Le explico. Básicamente, un soñador es aquel que sueña mucho; que fantasea sin tener en cuenta la realidad. Un argentino, en cambio, es aquel que teniendo en cuenta la realidad, se hace olímpicamente el pelotudo, sin necesidad de quedarse dormido.

De hecho, el argentino no es un soñador, así alguno que otro se encargue vanamente de pretender hacernos entender lo contrario. Es la excepción que confirma la regla. Ahora que menciono la regla, me permito recordarle que tengo una perrita cocker spaniel, que ha dejado mi departamento de dos ambientes, pior de lo que quedara el de Lino Palacio cuando junto a su esposa, fueran masacrados por una mina de apellido Sobrero, a quien acompañaban otros dos delincuentes hijos de una remil puta…año 1984, Siglo pasado.

Sigo. Y la realidad, que nada tiene que ver con la sintonia fina ni con lo virtual, indica que inexorablemente seguimos transitando el camino equivocado, cuyo trazado ha sido más que perversamente pergeñado por un grupo de energúmenos que responden incondicionalmente a una suerte de “viuda negra”, “mujer araña”, o egresada de la Universidad “La Colifata” de la localidad de La Plata. ¡Sátamente; la Plata que la parió, la Plata que la crió, la Plata que la educó, la Plata que se choreó, la Plata que gastó, la Plata que invirtió, la Plata que tiene, y la Plata que declaró.

Ergo: el argentino no se conforma con ser un simple pelotudo. Ocurre que así como existen los pelotudos recatados, de perfil bajo, sencillos, buenos, la lista se completa con los pelotudos de mierda, los pelotudos peligrosos, y los pelotudos de siempre…Ud., y yo, en éste caso, él último como para que no quede ninguna duda, y se me descuelgue con un juicio por calumnias e injurias, cuando para colmo no estoy dispuesto a retractarme, y entonces correría el gran riesgo que me embarguen a la única “garompa” que tengo y me acompañara durante toda la vida, así ahora me tenga a los apurones, y no consiga hacerle levantar cabeza.

Ricardo Jorge Pareja
parejaricardo@hotmail.com