Solapa:
Alejandro Katz (Buenos Aires,1960) es ensayista y editor. Es el fundador y director de Katz Editores. Estudió Lengua y Literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), país en el que vivió durante siete años. Desde 1992 es profesor en la Universidad de Buenos Aires. Ha sido consultor del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc) y de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En abril de 2012 fue seleccionado como uno de los 50 profesionales más influyentes de la industria editorial en Iberoamérica, por medio de una consulta realizada entre profesionales de la región por la Fundación El Libro de Buenos Aires.
Ha publicado numerosos ensayos en diarios y revistas de América Latina y España, tales como Letras Libres (México), O Estado de São Paulo y Claves de Razón Práctica (Madrid). Es colaborador habitual del diario La Nación de Buenos Aires.
Contratapa:
La enloquecida máquina de poder
A lo largo de diez años, el kirchnerismo pronunció un discurso progresista apoyado en algunos temas recurrentes: inclusión social, democratización de la palabra y de la justicia, derechos humanos, matriz productiva diversificada Pero ¿fue en verdad progresista su ejercicio del gobierno? ¿Hay una relación entre aquel discurso y las políticas concretas que llevó adelante durante una década?
En El simulacro Alejandro Katz interroga la actualidad y, al hacerlo, desenmascara el doble discurso de un régimen que se embanderó como campeón de la democracia pero que de hecho terminó siendo una enloquecida máquina de poder. Las tristes y en ocasiones trágicas consecuencias -mayor concentración de la riqueza, creciente desigualdad social, primarización de la economía, corrupción y autoritarismo- son algunos de los rasgos que definen una ideología conservadora y reaccionaria.
Al describir la vida pública argentina como un presente perpetuo, en el que las personas sólo aspiran a sostener sus niveles de consumo y el gobierno su control del poder, El simulacro muestra cómo el presente se extiende sin límites y nos abandona al peligro de la anomia o la resignación. Así, no se limita a describir la distancia entre lo que el gobierno dice y lo que hace sino que se preocupa, fundamentalmente, por el modo en que destruye las posibilidades de un futuro común.
Por ello, no es un libro sobre el kirchnerismo sino sobre la Argentina: un país roto, quebrado, fracturado, atravesado por límites y murallas que separan a unos de los otros, capturado por ideologías que sólo permiten imaginar el futuro bajo la forma de un pasado ideal, expuesto a pequeños apocalipsis cotidianos, carente de una conversación pública sobre los temas que verdaderamente deberían importarnos. El simulacro es entonces, sobre todo, un libro sobre el futuro, o sobre su imposibilidad.