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La economía estancada tiene sus efectos principales en la caída del consumo enshoppings y supermercados y también influye en la inseguridad. Por ejemplo, la desolación que generó el caso del remisero chaqueño Juan Cabeza, liberado de una condena por violación que ahora resultaría ser el violador y asesino de Tatiana Kolodziez. Se trata de un ejemplo claro de las consecuencias de la política garantista del cristinismo. A todo esto, se advierten los primeros síntomas del desempleo y la obsesión presidencial por el 7 D cansa a la opinión publica, que tiene problemas más acuciantes, como los ya señalados. Este malestar impulsa la organización de la gigantesca movilización de protesta para el 8 N. Para evitar comparaciones perdidosas con el cacerolazo que se viene, el gobierno optó por no convocar a los actos previstos por el 17 de octubre, para celebrar el año del triunfo presidencial y también la conmemoración, mañana, de los dos años de la muerte de Néstor Kirchner.

Una suma de factores

Otro tema que motoriza la indignación de la gente es el incidente tragicómico de la Fragata Libertad embargada en Ghana. Finalmente el gobierno se decidió a asumir alguna responsabilidad a través del ministro de defensa Arturo Puricelli. Éste aclaró que la escala en Ghana fue propuesta por el Estado Mayor de la Armada. El intento de culpar a los marinos, cuyo jefe, el almirante Carlos Paz acaba de ser relevado, es obra de Horacio Verbitsky y no tiene credibilidad. La obsesión presidencial por el 7 D también causó el repudio de los familiares de las víctimas de la masacre ferroviaria de Once, que lanzando globos negros reclamaron que se recordara el 22 F antes que el 7 D. Lo cierto es que esta modalidad del juego de las fechas, hoy de moda en la Argentina, viene del 23 F de 1981, cuando el teniente coronel Antonio Tejero intentó un golpe de estado en España. En esta danza también aparece otra fecha, el 25 N, cuando la CGT y la CTA podrían realizar un paro general con movilización a la Plaza de Mayo. Mientras tanto, algunos aliados del gobierno están desencantados. Por ejemplo, la oficialista CGT Balcarce se indignó ante el proyecto obra de Di Cesare-Korenfeld para estatizar los reintegros destinados a tratamientos especiales, y habría frenado -al menos momentáneamente- un decreto con ese fin.

A favor del gobierno se puede mencionar un solo asunto, como es el descubrimiento de la conexión de las drogas con la política en la provincia de Santa Fe, es decir, el caso Tognoli. Allí recibió un golpe muy duro el socialismo gobernante, que el mes anterior oficializó solo el 1,3% de inflación para quedar bien con el cristinismo. El juego pendular del FAP es complejo. Le votó muchas leyes importantes al gobierno, pero sin embargo a éste no le tembló el pulso para desprestigiar a Hermes Binner y a su sucesor, Antonio Bonfatti, con el escándalo de la corrupción policial. Esto simultáneamente con una huelga salvaje del cristinismo docente contra Daniel Scioli y una amenaza de paro de los metrodelegados contra Mauricio Macri, que acompañó al gobierno en la votación de la ley de ART. La pregunta que surge es ¿qué hará CFK si el 10 D no consigue avanzar jurídicamente contra el grupo Clarín? ¿Teatralizará la situación denunciando que la opo, las corpo y la justicia le impiden gobernar?

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