Chequeó datos para nuevas causas y se reunió con informantes. Le gustaría competir en Provincia contra Cristina

La diputada Elisa Carrió. Pidió que los delitos de corrupción no prescriban, y la Cámara Federal platense le dio la razón.

La mañana del viernes 30 de septiembre, Elisa Carrió viajó 200 kilómetros para reunirse a solas con un informante. La acompañaron un asistente y sus custodios de la Policía Metropolitana. Después de cuarenta minutos, “Lilita” salió sonriente de la oficina a la que había entrado repleta de dudas. En la calle se sacó fotos con cuatro seguidores que se sorprendieron de encontrarla en su barrio y alentaron a “seguir así”. “Selfie, saquémonos una selfie, como se dice ahora, para el ´Tueter´(por Twitter)”, los alegró ella, todavía más.

Dos minutos después se sentó como abrumada en el del auto de sus guardaespaldas oficiales, designados a cuidarla por orden judicial. Carrió estaba cansada pero sonreía y su voz sonaba, a pesar de todo, enérgica. Dentro del vehículo, contó las novedadades: había chequeado algunos datos relevantes para impulsar nuevas causas judiciales. Habló de narcotráfico. De mafias ligadas al poder K. De varios dirigentes del peronismo bonaerense que siguen ejerciendo su influencia política. Y de golpe pidió volver rápido a su casa. Al otro día, sábado, se sintió mal. Sus médicos le pidieron que haga reposo. No fue al programa de Mirtha Legrand, como había pautado, pero llamó al aire para explicar el por qué de su ausencia. Confesó lo que ella podría decir que terminó siendo una premonición: “Yo sabía que había tenido una arritmia, pero no un infarto. Nadie me avisó”.

El martes la internaron. Tenía tapada la arteria coronaria. Le pusieron dos stens. Se recuperó rápido. Había pasado una semana volando en medio de vértigo político, preparando estrategias electorales y, sobre todo, estudiando nuevas denuncias judiciales. Ruido y furia política. A lo Carrió.

Clarín pudo reconstruir sus últimos días en actividad en base a fuentes que hablan con ella más de dos veces por semana, y con otras que la tratan a diario.

Cuando le detectaron sus problemas coronarios, ella estaba exhausta pero seguía embistiendo contra sus adversarios coyunturales e históricos, sobre todo con personajes claves de entramados de negocios desconocidos del PJ de Buenos Aires que asegura tener detectados, que y denunciará por ilegales.

Golpear sorpresivo e hiriente: su táctica.

Ese viernes 30, después de entrevistarse con su informante que se inquietó cuando le avisaron que “la doctora Carrió” iría a visitarlo, la diputada ya parecía haber dejado atrás el “caso Tomeo” o el “caso Carbone”: los dos empresarios allanados en sus casas del country Abril, en causas diferentes, pero vinculados, según sus denuncias, al lavado de dinero y a negocios de corrupción de la gestión del ex gobernador Daniel Scioli.

Carrió, ahora con un futuro politico que depende más que nunca de la recuperación de su salud, ya tendría decidido que será candidata a legisladora por la Provincia Buenos Aires.

¿Y si compite contra Cristina Kirchner?

  • Mejor-, es capaz de responder, desafiante.

Hace pocas semanas, en un juzgado de Quilmes, “Lilita” había denunciado por enriquecimiento ilícito a uno de los últimos barones del PJ bonaerense, Julio Pereyra, intendente de Florencio Varela.

El jefe comunal, como Tomeo, como el recaudador dueña de la caja fuerte-escultra de Dragón, Carbone, también sufrió operativos judiciales para recolectar documentación sobre su patrimonio.

Esas pruebas está ahora bajo estudio del juez del caso, Luis Armella.

Antes de ser doblegada por su salud, Carrió estaba a punto de presentar más denuncias que seguían la línea de las antes descriptas. El PJ de Buenos Aires solía mofarse de sus acusaciones judiciales. Ya no. Carrió ahora también es, a su modo, una mujer del poder. Los dirigentes del PJ que antes la burlaban en público están en el llano y perdieron protección judicial.

Los stents con los que su corazón volvió a funcionar sin problemas fueron un alerta. Pero ella dice que se recuperará.

Una semana antes de caer en cama, el viernes 23, Carrió había pegado y pegado en una entrevista con el canal de noticias TN. Pegó y pegó: “Estamos investigando a 14 intendentes del PJ bonaerense. La AFI tiene que desaparecer. Gómez Centurión debe volver a la Aduana, tocó intereses de una empresa de telefonía de Tierra del Fuego”, dijo, palabras más, palabras menos.

Ese día contó cosas sorprendes, incluso para una lengua lacerante para sus rivales como suele ser la suya: ““Yo lo quiero a Daniel (por Scioli) pero si es ladrón, es ladrón, ¿qué le vamos a hacer? Hace tiempo que no me llama, él tiembla conmigo”, rió. Y cerró su concepto con una anécdota temible: “La última vez que me llamó me dijo que Cristina lo quería matar. Él era presidente del Senado y ella lo retó. Recibía mails en el que le decían que lo iban a matar. Y yo salí a defenderlo “ Carrió fue Carrió.

¿Por qué tanto centró su interés judicial, por ahora, en el peronismo de Buenos Aires?

Ya se dijo: su principal opción electoral, hoy, es ser candidata en ese distrito.

Tras ser operada, entró “en funciones” rápido.

Ya lúcida, aunque internada en el Hospital Austral, recibió un llamado del presidente Mauricio Macri. Y habló con el intendente de Tres de Febrero Diego Valenzuela. Con el embajador en los Estados Unidos, Martín Lousteau. También con el secretario General de la Presidencia, Fernando de Andreis. Conversó con el secretario general de la Municpalidad de Rosario, Pablo Javkin. Lo mismo que con el presidente del PRO, Humberto Schiavoni. Le contó como estaba, también, al secretario Legal y Técnico de la Gobernación de Buenos Aires, Julio Conte Grand, entre mucho otros.

Los lazos de Carrió dentro de Cambiemos son diversos.

Muchas de sus denuncias tomaron vuelo propio y el resultado hasta la suele sorprender: el viernes se alegró cuando se enteró que la Justicia de La Plata había dictaminado que un caso de corrupción era considerado de “lesa humanidad”. No preescribiría.

“Sabíamos que no hacía falta una ley para lograr que eso pase”, festejó en la intimidad.

El viernes 30, después de entrevistarse con ese informante al que visitó en un lugar lejano a su hogar, y que le aportó mucha información, Carrió le insitió a su custodia, policías que viven de a turnos salteados en su casa de Exaltación de la Cruz, que quería volver lo antes posible a su hogar.

Sí, Carrió convive con policías adentro de su casa para evitar algún atentado de sus muchos enemigos.

“Nadie se animó a enfrentrarse en treinta años con el narcotráfico en el Conurbano y lo voy a hacer como se lo prometí a la Nacion”, repite.

Y se ríe: -Nos van a matar a todos, che. Ja.

Origen: Cinco días de furia política de Carrió antes de los dos stents