Dos miembros del Tea Party dirigirán la CIA y la Fiscalía General de EEUU

Mike Pompeo es conocido por sus ideas conservadoras y su oposición a las medidas estrella de Obama en política exterior. Jeff Sessions está considerado un individuo profundamente racista

Mike Pompeo, en un acto de la compañía Boeing en 2011 (EFE)

D. IRIARTE

Su nombramiento aún no es oficial, pero se da por hecho después de que miembros del equipo de transición de Donald Trump confirmasen a medios como Reuters o el ‘Washington Post’ que había aceptado el cargo: Mike Pompeo será el próximo director de la Agencia Central de Inteligencia, la CIA.

Su nombre no es demasiado conocido, pero Pompeo tiene amplia experiencia militar y en espionaje. Forma parte del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, donde está considerado un halcón, y participó el panel del Congreso que investigó el papel de Hillary Clintondurante el asalto al consulado estadounidense en la ciudad libia de Bengasi.

 

Su perfil es el de una persona profundamente conservadora: miembro declarado del Tea Party y activista contra el aborto, está en contra de la regulación de los gases que provocan el efecto invernadero y ha pedido la eliminación del programa de las autoridades medioambientales que los regulan. Es, además, miembro vitalicio de la Asociación Nacional del Rifle.

Contra el acuerdo nuclear con Irán

Es un veterano defensor del papel de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y se opone al cierre de la prisión de Guantánamo. Durante una visita al recinto en 2013, realizada durante una huelga de hambre de algunos internos, aseguró que, en su opinión, “muchos habían engordado”. También ha acusado a los líderes musulmanes estadounidenses de ser “potenciales cómplices con su silencio” en los actos de terrorismo contra Estados Unidos, especialmente tras el atentado contra la maratón de Boston.

Uno de los críticos más vocales contra el acuerdo nuclear con Irán, fue uno de los dos congresistas (junto a Tom Cotton, representante de Arkansas) que denunció la existencia de acuerdos secretos paralelos entre la Administración Obama y el régimen iraní respecto al programa nuclear. Según relataron ambos políticos, lo descubrieron de forma casual al reunirse con representantes de la Agencia Internacional de Energía Atómica y preguntar por ciertos aspectos de la negociación. “Este acuerdo es la peor de las negociaciones de pasillo”, afirmó entonces.

Sus esfuerzos, sin embargo, no lograron que el Senado bloquease la medida promovida por Obama. Ahora, sin embargo, la situación podría dar un giro total: en el pasado, Trump ha calificado el acuerdo con Irán de “estúpido” y prometido anularlo. La designación de Pompeo va en la misma línea que el de otros realizados en los días previos, como el supremacista blanco Stephen K. Bannon como jefe de estrategia, el islamófobo Frank Gaffney como asesor para el equipo de transición, y el general Michael Flynn, defensor del ‘waterboarding’ y otras medidas controvertidas de interrogatorio, como asesor de seguridad nacional. Ahora, con los poderes de la CIA a su cargo, su capacidad para influir en la política exterior de EEUU será enorme.

Jeff Sessions, como asesor de la campaña de Donald Trump, habla con la prensa en la Torre Trump. (Reuters)
Jeff Sessions, como asesor de la campaña de Donald Trump, habla con la prensa en la Torre Trump. (Reuters)

Un sureño “racista” como fiscal general

El otro gran nombramiento en marcha también pertenece al Tea Party: se trata de Jeff Sessions, quien será el fiscal general de EEUU. Nacido en Selma, una de las ciudades claves en la lucha por los derechos civiles y contra la segregación, se le considera un individuo profundamente racista, partidario de restringir toda inmigración, incluso la legal (que considera “la principal fuente de depreciación del trabajo en el país”). Personas de su entorno aseguran que usa frecuentemente el término “nigger” (“negrata”) y ha apoyado al Ku Klux Klan.

Ejerció como fiscal en Alabama durante los años ochenta, donde se labró una oscura reputación por sus comentarios y decisiones de sesgo racista: según sus propios compañeros, Sessions solía asegurar que la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (N.A.A.C.P.), la Conferencia de Líderes Cristianos del Sur y otros grupos de derechos civiles, a menudo integrados por personas de raza negra, eran organizaciones “antiamericanas” y “de inspiración comunista”. Otros observadores aseguran haberle oído hablar mal de la Ley de Derecho al Voto impuesta por Lyndon Johnson en 1965, que imponía mecanismos de supervisión en el sur de EEUU para impedir la discriminación electoral.

Según el diario ‘New York Times‘, Thomas H. Figures, un fiscal federal afroamericano que había trabajado con él, declaró ante el Comité Judicial del Senado que Sessions solía referirse a él de la misma manera que los viejos patrones blancos hacia sus sirvientes negros, y que aseguraba que el Ku Klux Klan era una organización correcta “hasta que descubrí[o] que fumaban hierba”. Testimonios como estos, en último término, impidieron que Ronald Reagan le nombrase para un cargo federal en 1986: dicho comité, controlado por los propios republicanos, vetó entonces su nombramiento, una de las dos únicas ocasiones en que eso había sucedido en medio siglo. Ahora, gracias a Donald Trump, se convertirá en el máximo responsable judicial de Estados Unidos.

Origen: Resultados Elecciones Estados Unidos 2016: Dos miembros del Tea Party dirigirán la CIA y la Fiscalía General de EEUU. Noticias de Mundo

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