La provincia de Chubut habría quedado inexplicablemente fuera de beneficios a los distritos afectados por la lluvia volcánica

El kirchnerismo suele ser presentado por algunos de sus representantes como un movimiento que trasciende y supera al peronismo. Sin embargo, por momentos, exhibe claros matices discriminatorios, tan fuertes como los que caracterizaron históricamente al peronismo. En cada oportunidad que se les presenta, algunos de los máximos dirigentes del oficialismo recurren abiertamente a aquello tan conocido y aleccionador de Juan Domingo Perón, cuando dijera: “Para los amigos, todo; para los enemigos, ni justicia”, una suerte de definición desvergonzada de la discriminación, que el propio fundador del peronismo dejó atrás al regresar al país, en 1973.

Esta práctica ha vuelto a ser patéticamente evidente cuando, en lo que conforma un nuevo abuso semanal de la “cadena nacional”, Cristina Fernández de Kirchner anunció al país entero las pocas medidas de asistencia que fueran dispuestas por el gobierno nacional para tratar de mitigar los enormes daños generados por la lluvia de cenizas volcánicas que llegara, desde comienzos de junio, desde el volcán Puyehue, en Chile.

La Presidenta prometió una serie de medidas para “mitigar” las consecuencias económicas de la erupción del volcán, que consistirán en diferimientos impositivos, suspensión de juicios de ejecución fiscal, planes de empleo y duplicación del beneficio de la asignación universal por hijo.

Pero a ese acto realizado en la Casa Rosada, inexplicablemente no se invitó a las autoridades de la provincia de Chubut, donde gobierna un sector del justicialismo disidente del kirchnerismo, liderado por el gobernador Mario Das Neves, actualmente compañero de fórmula de Eduardo Duhalde con vistas a las próximas elecciones presidenciales. La ausencia de Chubut fue claramente discriminatoria.

Sólo se admitió a las autoridades de Río Negro y de Neuquén, cuyos dos gobernadores se sentaron frente a las cámaras de televisión a cada lado de la Presidenta, pese a la ausencia de su par patagónico de Chubut. Para peor, de acuerdo con fuentes de la gobernación chubutense, se excluyó a los damnificados de esta provincia de los beneficios anunciados, castigándolos así por el pecado imperdonable de haber derrotado al oficialismo en las recientes elecciones.

Los aeropuertos de Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia y Trelew no tienen vuelos comerciales desde hace un mes y medio. Y las consecuencias de la lluvia volcánica afectaron a los sufridos pobladores de localidades como Gan Gan, Lagunita Salada, Yala Laubat y la llamada Meseta de la Provincia, que fueron también cubiertos y perjudicados por las cenizas. Ni se los mencionó. Como si ellos no existieran o no importaran, en lo que luce como una absurda e injusta venganza política. Como si, efectivamente, hubiera dos clases de argentinos: los que están a favor de la Presidenta y le son absolutamente sumisos, y los que no concuerdan con ella.

Discriminar es otorgar un trato diferencial a una persona o colectividad por motivos políticos o de otra naturaleza. Es lo que acaba de suceder sin disimulo alguno.

Fuente:La Nación