Por Nicolás Márquez (*)


El empresario kirchnerista Sergio Shoklender amenaza al Juez Oyarbide con mostrar filmes muy comprometedores del Magistrado (en los que habría escenas de pedofilia), a los efectos de extorsionarlo para que este no lo ponga preso por el escándalo de las “viviendas populares” de las Madres de Plaza de Mayo de quien Shoklender fue el apoderado.

Además de lo antedicho, Oyarbide no se termina de animar de encarcelar al parricida porque este manejaría información que también comprometería a numerosos funcionarios del kirchnerismo (de quien Oyarbide sería su lacayo) implicados en este negocio inmobiliario tan sonoro como indecoroso.

Conforme esta relación de fuerzas y aprietes, hasta el momento ni el parricida mostró los videos ni el Magistrado lo encarceló.

Luego, lo grave no es tanto los internismos que protagonizan los socios y beneficiarios del régimen entre sí, sino el hecho  no menor consistente en que el 54% de la población premió estos y otros entuertos con el aval electoral.

Si bien las internas peronistas nunca se caracterizaron por ser un duelo de caballeros sino de hampones, lo destacable aquí es que la gresca kirchnerista cuenta con la venia y beneplácito de las multitudes, con lo cual, una vez más, tenemos que apelar al novelista Víctor Hugo y un emblemático apotegma suyo, el cual siempre nos vemos obligados a traer a comento:

“Entre un gobernante que hace el mal y un pueblo que lo consciente, existe cierta solidaridad vergonzosa”.

(*) Nicolás Márquez. Ultimo libro del autor: “Chávez, de Bolívar al narcoterrorismo”. Disponible en los siguientes lugares.

Fuente:http://www.laprensapopular.com.ar/