Bonafini, una fascista de izquierda

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 handle404

El “fascismo” como actitud hacia los otros no es de izquierda ni de derecha; hay fascistas de izquierda y fascistas de derecha, aunque tal vez mas apropiado seria decir que hay autoritarios de izquierda y autoritarios de derecha. Un buen ejemplo es Hebe de Bonafini, quien ha vuelto a ocupar las primeras planas de los diarios con sus criticas y amenazas a la Corte Suprema de Justicia y a los jueces que no fallan de acuerdo con los intereses y deseos del kirchnerismo.

Bonafini siempre ha sido así, no se le puede reprochar falta de coherencia: nunca ha tenidoestima sobre la democracia basada en partidos que compiten lealmente por el poder y en la alternancia en el gobierno, ni en la división de poderes. Incluso, su visión de los derechos humanos es limitada: hay que respetar los derechos humanos pero sólo de quienes piensan como ella; por ejemplo, Rucci, en tanto “burócrata traidor a su clase”, no tenia derechos humanos como tampoco los tienen su viuda y sus hijos.

También otros liderazgos de las organizaciones de Derechos Humanos piensan como ella, sólo que no lo dicen.

Esta actitud de Bonafini fue útil al movimiento de los derechos humanos en la dictadura, cuando hubo que enfrentar a fascistas también auténticos en el esplendor de su poder. “Frente a los fascistas, lo mejor fue que surgiera otra fascista, Hebe”, suele decir una dirigente de aquellos tiempos, que rescata la tarea de Bonafini cuando eran muy pocos los que se animaban a reclamar.

El tiempo paso y ahora estamos en democracia, desde hace casi 30 anos. Es admirable que, sin cambiar su estilo y sus creencias, Bonafini haya podido permanecer como un referente de los derechos humanos. Creo que eso dice mucho de nuestra cultura política y de la calidad de nuestros dirigentes: políticos y empresarios que tienen cola de paja por su escaso compromiso con los derechos humanos en el pasado reciente, una Iglesia Católica que aún no se atreve adebatir abiertamente sus fallas durante la dictadura y medios de comunicación que aplaudieron a los militares o que ahora quieren jugar a un progresismo vacío.

Bonafini, que es astuta y audaz, ha aprovechado esas debilidades para seguir vigente. Sus recientes declaraciones han desnudado a la reina de los derechos humanos, pero el problema mayor es que una creación nuestra, colectiva.

Nota relacionada: De aliados a “monjes negros” de Hebe

Fuente:http://blogs.perfil.com/ceferino/

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