JESUS HERNANDEZ CUELLAR

Con un modelo económico, político y social agotado casi una década antes de que Hugo Chávez fuera elegido presidente de Venezuela en 1998, el actual gobierno de Nicolás Maduro tiene ante sí enormes desafíos que no se podrán superar con discursos incendiarios, censuras, procesos judiciales amañados, ni consejos de los asesores de la dictadura cubana, la más larga, represiva e inútil que haya tenido el Hemisferio Occidental.

En la primera quincena de febrero de 2014, cientos de miles de estudiantes y otros opositores venezolanos salieron a las calles, en protesta por la crisis que ha estado sufriendo el país suramericano, con acoso oficial a los opositores, 56 por ciento de inflación, escasez del 25 por ciento de los productos de uso común y el despilfarro de miles de millones de dólares en la grotesca tarea de comprar voluntades nacionales e internacionales. Tres muertos, decenas de heridos y más de un centenar de detenidos ha sido el saldo de las protestas. La respuesta de Maduro no podía ser diferente de lo que ha sido la política del estado venezolano desde la era de Chávez: calificar de fascistas y traidores a los que piensan diferente; órdenes de arresto contra figuras públicas y más censura para los medios de comunicación, y órdenes directas a proveedores de televisión por cable y satélite de suspender las transmisiones de la cadena colombiana NTN24, que ha cubierto las protestas y se ve en Venezuela.

Protestas en Venezuela en febrero de 2014

Muertos, heridos y detenidos ha sido el saldo de las protestas de jóvenes estudiantes y opositores al gobierno venezolano.

Es tan antediluviano el método represivo de Maduro, aconsejado por los asesores cubanos, que los órganos políticos de Caracas ni siquiera entienden que la censura en la era digital se transforma en un peligrosoboomerang. Las imágenes de los motociclistas chavistas armados, acosando a los manifestantes con la complicidad de la policía, los francotiradores en las azoteas, por lo menos dos muertes de opositores, brutales por cierto, y golpizas de grupos paramilitares y de la propia Guardia Nacional a los jóvenes que salieron a las calles, inclusive a una mujer, han inundado las principales redes sociales. Facebook, YouTube, Twitter, Google + y otras muchas se agotan en la demostración de la conducta represiva de un régimen aferrado al poder y al fracaso.

Por supuesto, los asesores cubanos que han penetrado los organismos represivos y las fuerzas armadas de Venezuela, inclusive a nivel estratégico, harán lo imposible por evitar el derrumbe del régimen venezolano. En ello le va la vida al castrismo. La ayuda de Caracas a La Habana, en términos oficiales, es de aproximadamente seis mil millones de dólares, sobre todo con cerca de 100 mil barriles de petróleo al día. A nivel económico, Venezuela se convirtió en la nueva Unión Soviética para Cuba. El régimen de los hermanos Castro ha demostrado, durante más de medio siglo, ser incapaz de crear bienestar y prosperidad en libertad. Y nada de ello por el embargo de Estados Unidos, ya que como dijo en 2002 en La Habana, el ex presidente Jimmy Carter, “Cuba tiene relaciones comerciales con 180 países del mundo en los que puede comprar lo que necesita a precios más bajos que en Estados Unidos”. Después de todo, las hambrunas en países comunistas como la China de Mao Zedong, Vietnam y Corea del Norte, que causaron millones de muertes, no se produjeron por embargos comerciales, sino por la incapacidad del sistema colectivista, antiempresarial y represivo de esos regímenes, similares al de Cuba. Desafortunadamente, las fórmulas dictatoriales del gobierno de ese pequeño país del Caribe, se han convertido en el modelo a seguir, antes para Chávez y ahora para Maduro.

Si este es el modelo de Socialismo del Siglo XXI que persiguen, además, la Bolivia de Evo Morales, el Ecuador de Rafael Correa, la Nicaragua de Daniel Ortega y en cierta medida la Argentina de Cristina Fernández, el desarrollo real, el que produce, precisamente, bienestar y prosperidad en libertad, estaría cada vez más lejos de esas naciones. Así lo demuestran los hechos. Mientras tanto, otros países de la región, con gobiernos de derecha o de izquierda, que se mantienen al margen del delirio castro-chavista, han logrado índices que calidad de vida muy superiores, y por tanto, tienen mayores oportunidades de ser parte, algún día, de ese lejano y ansiado primer mundo. Es cuestión de cambiar de mentalidad. Corea del sur, Taiwan y Singapur, por solo citar tres ejemplos, la cambiaron y ya son parte del mundo desarrollado.

Sin dudas, eso están buscando los jóvenes venezolanos que han salido a las calles a protestar contra las arbitrariedades de Nicolás Maduro, y es también lo que están buscando en Cuba las Damas de Blanco, Antúnez, Yoani Sánchez y otras tantas figuras de la oposición pacífica que encuentran una muralla frente a sus aspiraciones, en el disfraz progresista de los gobiernos reaccionarios, opuestos al progreso y a la libertad, que rigen sus naciones.

Jesús Hernández Cuéllar (Hernández Cuéllar es director y editor de Contacto Magazine, revista que fundó en julio de 1994 en Los Angeles, California. Desde 1981 ha trabajado en todo tipo de medios: agencias de prensa, diarios, radio, televisión, semanarios, internet, revistas y redes sociales. Fue redactor de la agencia EFE en Cuba, Costa Rica y Estados Unidos, así como editor metropolitano del diario La Opinión de Los Angeles, California, e instructor de periodismo de la Universidad de California en Los Angeles, UCLA —Biografía).

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