Los hijos que nadie quiso

La ingenuidad de los cubanos de la isla a veces se viste de gala, y preguntan a mi familia si realmente me han torturado en la cárcel.

Recordé cuando la primera golpiza, allá por el 2009, que me fracturaron el brazo, muchos pusieron en duda tal hecho porque, me dijeron algunos, la Seguridad del Estado no actuaba así, dado el escándalo que significaba golpear públicamente a un escritor. Otros colegas cuestionaron el incidente, y el entonces Ministro de Cultura, Abel Prieto, nombró una comisión que investigara los hechos.

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