A tenor de lo que publican las últimas encuestas, Podemos, la formación de corte populista e izquierdista creada a semejanza de la griega Syriza, podría convertirse en la primera fuerza política en las próximas elecciones municipales y regionales a celebrar en España en el próximo mes de mayo. Pero aún hay más: todos los sondeos, incluso hasta los oficialistas, vaticinan que Podemos ya se está disputando la primera o segunda plaza en el caso de que las elecciones generales fueron convocadas anticipadamente.

España sondeos 2015Es cierto que tan sólo son encuestas, pero no olvidemos que los estudios de opinión señalan tendencias y que, por lo general, aunque haya serios márgenes de error es muy difícil que tengan caídas más allá de leves variaciones en puntos porcentuales, tal como ocurrió con el conocido fracaso de las encuestas a favor del Partido Popular (PP) en las elecciones de 1993. Como quizás recuerden, en  todos los estudios de opinión le daban la victoria al PP y finalmente se impuso el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) por apenas tres puntos y medio (38% de los votos frente a casi un 35% de los populares). Ahora las cosas pintan bien distintas para los dos grandes partidos y el bipartidismo, que habría sobrevivido 38 largos años (1977-2015), parece destinado  a su fin tras unos años de escandalosa corrupción, agotamiento del discurso de las dos grandes fuerzas y una clase política que aparece cada vez más alejada de la realidad.

¿Cómo ha sido posible este cambio sociológico en la sociedad española? En primer lugar, la aparición de Podemos fue absolutamente oportunista, es decir, como buenos marxistas-leninistas que son sus fundadores, aprovecharon la crisis del sistema, el “momento propicio” de la estrategia leninista que llevó al triunfo de la revolución soviética, para pescar en río revuelto, y nunca mejor dicho, e intentar llegar al poder aprovechando ese torbellino de descontento creciente que se generó en las revueltas contra los recortes sociales.

Pastor y MonederoLos fundadores de Podemos, entre los que destacan Juan Carlos Monedero y ese eterno fracasado procedente del trotskismo que es Jaime Pastor, procedían de Izquierda Unida (IU) y habían intentando infinidad de veces tomar las riendas en esa suerte de coalición electoral fundada por el Partido Comunista de España (PCE). Intentaron, con menos suerte que los bolcheviques, hacerse con el control de esta organización y fracasaron. Y cuando fracasaron, intentaron conformar, de la mano del antiguo coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, un nuevo partido que se denominara Izquierda Anticapitalista. Llamazares se echó atrás a última hora, “porque no tiene dos cojones”, en palabras de Monedero dichas al que suscribe estas líneas, y su fueron con la misa a otra parte, fundando Podemos.

En la España de los socialistas y los populares también, dando ya igual Zapatero que Rajoy, se instaló la política del saqueo del Estado desde los poderes públicos y nadie respondía por ello. Los alcaldes de pequeños municipios se enriquecían en un mandato, mientras que los altos cargos de las comunidades autónomas y de casi todas las instituciones del Estado despilfarraban los fondos públicos en comidas, regalos, viajes y toda suerte de lujos y dispendios sin ningún control. Esto ocurría al tiempo que a millones de ancianos, con pensiones de miseria, se les obligaba a pagar las medicinas y se les castigaba con todo tipo de subidas en los servicios públicos.

De aquellos barros, de tanto abuso desmedido y poca autocrítica por parte  de una clase política envilecida y vendida al becerro de oro, vienen estos lodos. Aquí nadie es inocente, Podemos no es la causa de la crisis del sistema político español nacido en la Transición democrática, sino es la consecuencia de dicho proceso al que llevaron unos políticos irresponsables y alejados de lo que debía sido su servicio al bienestar general de la Nación.

GOBIERNOS DE COALICIÓN, COMO OCURRE EN TODA EUROPA

¿Y qué consecuencias tendrá este cambio sociológico? El primero, claro está, es que el bipartidismo se agota y llega a su fin, tal como  se vio en las últimas elecciones al Parlamento Europeo -que no fueron una encuesta, sino algo real-, en las que las dos grandes fuerzas (PP y PSOE) no llegaron ya al 50% de los votos. La segunda consecuencia es que, al igual que ocurre en otras partes de Europa sin que haya grandes cataclismos, es que estaremos abocados a la formación de grandes coaliciones – de dos o tres partidos a tenor de lo que hoy señalan los sondeos- y donde las fuerzas nacionalistas tendrán un papel fundamental a la hora de decidir quién liberara el ejecutivo.

PSOE y PODEMOSY la tercera es que un parlamento fragmentado y atomizado, siempre siguiendo el guión de los sondeos conocidos, la izquierda llevaría la delantera, ya que la mayor parte de los escaños parece que va a quedar en sus manos y ahí está por ver si el PSOE será capaz de superar a Podemos en diputados en el legislativo para poder presidir el gobierno; una victoria de la fuerza radical dejaría a los socialistas en un lugar muy difícil, ya que tanto formar un gobierno con los populares como con Podemos sin tener en sus manos la presidencia podría ser el abrazo del oso.

Para concluir, y esta una profecía personal, asistimos a un nuevo ciclo en la política española en la que las dos grandes fuerzas estarán abocadas a grandes pactos y acuerdos para llegar a presidir al gobierno. Podemos será determinante pero no ganará las elecciones, sobre todo porque hay una España profunda y conservadora que quizá no se manifiesta en las encuestas y que aparece luego para sorpresa de todos en las noche electoral. Hay casi 35 circunscripciones en España en las que hay que obtener entre un 15 y un 20% de los votos para conseguir un escaño; dudo que Podemos obtenga esos porcentajes de votos en provincias tradicionalmente muy conservadoras como Salamanca, Huesca, Avila, Ourense y Huelva, por citar sólo algunos ejemplos. Podemos obtendrá buenos resultados en las grandes ciudades y podría naufragar en las medias y pequeñas circunscripciones, pero su “sorpasso” electoral será proporcional al tamaño del castigo que los votantes socialistas y populares pretendan dar a sus formaciones de siempre.

Ciudadanos 18Luego está la aparición de Ciudadanos, que da para otro ensayo. Y otro apunte final: las próximas elecciones son locales y regionales y es sabido que en España los electores votan de una forma diferente en estos comicios que en las generales. Veremos qué ocurre, las espadas están en alto.


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Ricardo Angoso

Periodista español
rangoso@iniciativaradical.org
@ricardoangoso



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