UNA BUENA AMISTAD Santos protege al narcoestado de Chávez y el bolivariano le entrega a un vocero de las FARC

El combate en conjunto al narcotráfico y el terrorismo, planteado entre Colombia y Venezuela parece ser más una ficción que otra cosa. Luego de años de estar alimentando al enemigo del otro, ambos países deciden “ponerle fin a la situación”, en lo que se asemeja más a una reestructuración de un mismo sistema viciado que a una intención real de cambio. Santos protege al narcoestado chavista y Chávez le da la espalda a sus antiguos aliados de las FARC.

Santos y Chávez, aunque “enemigos”, amigos. Ver más imágenes»
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) – La oposición justifica la fuerza del enemigo. Esta es una premisa que parecen conocer muy bien Hugo Chávez y Juan Manuel Santos, ambos madatarios cercanos a círculos militares de Venezuela y Colombia respectivamente. Aunque se esfuercen en aparentar otra cosa, lo que hacen el colombiano y el venezolano es mantener a sus enemigos en estado latente, azotandolos por un lado y alimentandolos por otro.

¿Qué podría ser sino esto el hecho de que Juan Manuel Santos decida entregar a Venezuela a Walid Makled, un hombre que podría desmantelar de un plumazo el narcoestado chavista? Y a la vez, ¿no es lo que hace Hugo Chávez al capturar en Maiquetía al editor de Ancool, un portal web reconocido por ser vocero de las FARC, luego de años de apoyo velado a la guerrilla colombiana?

Bajo la excusa de un combate al terrorismo y al narcotráfico, los mandatarios de ambos países no hacen más que intercambiar fichas para propio beneficio y, de paso, mantienen viva la ficción de la existencia de un enemigo sin fronteras realmente definidas.

El ex embajador de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas, Diego Arria, está convencido de que el presidente de Colombia Juan Manuel Santos negocia al supuesto narcotraficante Walid Makled con propósitos inconfesables, informó días atrás el diario el Nacional.

“Parece un absurdo creerle a un hombre identificado como uno de los tres más importantes narcotraficantes del mundo. Pero, si los señalamientos de Makled contra altos funcionarios civiles y militares venezolanos son ciertos, el régimen del presidente Chávez está en aprietos. Ningún gobierno podría explicar ante sus ciudadanos y ante el mundo que ha sido tan profundamente penetrado por el narcotráfico y el terrorismo. No obstante, al decidir la extradición a Venezuela y no a USA el presidente Santos impide que Makled devele el narcoestado chavista”, argumentó Arria.

Recordó que Makled ha sido interrogado por funcionarios estadounidenses, pero todavía hay dudas sobre el valor probatorio de sus testimonios en los juicios que se han abierto en USA.

Makled ofreció a USA más detalles de la información que compromete al Gobierno de Venezuela a cambio de un tratamiento especial que, en definitiva, le permitiría aminorar la pena que le corresponde por el tráfico de drogas.

Pero la extradición a Venezuela, indicó Arria, obstaculiza tales negociaciones, así como el desarrollo del proceso judicial emprendido en junio de 2008 por la Fiscalía de Nueva York.

Razona que sólo un tribunal independiente podría determinar la verdad de los hechos y que tal posibilidad es mayor en Estados Unidos que en Venezuela: “Santos conoce muy bien la subordinación del Poder Judicial a Chávez y sabe que ningún juez de Venezuela se atrevería a sentenciar en contra de los intereses del Gobierno. Por ello consideramos que el presidente Santos contribuye a enterrar la verdad” .

A la vez, no escatimó en críticas al Presidente de Colombia: “El ha dicho que la ley lo obligaba a extraditar a Makled a Venezuela.

Pareciera que Santos aplica la ley selectivamente, pues como ministro de la Defensa acordó el bombardeo del campamento de alias Jorge Reyes, el segundo a bordo en las FARC, en la frontera con Ecuador”.

Por este tipo de golpes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, afirmó que Santos figura como una de las autoridades más exitosas en la lucha contra el terrorismo.

“Incluso ha proporcionado a todo el que esté interesado información sobre el contenido de la computadora de Reyes”.

Arria aseguró que a través de la canciller María Ángela Holguín y varios ex presidentes colombianos le ha enviado dos comunicaciones personales a Santos para exponerle sus inquietudes; sin embargo, no ha obtenido respuesta.

Las críticas de Arría a Santos parecen razonables en su lógica: la cooperación que Colombia se comprometió a dar en el combate conjunto al narcotráfico y al terrorismo junto a Venezuela parece estar más destinado a arreglar en silencio asuntos internos de ambos gobiernos y no una lucha en pos de la justicia.

Es decir, obviamente Makled está en posición de destapar el grado de corrupción chavista a niveles que podrían dejar al mismísimo Hugo Chávez como responsable de una red de narcotráfico internacional. Sin embargo, el mandatario colombiano parece estar más interesado en lograr apresar a “fichas” de su interés que en detapar el entramado corrupto del gobierno bolivariano. De alguna manera, admite así que los bolivarianos son necesarios para mantener su propio tinglado de combate contra sus enemigos.

Pero, ¿qué es lo que obtiene Santos de todo esto?

La respuesta no solamente reside en una especie de connivencia de alto nivel entre los gobiernos para permitir que el “enemigo” siga en pie (de hecho, está claro que más que vencerlo, los gobiernos de Venezuela y Colombia tratan de mantener vivos a su enemigo justificando así sus propias políticas).

En otras palabras: luego de años de alimentar mutuamente a sus respectivos enemigos, Venezuela y Colombia hacen una suerte de paces que en realidad no es más que el reordenamiento necesario de una estructura para que esta se renueve. Como si se tratara de un corazón, que se dilata y se contrae para mantener viva la circulación de drogas y armas por la región, ambos mandatarios funcionan en una clara alianza, a pesar de sus aparentes diferencias políticas.

En retribución al gesto de Santos por Mackled, el gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez sumariamente deportó al periodista Joaquín Pérez Becerra a Colombia por encender las protestas en Venezuela y otros países de América Latina.

Así lo relata el diario El Tiempo, de Bogotá:

Pérez Becerra, de nacionalidad colombiana que obtuvo asilo político y la ciudadanía más tarde en Suecia, es el editor de Anncol, o la Agencia de Noticias Nueva Colombia, fundado en 1996. Dirige un sitio web muy leído con sede en Estocolmo, que se describe como una “voz de los sectores sin voz de Colombia”.

Él fue secuestrado el pasado sábado por las fuerzas de seguridad de Venezuela después de volar desde Suecia, a través de Alemania, a Maiquetía de Caracas al aeropuerto. Después de Becerra se llevó a cabo en régimen de incomunicación, sin acceso a abogados y representantes de la Embajada de Suecia, el gobierno de Chávez sumariamente deportados al periodista a Colombia, donde ha estado encerrado en una prisión de máxima seguridad en espera de juicio por cargos de terrorismo.

Quienes se oponen a la deportación Pérez Becerra han comparado el episodio de la represión espantosa realizadas en el marco de la CIA en la Operación Cóndor de la década de 1970, en los que los regímenes latinoamericanos militares colaboraron en la represión transfronteriza de sus oponentes de izquierda.

En cuanto al gobierno de Chávez sí mismo, no ha ofrecido ninguna explicación de sus acciones, además de un comunicado de prensa cortante proporcionar los detalles de la detención. Afirmó que “El Gobierno Bolivariano ratifica su compromiso inquebrantable en la lucha contra el terrorismo.” El PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), el principal instrumento político del gobierno de Chávez, no ha dicho nada acerca de la deportación.

los procedimientos judiciales normales se habían eludido, con la expulsión sobre la base de una llamada telefónica personal del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos a Chávez el sábado pasado, diciéndole que de la llegada inminente del periodista en Caracas y pedir su deportación. Mediante el envío de Pérez Becerra de regreso a Colombia, las autoridades venezolanas pisoteó sus derechos como refugiados políticos y los tratados internacionales que rigen la extradición. Colombia es famosa por sus ejecuciones extrajudiciales de civiles.

El gobierno de Chávez y sus defensores afirman que no tenía más remedio que detener y extraditar al periodista, sobre la base de la afirmación de que la Interpol había emitido una “alerta roja” en su contra.

Es evidente, sin embargo, que esta supuesta “alerta roja” no causó autoridades suecas para arrestar y extraditar a él ni, para el caso, lograr que las fuerzas de seguridad alemanas que lo tenga en custodia mientras cambiaba de avión en Frankfurt. O no hay tal “alerta” existía, o el gobierno colombiano se encargó de que se publicó después de Pérez Becerra se dirigía a Caracas, donde Santos contó con la ayuda de Chávez.

Después de la detención, Santos elogió a su homólogo venezolano. “Es otra señal de que Chávez es fiel a su palabra”, dijo. “Le damos las gracias por ello.”

Estas declaraciones inusualmente amistosas entre los gobiernos de Colombia y Venezuela vienen después de la decisión de Colombia de extraditar a un narcotraficante quería, Walid Makled, a Venezuela en lugar de a los EE.UU.. Tanto el gobierno de Chávez y la administración Obama había pedido la extradición de Makled, uno de nacionalidad venezolana.

En una entrevista en la cárcel con la cadena en español Univisión, Makled había afirmado tener amplias pruebas de la complicidad de militares venezolanos de alto rango, policías y funcionarios civiles en su tráfico de drogas, que supuestamente enviado hasta 10 toneladas de cocaína al mes para los Estados Unidos. funcionarios de EE.UU. claramente la intención de utilizar su testimonio como un medio de la pintura de la Venezuela de Chávez como un “narcoestado”.

Es en este contexto que la extradición de Pérez Becerra ha tenido lugar. Tiene todas las características de un acuerdo sucio con Colombia, en el que se asegura el silencio Makled en la complicidad del Estado venezolano en el tráfico de drogas a cambio del sacrificio de un opositor político del régimen de Uribe-Santos en Bogotá.

El gobierno sueco ha exigido una explicación formal de las medidas adoptadas contra Pérez Becerra. “Suecia ha pedido a Venezuela por las explicaciones de por qué las autoridades suecas no se informó cuando se detuvo a un ciudadano sueco y lo extraditaron a Colombia”, dijo un portavoz de la cancillería del país el miércoles.

Las autoridades colombianas desestimó tales consideraciones. El país es el ministro de Justicia alemán Vargas dijo a los reporteros que el periodista “no es un ciudadano sueco.” Dijo que era un caso de un colombiano “que viajaba con otra identidad y con un pasaporte sueco, pero esto no le quita su condición como de nacionalidad colombiana. “

El Ministerio de Relaciones Exteriores sueco insistió en que Pérez Becerra, de 55 años, ha sido un ciudadano sueco desde 2000.

La primera vez que fui a Suecia en 1994, tras huir de Colombia tras la sangrienta represión de la Unión Patriótica (UP, Unión Patriótica), un partido político formado en la década de 1980 por el Partido Comunista de Colombia, las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Armadas Revolucionarias Fuerzas de Colombia), el movimiento guerrillero del país principal, y otros movimientos sociales después de un alto el fuego negociado entre las FARC y el gobierno colombiano.

El partido, en el que Pérez Becerra fue un miembro del consejo municipal en la ciudad de Corinto, fue objeto de exterminio sistemático, con miles de sus miembros, junto con dos de sus candidatos presidenciales, el 70 concejales, 13 diputados nacionales, 11 alcaldes, y ocho diputado asesinado por las fuerzas de seguridad y los escuadrones de la muerte de derecha. Entre los muertos era la esposa de Pérez Becerra.

El gobierno colombiano ve al periodista como una espina en su costado, tanto para la exposición de su sitio web de la violaciónes masivas de los derechos humanos y la corrupción que ha dominado el gobierno de Colombia bajo el ex presidente Alvaro Uribe y su ministro de Defensa y sucesor, el presidente Santos, y porque de su organización de eventos en Europa, la exposición de estos delitos.

“Hemos estado detrás de él (Pérez Becerra) durante mucho tiempo”, comentó Santos fin de semana pasado, alegando que el periodista “ha sido el responsable durante muchos para todos los de esta mala propaganda que las FARC ha hecho en contra de Colombia en Europa . “

Esta declaración equivale a una admisión tácita de que Pérez Becerra ha sido capturado, extraditado y encarcelado, no por cualquier “terrorista” la delincuencia, pero por sus escritos, la llamada “mala propaganda” exponer el estado patrocinado masacres y el terrorismo en Colombia.

Las autoridades colombianas afirman que sus pruebas de que Pérez Becerra “era parte de las FARC y recibió dinero de las FARC” consiste en correos electrónicos que supuestamente se encuentran en un equipo que pertenece a comandante de las FARC Raúl Reyes. Reyes fue muerto en un ataque transfronterizo ilegal de los militares colombianos en Ecuador en 2008.

Con Uribe, el gobierno colombiano afirmó que el mismo equipo que figuran mensajes de correo electrónico y los archivos que implican el presidente Chávez de Venezuela en el apoyo a las FARC. Desde entonces, los investigadores han encontrado que los funcionarios militares y policías colombianos alterado y manipulado los archivos de la computadora a tal grado que no podían ser utilizados como prueba en ningún juicio verdaderamente justo.

En ese momento, el gobierno de Chávez insistió en que las FARC no era un “grupo terrorista” y que su designación como tal, se debió exclusivamente a las políticas y las presiones ejercidas por Washington. Ahora, tres años más tarde, se ha extraditado a un periodista para enfrentar cargos de terrorismo por expresar puntos de vista similares.

La extradición de Pérez Becerra es parte de un acercamiento cada vez mayor entre Chávez y el gobierno de derecha en Colombia, como la Revolución Bolivariana lo que se llamó a sí misma cambios más a la derecha.

Chávez había roto las relaciones con Colombia en julio del año pasado, precisamente por las acusaciones hechas por Uribe que Venezuela estaba albergando guerrilleros de las FARC. A continuación, restaurar los lazos pasado mes de agosto, tres días después de Santos fue juramentado como el nuevo presidente colombiano.

Los dos se conocieron a principios de este mes en la ciudad colombiana de Cartagena y firmado 16 acuerdos bilaterales destinados a reactivar el comercio transfronterizo, que anteriormente había ascendido a unos $ 8 mil millones por año.

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