El pasado martes me presenté en la embajada de los Estados Unidos de América por tercera ocasión. Las dos veces anteriores fue para acompañar a mi madre a su entrevista, las cuales fueron denegadas.

Luis Rondón Paz

La embajada de EE.UU. en La Habana.

HAVANA TIMES — El pasado martes me presenté en la embajada de los Estados Unidos de América por tercera ocasión. Las dos veces anteriores fue para acompañar a mi madre a su entrevista, las cuales fueron denegadas, porque según el agente que la entrevistó, sus argumentos no fueron suficientes para obtener el visado.

Siempre me había parecido un mecanismo automatizado, sin ver a profundidad el tema. Hasta que experimenté en carne propia cómo se siente ser entrevistado en ese pedazo de territorio estadounidense.

Como estudiante universitario y académico en formación, fui invitado al Congreso internacional de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) en la ciudad de Nueva York. Estaría presentando una plataforma que contendría más de 40 años de creación literaria fantástica, de horror y ciencia ficción por autoras y autores cubanos. La novedad es que esta plataforma funcionaría en línea como biblioteca digital y estaría disponible para toda la población cubana conectada a la red en el interior del país.

“Con un argumento como ese seguro te dan el permiso de entrada”, dicen algunos amigos que conocen mis proyectos de vida en Cuba, aunque yo estaba convencido de que un joven académico, soltero y con bajos ingresos como yo no calificaría. Pero bueno, con mente positiva soñaba en secreto con estar en aquella hermosa ciudad rodeado de  más de cuatro mil profesionales, intercambiando conocimiento y ¿por qué no algún que otro proyecto de negocio?

El martes 12 de abril a las ocho de la mañana junto a casi 500 personas esperamos ser llamados para trasladarnos a la embajada. La entrada fue bastante rápida. Pero una vez dentro tuve que esperar cuatro horas hasta mi turno. Hasta ahí todo bien, hasta que comenzó el proceso de entrevista con el agente consular, el cual, en ningún momento miraba hacia donde estaba la persona entrevistada, parecía que estuviera tratando con un objeto. En fin. Aquí dejo escrita la entrevista:

AGC:¿Es usted casado?

LRP: No

AGC: ¿Tiene Hijos ?

LRP: No

AGC:¿Ha viajado alguna vez a los Estados Unidos?

LRP: No

AGC: ¿En qué trabaja, qué hace?

LRP: Soy informático, actor, periodista, fotógrafo y estudiante universitario.

AGC:¿Por qué usted viaja a los Estados Unidos?

LRP: Fui invitado a presentar en un panel un producto de una investigación en Cuba, que tiene unos 50 años de literatura fantástica de horror y ciencia ficción, a propósito de los 50 años de LASA.

AGC:¿Quién paga su viaje?

LRP: Mi hermana y mi socio de trabajo.

AGC: ¿Cómo ella llegó a los Estados Unidos?

LRP: Se casó y viajó de forma legal y definitiva.

AGC: ¿Hace cuánto tiempo vive ella en los Estados Unidos?

LRP: Aproximadamente 14 años.

AGC: ¿Qué hace su hermana?

LRP: Es directora/productora de un show de televisión en Nashville, Tennessee, Paz Communications

AGC: Entiendo sus argumentos pero usted no califica. Tenga un buen día.

Salí de aquel lugar literalmente en shock. ¿160 dólares para verle el rostro a un autómata? Así fue como vi el modo que me trataba y su reacción a las respuestas. Hay que reírse para no llorar, reflexionaba a unos metros de la embajada.

Qué ingenuo fui, pensé que después de un año de iniciarse el proceso de deshielo entre los dos países, la visita de Obama a Cuba y sus palabras, el trato hacia la ciudadanía y en especial a la juventud cubana en la embajada de los Estados Unidos de América sería distinto. Por lo que experimenté, todo sigue apuntando a la Ley de Ajuste: salida ilegal, arriesgar la vida, y no regresar.

“¿Pues saben qué?  Sí me gustaría viajar al extranjero, conocer, intercambiar conocimientos y hacer negocios, pero no me da la gana de emigrar ilegalmente, no me interesa quedarme a vivir ni en los Estados Unidos ni en ningún otro país. Quiero ver el cambio en Cuba desde adentro y mi trabajo como parte de la generación frustrada es incidir para que mi sociedad se transforme en algo más eficiente, menos corrupto y más justo”.

Estas razones no las escuchó el agente consular, porque como mencioné anteriormente, funciona según las respuestas y no dan tiempo a nada, a partir de ahora los llamaré robots con forma humana: nunca miran al rostro y sus preguntas son escuetas.

No obstante, parte importante de mis razones fueron expuestas al comité organizador de LASA, estimo que ellos se encargarán de tramitar mi caso con el personal de la embajada.

Como dice un amigo “todavía hay mil muros de Guerra Fría y zancadillas que superar o quitar para que la relación entre ambos países comience a parecer algo más o menos normal”.

Carta de notificacion de negacion de la visa emitida por agente consular en la Embajada de los Estados Unidos de America

Origen: La negación de una visa estadounidense, el deshielo y mis argumentos – Havana Times en español