Mariela Castro, santa patrona de la lucha contra la homofobia nacional.

MARIELA CASTRO, SANTA PATRONA DE LA LUCHA CONTRA LA HOMOFOBIA NACIONAL.

Por Ramón Alejandro*

Anoche me puse a navegar por la internet para disipar el aburrimiento consecutivo a un insomnio pasajero, y quedé prendado con una entrevista de Mariela Castro con la televisión rusa que me pareció tremendamente instructiva.

La compañera periodista Helena Rostova, que le servía de fácil apoyo para su estudiada representación, tenía los rasgos faciales tan eslavos que sorprendía escucharla expresarse en un castellano neutro, sin acento alguno de ninguna localidad repertoriable dentro del mundo hispano.

La entrevista es del pasado junio, pero conserva claves de persistente actualidad para entender a la hoy candidata a diputada al Parlamento castrista. Aquí les dejo con la ficha de la heredera, Máster en sexo, acabadita de salir en la lista de candidatura que publica el periódico Granma:

MARIELA CASTRO ESPÍN. Nivel escolar: Superior. Ocupación: Directora del Centro Nacional de Educación Sexual. Licenciada en Educación y Máster en Sexualidad. Inició su vida laboral como profesora en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana. En 1990 pasó al CENESEX y desde el 2000 es su directora. Dirige la revista Sexología y Sociedad y preside la Comisión Nacional de Atención Integral a Personas Transexuales. Miembro del comité asesor de la Asociación Mundial de Salud Sexual. Presidenta de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria de Estudio de la Sexualidad por diez años. Electa miembro del Comité Nacional de la FMC en su VIII Congreso. Municipio: Plaza de la Revolución.

Pero vuelvo a la entrevista de marras. El decorado estaba elegantemente amueblado con objetos venidos de aquella eficaz Recuperación de Bienes que tuvo lugar cuando la burguesía republicana echó un patín para vivir de sus rentas en La Florida al caer el fundador de la Dinastía Biranita, aquel simpático mulatón Don Fulgencio Batista y Zaldívar.

La nueva clase revolucionaria se apropió diligentemente y con metódico orden de sus bienes materiales dejados atrás en la precipitada fuga.

Un jarrón de porcelana

El terso esplendor de un jarrón de nacarada porcelana de suaves colores apastelados reposaba mis cansados ojos cuando me pedían abandonar la monotonía de esos dos rostros tan sonrientes, perfectamente serenos y displicentemente relajados de las dos bellas personas que ocupaban la pantalla de mi computadora.

Ese jarrón de porcelana me recordaba a los jarrones de ese mismo estilo que mis vecinos de La Víbora, los Larrinúa, tenían en su casa, y que todos en el barrio sabíamos que se los habían robado de alguna de las casas de los magnates de Gerardo Machado cuando aquel dictablando cayó y se fue con su música cómodamente a vivir en otra parte del planeta, dejándonos el Capitolio, la Carretera Central y otras obras de gran boato que aún embellecen a nuestra querida y descangallada ciudad de La Habana.

Estas dos bellas mujeres se daban mucho gusto escuchándose recíprocamente charlar de la vida personal de Mariela como hija y sobrina de los dos consecutivos dictadores de la ya mencionada Dinastía Biranita, Don Fidel Castro Ruz y su hermanito Raúl Castro Ruz, que se pretenden hijos del mismo padre gallego y latifundista. Sobre el tema de la paternidad de Raúl la cosa no parece estar muy clara por eso de aquellos razgos extremorientales que le han granjeado entre el siempre malpensado populacho el nombrete de «La China», y que no tienen mucho de gallegos.

Mariela se manifestó serenamente como ajena a muchas de los dramáticos eventos sobrevenidos desde los comienzos de la Moña revolucionaria. Parece que la niña de la Casa ni se enteró de la tremenda batalla de Cuito Cuanavale y de la masacre de tantos cubanitos de a pie peleando inútilmente en Angola hasta que un día llegó a su hogar de lo más despreocupada y se encontró tremendo guateque armado celebrando la victoria.

¡Qué interesante!

Expresó su natural apego a su papá y a su tío, no solo como familia sino como estrellas de la geopolítica de las últimas cinco décadas y modestamente contó como -no solo en Cuba, sino que por todo alrededor del mundo- la gente adora a esa dos luminarias del proletariado y le han dado muchísimos conmovedores testimonios de su amor por ellos.

La violenta ternura del Che

Nos trató de convencer de lo tierno que era el Ché y de lo mucho que la atraía sexualmente, porque es sabido que la niña tiene su temperamento bien tropical, pero no vamos a entrar en eso ahora. No es por nada que tan generosamente le regala la vaginoplastia a tantos muchachitos que ansían concretar esa bayamesa que llevan en su alma con un órgano sexual femenino adecuado, y de paquete, que les permita vivir su deseo de ser realmente mujeres. Ella está por la felicidad en el campo de la sensualidad y se consagra a poner los medios de la potencia médica mundial que es la Cuba de hoy, al servicio del placer amoroso democráticamente generalizado entre algunos felices privilegiados de su elección personal.

La que puede, puede, asere.

Según dice, parece que su padre la felicita frecuentemente y con mucha satisfacción por su libertad personal.

Con una cuenta en Suiza como la que legítimamente le toca por ser heredera de la familia Bacardí, cualquiera se siente libre, mi socio.

Que nadie le puede criticar que tenga la suerte de ser simultáneamente miembro de la vieja burguesía que explotó a los macheteros desde la época de la esclavitud cuando la colonia, por parte de madre, y de los nuevos amos de todos los bienes nacionales recuperados por la Moña revolucionaria en el poder todavía por el momento.

Al que le tocó le tocó y a quien Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga.

Al final cuando, Helena Rostova le pregunta que cómo era que veía el futuro de Cuba respondió que sería definitivamente color de rosa, a pesar de que cuando se desmerengó la URSS su propio padre le dijo que el sol se le había apagado por un instante, ese instante ya dura 20 años, pero como dice aquel tango; «Veinte años no es nada», sobre todo cuando se vive a sus anchas como viven ellos dos.

Romántica empederdida

Lo importante -según ella- era conservar intacto el romantismo de los ideales. Así mismito como lo están leyendo fue que nos lo dejó dicho, que yo la oí decirlo sin pestañear ni tartamudear en lo más mínimo, que la socia tiene tremenda tabla, compadre.

En fin que todo era de muy buen tono y excelente gusto y daba muestra cabal de hasta qué punto George Orwell pintó con exactitud el proceso natural de toda Revolución en su genial Animal Farm, la famosaRebelión en la granja, en la cual «Los Cochinos» substituyen a los amos humanos desalojados por una rebelión de corral y se empiezan a comportar, vestir y andar en sus dos patas posteriores como ellos.

Eso mismo hicieron los burgueses franceses respecto a los aristócratas del antíguo régimen e igualmente lo hicieron los bolcheviques respecto a los nobles zaristas rusos.
Las necesarias fuerzas represivas para mantener el Nuevo Orden están representadas por los perros amaestrados para esa función que es lo que quiero traer a colación desde el principio.

En efecto, después de ese instructivo show de la sabia y perfectamente bien educadita heredera Bacardí y su amable y complaciente interrogadora, que se extasiaba ostensible y aparentemente de muy sincera manera, a cada rato con las deliciosas respuestas de la niña de Casa Mayor, pasé a un video en el cual una pobre mulatica de 15 años fue acuchillada de manera salvaje en plena calle por la hija de un capitán de la policía, según se dijo -para darle sentido político al asunto- por haber defendido a unas tías que habrían sido miembros de las valientes Damas de Blanco. Aunque parece que la cosa fue por la misma razón por las que suelen pelearse dos mujeres desde que el mundo es mundo, por rivalidades amorosas.

Pero lo escandaloso, sea por lo que fuera esa riña callejera, es la impunidad de que goza esa asesina en ciernes que la sigue amenazando abiertamente, a ella y a su humilde familia, desvergonzadamente protegida por las autoridades locales, que valoraron la condición de embarazada de la agresora.

Que la picaresca cubana no perdona ni a aquellos que se meten en política y que en cosas de amor y de represión policíaca hay solo un paso en esa Isla de las Cotorras.

Aquí tienen en acción a los perros amaestrados que sacan a la calle cuando les llega la hora de los mameyes a los espabilados «cochinos» de los que nos hablaba George Orwell.

Que los tíos de una no son los tíos de la otra, mi hermano.

Tíos y animales

Hay tíos que valen y hay tíos que no cuentan, que todos los animales son iguales, pero hay animales que son más «iguales» que los otros.

Instructivo de verdad me resultó cotejar estos dos documentos de nuestra época. Me hicieron considerar lo diferentemente que puede verse el mismo mundo y el mismo país desde dos puntos de vista socialmente tan dispares. La misma Cuba no es lo mismo para Mariela Hijadalgo, que para esa mulatica descendiente de aquellos anónimos braceros cuya fuerza muscular, pagada con unos miserables pesos, forjó tanto los capitales de los sacarocráticos Bacardí como los de los advenedizos Castro, esos latifundistas de Birán hijos de un gallego que llegó a Cuba en alpargatas pocos años antes de que nacieran los dos hermanitos premiados por la Buena Suerte.

Que la vida en sociedad es cosa bien compleja, mi abbure.

Gobernar no es fácil.

Nadie tiene ninguna culpa de nacer rico ni de nacer pobre.

Pero todos tenemos ojos para ver y oídos para escuchar, con la necesaria cabeza para sacar conclusiones. Y pronto, tan pronto como el mes de febrero, la hija de papá Raúl se nos convertirá en diputada.

Que cada uno saque la suya.

Cójanme ese trompo con la uña que ahí se los dejo para que mediten este fin de semana, mis yérnicas.

*Reflexiones de la Caimana es una sección de crónicas y testimonios que publica semanalmente el pintor cubano Ramón Alejandro en CaféFuerte.

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