La concejal con nueve inmuebles que apoya a los ‘okupas’

Carmena defiende la libertad de expresión de los ediles que se concentraron con el Patio Maravillas

  • DANIEL MARTÍN
  • Madrid

Junio de 2015. Ahora Madrid comienza a gobernar en el Ayuntamiento de la capital y en los Centros Sociales Okupados Autogestionados (CSOA) imperaba la idea del «¡Que sí nos representan!». El apoyo que le daban las casas okupas al Ejecutivo de la alcaldesa Manuela Carmena era casi ciego. No en vano, cuatro de sus concejales llegaron procedentes del Patio Maravillas, uno de los centros okupados más emblemáticos de Madrid, y el Consistorio, poco tiempo después, prometió que cedería varios edificios y espacios de titularidad municipal a algunos de estos colectivos. El Patio Maravillas llegó a solicitar la cesión de un palacete de 2.700 metros cuadrados en el límite de los distritos Centro y Chamberí.

El idilio Carmena-okupas siguió su curso durante varios meses. «Ya se ha notado el cambio», aseguraban a este diario varios de los activistas de estas casas okupas en agosto del año pasado, cuando comenzaba a definirse el Marco Común de Cesiones del Consistorio, el plan municipal por el que los CSOA que se integraran en la Red de Espacios Ciudadanos podrían optar a la cesión de un inmueble. Ya entonces, algunos de los colectivos okupas más radicales sospechaban que detrás de esta iniciativa había un halo de «domesticación», algo que no podían tolerar quienes defienden la okupación no solo como algo tangible, sino como un acto de protesta y de lucha más simbólico.

El plan de cesión, dirigido por el Área de Coordinación Territorial que lidera el edil Nacho Murgui establecía que, para optar a la cesión, estos colectivos debían estar «legalmente constituidos» y registrados como asociaciones, entre otra serie de requisitos que se alejaban de la óptica revolucionaria de los okupas. Pese a todo, varios de los colectivos se mantuvieron a la espera de la cesión durante meses, incluido el Patio Maravillas, que no tenía sede física -más allá de un solar reconvertido en huerto urbano- desde agosto de 2015, cuando fue desalojado de su penúltima sede. La paz duró hasta que Carmena rompió la baraja y los okupas hicieron lo propio con ella.

Este verano quedó de manifiesto que el Consistorio sería hostil contra los CSOA que no se plegaran a sus condiciones. Así, durante esos meses, La Enredadera, en el distrito de Tetuán, recibía una notificación del Departamento de Disciplina municipal en el que se les instaba «a iniciar un proceso de burocratización del centro mediante una solicitud de una licencia de actividades para seguir existiendo», según reflejaron los okupas en un comunicado en el que acusaban a la Ejecutiva municipal de ejercer la burorrepresión.

«Durante mucho tiempo la forma de reprimir y el tratamiento que se le ha dado a los Centros Sociales venía del desprestigio, la criminalización, el hostigamiento y violentos desalojos», criticaban desde La Enredadera. «Debido a la respuesta social que se producía en estos casos, las Instituciones deciden cambiar a una forma menos visible, que no salga a la calle, que no tenga repercusión social. Este nuevo tipo de represión está basada en el cumplimiento de normativas, burocracia y multas en las que no hay responsables, todos siguen órdenes desde sus despachos».

Este diario trató de obtener una respuesta del Consistorio sobre estos hechos en incontables ocasiones, pero jamás hubo explicación.

Desengaño amoroso

Tras La Enredadera, le llegó el turno a La Dragona, en el barrio de Ventas, el 18 de octubre, cuando policías de paisano entregaron a sus moradores una carta del Ayuntamiento informándoles de que tenían cinco días para abandonar el inmueble bajo la amenaza de ser expulsados definitivamente el 23 de noviembre. «Esta notificación de desalojo, llevado a cabo por vía administrativa por el Ayuntamiento de Madrid, pone fin a todo un procedimiento que se ha caracterizado desde su inicio por un oscurantismo, chantaje y soberbia que poco tienen que ver con las interminables promesas sociales que dicho partido político nos intentaba vender a cambio de nuestro voto no hace tanto tiempo», denunciaban los okupas. La Enredadera continuaba esta crítica en otra nota, en la que decían que «este Ayuntamiento que se prometía del cambio, recurre a su burocracia -autoritarismo disfrazado de sentido común- para reprimirnos».

Sólo dos días después, la Policía Municipal irrumpía en El Eko, en Carabanchel -reventando la cerradura al no encontrarse nadie en su interior-, con el cometido de inspeccionar técnicamente el inmueble, según el Consistorio, algo que nunca se creyeron los activistas que usurpaban el edificio. Hace unas semanas, La Casa Roja, en Lavapiés, también era avisada de que sería desalojada.

El último capítulo de este desengaño amoroso entre Ahora Madrid y los okupas lo ha protagonizado el Patio Maravillas. Hace dos días, cansados de esperar, y después de que el palacete solicitado fuese otorgado hace meses a la Casa de México, okuparon un inmueble municipal en la calle San Mateo, en Chueca. Horas después eran desalojados, se manifestaban contra el Ayuntamiento y convocaban «una gran movilización en el plazo de un mes». Por su parte, La Dragona ha emplazado a manifestarse a favor de la okupación los días 18, 21 y 23 de noviembre. Por las calles ya se ven carteles con el mensaje «Ahora Mierda», la cara de Carmena y el símbolo okupa.

Origen: Los ‘okupas’ se rebelan contra Manuela Carmena | Madrid Home | EL MUNDO

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