Entre Cuba y el Vaticano │ – La Cabra Loca

El diálogo entre el Vaticano y Cuba sobre la situación de Venezuela produjo una extraña mesa de negociación que obliga a la oposición arriar sus banderas para demostrar buenos modales. Y como para mostrar disposición dentro de su indisposición, el gobierno ordena soltar unos rehenes que mantenían cautivos inclusive con orden de excarcelación, como fue el caso de Carlos Melo. Y la oposición cedió el juicio político, que, aunque  no vinculante, tenía peso en el exterior, y desarticula su fuerza callejera que estaba resteada a pesar de la sombría amenaza de la repetición del escenario sangriento del 11A, y Maduro, agradecido del Vaticano, celebra su victoria desde el Palacio de la salsa, pues desde allí ahora, en lugar de gobernar, transmite un programa de salsa brava y baila con Cilia meneando las caderotas, mientras sus sobrinos enfrentan a un severo jurado en su juicio por narcotráfico, en el imperio. Nada como Héctor Lavoe para ejemplarizar su miseria moral. Y en la Mesa santificada se agarran las manos y rezan un Padrenuestro con el adusto jesuita representante del papa – a quien un rayo tumbó del caballo y reconoció la falta de alimentos y medicinas en el país – obviando que si algo desprecia el chavismo es esa estrofas de la oración que expresa: “perdona nuestros pecados como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”, diferencia que explica al Chávez suelto y al Leopoldo preso, porque en eso de perdonar por espíritu democrático, el chavismo ni que lo maten, y entre rezos y sonrisas, que incluyen al Dalai Lama, niegan atención médica al preso político Rosmit Mantilla, lanzan acusaciones de terrorismo contra Voluntad Popular, calumnian a Freddy Guevara y mantienen incomunicado a Leopoldo López y Maduro vocifera en cadena nacional: ¡ni con votos ni con balas vuelve la burguesía a Miraflores!, coreado por el humorista Earle Herrera: ¡nunca vamos a perder la presidencia de la república!  Para este venezolano y revolucionario por decreto, son burgueses cada uno de los ocho millones de venezolanos con partida de nacimiento que votaron contra su gobierno el 6D y que en número creciente  están dispuestos a dar un revolcón definitivo a su revolución. El único que parece tener cierta lucidez en este asunto de este diálogo entre manteque´cochino y ague´coco es Samper, quien pide encarecidamente al gobierno y a la MUD, que ha puesto fecha, 11 de noviembre, para levantarse de la mesa si el gobierno no complace sus peticiones, “no crear falsas expectativas sobre el diálogo”, lo que traduce, por ejemplo, que no habrá elecciones anticipadas, lo que es posible solamente por la ausencia absoluta de Maduro, no olviden que es un presidente constitucional, si renuncia o se muere o se vuelve loco por las marchas que no deben cesar, de otra manera, por fuerza superior del pueblo o del ejército, es un golpe de estado. Y ni Cuba ni el Vaticano ni el políticamente correcto Departamento de estado lo permitirán. Ni habrá libertad para Leopoldo, cuyo expediente ya está en manos del ratificatorio TSJ – Diosdado Cabello: “Leopoldo está preso y seguirá preso” – ni para el resto de los presos políticos y menos para los comisarios y policías usados como pagapeos para lavar la cara del verdadero culpable de la matazón del 11A. Ni economía de mercado ni liberación del dólar, que ya, en estos últimos días, ronda los dos mil be eses chavistas – dicen que para pagar aguinaldos y canonjías en las arruinadas empresas del gobierno – ni comida ni medicinas, ni baja de la inflación, ni aumento de los pecios del petróleo, ni, por supuesto, revocatorio. ¿No será que este fulano diálogo intragable, sin negar la eficiencia de un diálogo sincero, pero este no lo es, es en realidad para mantener ileso a Maduro mientras se realizaban las elecciones en USA? Porque el triunfo de Donald Trump y la defenestración electoral de Maduro significa para Raúl Castro la pérdida del chivo y el mecate y Cuba volvería a la miseria que padecía hasta que llegó Chávez con nuestros reales. Raúl sabe que socialismo es hambre y esa desquiciante afección solo es curable con dólares imperiales… o venezolanos. Como antes rusos. Despreciable chulo.

Maduro debe irse

El pueblo venezolano ya tomó su decisión, Maduro debe irse. Atrapado en su dogmatismo infantil, se niega a aceptar la realidad. Es un prisionero del discurso justicialista de sus anhelos juveniles. Inmadurez que infecta toda la coreografía chavista. La realidad no termina de despertarlo, aunque sus alaridos traspasan fronteras y los análisis internacionales reflejan lo inhumano de esta crisis insalvable con los inspirados apósitos herbolarios de  Maduro y compañía, que han demostrado hasta la saciedad su futilidad. Eso significa que la salida de Maduro y su equipo de gobierno, que no entiende, por razones de estupidez genética, que se trata sencillamente de que han violado las reglas inexorables de la economía agigantando la brecha entre pobres y ricos de tradición y entre estos y los corruptos que no se toman ni una chicha en el país, es una decisión de Estado. De supervivencia de la nación. De dignidad de la república, pues no puede hablar de soberanía un país cuya gobernabilidad dependa de la intervención de dos estados extranjeros, Cuba y el Vaticano.

Si el chavismo patriota fuera

Si el chavismo pensara en el bienestar  del país negociaría la salida de Maduro entre sus filas, sacando del cuadro a los cuatro o cinco culpables que trancan el juego por ser carne de prisión y reconociendo el fracaso del modelo legado por Chávez, y formaría una junta de gobierno de transición, incluyendo figuras de la oposición, hasta terminar el período. Y, como se vio obligada a hacer la China comunista, buscar economistas de verdad, que desechen necedades, como “guerras financieras”, para engatusar incautos, para impedir el naufragio del país, que como van las cosas, es inminente. Pero esto es pedir trinos a morrocoyes.

En conclusión

La pelota la puso la oposición en la cancha chavista con su presión de calle, que no debe declinar, aunque sin exposiciones innecesarias. Es necio que por mantener encendida la euforia del triunfo en las redes sociales nos neguemos, también nosotros, a ver la realidad y empujemos el carro hacia un precipicio imponderable, por ansias de poder, cuando estamos a escasos metros de la autopista. Venezuela, no Cuba ni el Vaticano, tiene que dilucidar esta disyuntiva política si quiere resolver la crisis económica. No soy de quienes creen, como el representante del Vaticano, que sin diálogo hay guerra, esa es una forma de coacción para imponer esa táctica dilatoria llamada eufemísticamente “mesa de diálogo”. La protesta cívica y sus manifestaciones políticas multitudinarias son elementos de presión hacia una salida constitucional, no una declaración de exterminio. Las respuestas y posiciones radicales del gobierno han sido irracionales, precisamente por su talante antidemocrático original, que es en realidad lo que ha puesto en tela de juicio este diálogo cubano-vaticano.

Hist. Rafael Marrón González

Origen: Entre Cuba y el Vaticano │ – La Cabra Loca

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s