de Margaret Thatcher- son más profundas. Se ha roto el consenso básico que conformó a los Estados Unidos en el sentido thatcheriano como una nación basada en la libertad de la persona frente al poder coercitivo del Estado y la burocracia. Puede decirse que el Estados Unidos de Obama es una nación nueva que poco tiene que ver con la de Abraham Lincoln o Jefferson y sólo la mayoría de los republicanos en la Cámara de los Representantes hace funcionar el equilibrio de poderes y la existencia de un contrapoder.

Ni me gusta Obama, ni lo que representa. Obama representa un Estados Unidos multicultural en el que, a tenor de lo expuesto por todos los comentaristas, se vota a través de grupos étnicos, de comunidades yuxtapuestas, de modo que los negros, los hispanos y las mujeres –nada ha hecho más daño a la civilización occidental que la corrupción de la mujer a través del feminismo- son los que han dado la victoria a Obama. Una coalición, pues, de minorías, definidos de manera étnica. La minoría anglosajona protestante ha dejado de liderar a la nación. Estados Unidos se había presentado históricamente como la tierra de promisión en la que recalaban los emigrantes, los desheredados del viejo mundo para recalar en el nuevo y abrirse paso mediante su esfuerzo personal. Era un crisol basado en principios. Lo refleja con extraordinaria pasión la película “América” de Elia Kazan. Era un crisol en el que se fundían personas de diversas procedencias que aceptaban unos principios comunes.

El Estados Unidos de Obama es multicultural. Se trata de establecer comunidades raciales y racistas. Esos analistas que hablan de grupos étnicos reflejan una realidad con algunas categorías mentales que serían inteligibles para el estado mayor de las SS. Esas comunidades, mediante una coalición de minorías, pretende no buscar y dejar buscar a los demás la felicidad, sino obtenerla del dinero de los otros mediante la depredación del Estado a través de subvenciones y privilegios, depauperando a las clases medias. Es la ambientación generada por lo políticamente correcto. La consecuencia es el empobrecimiento paulatino de la sociedad que afecta especialmente a los votantes de Obama, los más perjudicados por esa línea ineficiente. Ese es el esquema que está fracasando estrepitosamente en Europa.

El grupo étnico que está desnivelando la balanza es el de los hispanos y su avance demográfico indica que lo hará en creciente medida. La identificación de un criterio racial con una posición política me repugna. Los emigrantes del pasado se integraban en el consenso básico de Estados Unidos. Los hispanos lo están cambiando. Las políticas migratorias invasivas y subvencionadas están teniendo un efecto corrosivo. No debería ser así, pero es lo que está sucediendo. Como sus precedentes, los hispanos podrían tener a reforzar los principios de los padres fundadores, pero no está siendo así.

Obama es el personaje más nefasto de la historia de los Estados Unidos. Por supuesto, no es ningún revolucionario. Está manifiestamente al servicio de las élites financieras, pues lo que está haciendo es trasvasar dinero del contribuyente a esas élites, pero la retórica de la drogodependencia estatal y del resentimiento social cala en esos grupos étnicos que son sus víctimas. El economista negro Thomas Sowell ha explicado con brillantez como esas políticas destruyen a la familia negra y restan movilidad social, generando ghettos. El ghetto ha sustituido al american way of life. La demolición de ese modelo se lleva predicando durante décadas en las cátedras universitarias y en los medios de comunicación. Quiero alabar el esfuerzo reactivo del Tea party.

Me cabe recordar el diagnóstico tremendamente premonitorio de San Josemaría Escrivá de Balaguer escrito el 14 de febrero de 1974 en su texto –recomendando su lectura- “La tercera campanada”: “Toda una civilización se tambalea impotente y sin recursos morales”. Esa civilización cristiana, geográficamente occidental, se tambalea con espasmos cada vez más fuertes en Europa y también en Estados Unidos, cuya sociedad civil parecía más fuerte y, por ende, más inmune. En el momento actual, tiene parte de mitología.

El panorama recuerda en demasía la decadencia del Imperio romano, y USA, a pesar de su tendencia aislacionista, ha tenido bastante de imperio y mucho de gendarme del mundo. Los bárbaros han atravesado el limes y forman grupos “étnicos”, que imponen nuevos criterios, muchos de ellos traídos de los lugares fracasados de los que aparentemente venían huyendo. Estados Unidos que había desplegado los principios de la civilización se ha vuelto tribal. Votan un conjunto de tribus en litigio, aún ahormadas por el patriotismo, pero son tribus, al fin y al cabo, y así se las presenta, aunque se nos utilice con precisión ese calificativo.

Es preciso desarrollar un movimiento ilustrado –es lo que he pretendido y pretendo con mis libros y con Regeneración- que cree en el ambiente necesario para la supervivencia de las clases medias y de la civilización. Sin racionalidad, el medio ambiente está lleno de emociones buenistas que pueden conducir a conflictos internos a medida que avance la pobreza, porque ni la adoración al Estado (me remito al último capítulo de mi libro “Carta a los jóvenes”) ni el multiculturalismo son capaces de asegurar los actuales niveles de población, ni los estándares alcanzados, sino que encaminan a las sociedades hacia la indigencia y el hambre. Y las poblaciones respaldan, con el voto, su propio sacrificio en una pulsión suicida.

Fuente:http://www.nuevoaccion.com/

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