MISERIA EN SALTA,Argentina

Tatiana Tapia, niña de dos años, muere por desnutrición

NIÑOS HAMBRIENTOS, ALCOHOL, DROGAS, NIÑOS QUE MUEREN DE HAMBRE Y UN GOBIERNO REELECTO, DEMAGOGO Y SIN ESCRÚPULOS, que piden reserva de las cifras de niños desnutridos.

Como docente, defensor de los Derechos de la Niñez e integrante de la Asociación Consignas La Plata, tengo la obligación de difundir a todo el país la entrevista que se realizó, con la gran ayuda de periodistas del Diario El Tribuno Salta/Jujuy, al Padre, Fray Roberto Velázquez, que representa a la comunidad de Pichanal, Provincia de Salta. Que a continuación transcribo:

Roberto Velázquez, representante de la comunidad franciscana en Pichanal, vive desde hace 6 años en La Misión, esencialmente compuesta por población guaraní. De acuerdo con cifras del INDEC, Pichanal tiene 22 mil habitantes, de los cuales 10 mil -según fuentes de la propia comunidad- vivirían en ese lugar severamente afectado por los apremios económicos y la marginalidad.

¿Cuál es su principal preocupación?

Nuestra preocupación como orden franciscana ha sido y seguirá siendo la realidad que nos desafía y nos interpela; también los permanentes pedidos de ayuda y de apoyo que recibimos que nos ponen a caminar al lado de la gente a la vez que nos obliga a poner todo lo que sea posible para corregir lo que todavía se puede cambiar.

Asumir la realidad no es tarea fácil.

No es fácil, y debemos reconocer que es una realidad que muchas veces nos asusta debido a situaciones complejas, robos, drogas, alcohol, implicancias políticas y, ante todo eso, nosotros carecemos de los elementos profesionales apropiados como para ayudar profundamente. Igualmente intentamos estar y ayudar en lo que se puede.

¿Qué puede hacer ante los casos de desnutrición que tiene en la comunidad?, ¿Trabaja con otras instituciones?

Con el hospital de Pichanal veníamos trabajando con el tema desnutrición. Pero en la última reunión, de fines de marzo, me pidieron reserva en los datos sobre la cantidad de niños desnutridos, y con otras instituciones experimentamos un silencio cómplice de parte de los representantes y dirigentes. Otro tema: el 4 de junio de 2007 una fecha que marcó un antes y un después en la vida de la comunidad aborigen de La Misión. En esa fecha fue asesinado un joven de 17 años que intentó evitar el asalto de un comerciante de nuestra comunidad. En esa ocasión, los hermanos franciscanos definimos al cruce de Pichanal como una zona liberada pero no pasó nada porque a los responsables no les interesa evitar la violencia, la suciedad, el alcohol, la droga y la prostitución.

¿Qué diría de esta realidad actual el fundador de la esta comunidad, el padre Chielli?

Los niños fueron para el padre Roque Chielli el mayor de los tesoros por proteger. Luchó incansablemente contra estos flagelos sociales, la injusticia, la exclusión, la marginación y contra todo tipo de atropello. Sufría cuando sus hermanos, como él llamaba a los aborígenes, se emborrachaban, una realidad que tanto entonces como ahora traía muchísimos problemas familiares y contra los que él mucho trabajó. Nosotros seguimos padeciendo muchas de estas circunstancias. Pero con una gran diferencia ahora, la palabra, lo que se dice, nada tiene valor… Es muy difícil, pero igual no nos detenemos…

¿Qué actitud toman como comunidad ante el alcohol y las drogas?

Nuestro primer interés era disminuir la venta de alcohol. Así nos dimos cuenta de que la mayoría de los comerciantes cuentan con autorización municipal y policial para vender alcohol aunque ninguno cumple con la documentación correspondiente; alcanza solamente con llenar la solicitud y abonar mensualmente. Aquí nada se ejecuta, nada se cumple; enviamos distintas notas a la municipalidad, policía, Concejo Deliberante, pero el silencio y la indiferencia es mucho más fuerte. Podemos percibir claramente que nadie tiene interés en responder, ni ejercer la autoridad al servicio del bien común.

¿Han recurrido al intendente?

Muchas veces hemos apelado a la autoridad política, para dialogar sobre estos temas que nos preocupan, pero ha sido en vano. No se encuentra, ha viajado, ni siquiera existe una oficina donde se lo pueda encontrar. Ante esta realidad me pregunté si existe un silencio cómplice de las instituciones de Pichanal, porque los negocios funcionan sin tener un papel en regla, vendiendo alcohol, drogas y como consecuencia el robo es la moneda común. Por ende, el desorden y la violencia son nuestros compañeros de camino.

¿Cómo cree que continuará este 2011?

Este 2011 seguimos preocupados y queremos seguir trabajando como hasta ahora, con mucho esfuerzo y convicción, pero necesitamos del compromiso real de las instituciones, de nuestros representantes y de todos aquellos que quieran transformar para bien a nuestra sociedad. Al iniciar nuestra vida aquí, buscábamos dar solución al tema del alcohol, pero en la actualidad nos damos cuenta de que no sólo luchamos contra este sistema sino también luchamos por dar un poco de luz a las instituciones y sus representantes. También hay que incluir el consumo de la droga que cada vez es mayor y, como si esto fuera poco, hoy nos toca luchar contra el flagelo de la desnutrición de nuestros niños. No quiero pensar que en el futuro vamos a tener que pedir escuelas especiales para los niños que carguen con las consecuencias del hambre. Lamentablemente vivimos en un sistema social complejo e inoperante, donde cuenta más el amiguismo político que la respuesta a las necesidades reales y urgentes de la gente.

David Saab

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