Her­mann Ter­tsch: Pa­ra­cue­llos, Katyn y no­so­tros

En pa­sa­dos días de no­viem­bre se cum­plió el 80 aniver­sa­rio de las sa­cas de las cár­ce­les ma­dri­le­ñas al prin­ci­pio de la Gue­rra Ci­vil y de la con­si­guien­te ma­tan­za de pre­sos po­lí­ti­cos por par­te de fuer­zas del Fren­te Po­pu­lar. En­tre sie­te mil y diez mil es­pa­ño­les inocen­tes fue­ron eje­cu­ta­dos sin pro­ce­di­mien­to ni jui­cio y en­te­rra­dos en fo­sas co­mu­nes en un lu­gar en las afue­ras de Ma­drid lla­ma­do Pa­ra­cue­llos del Ja­ra­ma. No hu­bo tam­po­co es­te año nin­gún ac­to ofi­cial ni una evo­ca­ción cul­tu­ral. Ape­nas una mo­des­ta mi­sa pri­va­da. Ni si­quie­ra una men­ción a tan re­don­da efe­mé­ri­de en las te­le­vi­sio­nes pri­va­das y pú­bli­cas. En esas te­le­vi­sio­nes en las que sí se re­cuer­da prác­ti­ca­men­te to­dos los años el 26 de abril el bom­bar­deo de Guer­ni­ca.

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Paracuellos del Jarama masacre

Es­tá bien que se re­cuer­de aquel bom­bar­deo ale­mán con sus en­tre 160 y 300 muer­tos. Pe­ro por lo mis­mo no de­be­ría ig­no­rar­se una ma­tan­za de­ce­nas de ve­ces ma­yor. Hay de­ce­nas, si no cen­te­na­res, de pe­lí­cu­las más o me­nos se­rias o ri­dí­cu­las so­bre la Gue­rra Ci­vil. No hay nin­gu­na so­bre es­ta gran ma­tan­za de las éli­tes es­pa­ño­las pa­ra rom­per la cer­viz a la Es­pa­ña na­cio­nal. Fue el en­sa­yo ge­ne­ral pa­ra la li­qui­da­ción de otras éli­tes, las po­la­cas, dos años des­pués, en los bos­ques bie­lo­rru­sos de Katyn. Sta­lin se la atri­bu­yó a los ale­ma­nes y es­ta men­ti­ra del Krem­lin se man­tu­vo ca­si me­dio si­glo.

Por una com­bi­na­ción de ma­la con­cien­cia, co­bar­día y de­sidia, Es­pa­ña se ha con­ver­ti­do, co­mo di­ce el his­to­ria­dor bri­tá­ni­co Ant­hony Bee­vor, en el ca­so úni­co en el que los per­de­do­res han es­cri­to la his­to­ria. Min­tien­do mu­cho más de lo que ja­más min­tie­ron los ven­ce­do­res. Lo­gra­do el pri­mer ob­je­ti­vo de ha­cer creer a las ge­ne­ra­cio­nes jó­ve­nes una gue­rra ca­ri­ca­tu­ri­za­da en un en­fren­ta­mien­to en­tre los «bue­nos fren­te­po­pu­lis­tas» y los «ma­los fran­quis­tas», se ha pa­sa­do a una fa­se en la que se tra­ta de des­truir to­da evi­den­cia de que la his­to­ria es más com­ple­ja. Se im­pi­de to­do in­ten­to de res­ca­tar al­go de ver­dad pa­ra las ge­ne­ra­cio­nes fu­tu­ras. Se des­tru­yen lá­pi­das, mo­nu­men­tos y do­cu­men­tos, tes­ti­mo­nios y ar­chi­vos en­te­ros. Se des­en­tie­rra a muer­tos y se en­tie­rran ver­da­des. Has­ta las pla­cas del Ins­ti­tu­to Na­cio­nal de la Vi­vien­da se eva­po­ran. Co­mo si na­da hu­bie­ra exis­ti­do.

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Na­die ha­bla y na­die es­cri­be so­bre Pa­ra­cue­llos. Sí so­bre Katyn. En los años ochen­ta coin­ci­dí en la Po­lo­nia de la ley mar­cial con Tho­mas Ur­ban, aho­ra co­rres­pon­sal en Ma­drid del «Süd­deuts­che Zei­tung». Ur­ban se que­dó en Var­so­via y Mos­cú y se con­vir­tió en au­to­ri­dad en la re­gión. Aho­ra ha es­cri­to un es­plén­di­do li­bro so­bre Katyn con fas­ci­nan­tes de­ta­lles ex­traí­dos de ar­chi­vos y tes­ti­mo­nios de am­bos paí­ses. Cuan­do nos co­no­ci­mos, Mos­cú aun man­te­nía que la ma­tan­za de Katyn la ha­bían per­pe­tra­do los na­zis. Es­ta­ba ya la URSS al bor­de de la des­apa­ri­ción y se­guía vi­gen­te la in­men­sa men­ti­ra.

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Fosas de Katyn


Los ale­ma­nes ha­bían des­cu­bier­to las fo­sas du­ran­te su ata­que a la URSS en 1941. Or­ga­ni­za­ron una in­men­sa ope­ra­ción pa­ra dar pu­bli­ci­dad a es­tos crí­me­nes so­vié­ti­cos. Pe­ro pre­va­le­ció la ver­sión so­vié­ti­ca. Y quien de­cía la ver­dad era acu­sa­do de fi­lo­na­zi.

En Es­pa­ña quien ha­bla de Pa­ra­cue­llos es til­da­do de «fa­cha», el freno más efec­ti­vo pa­ra to­das las ver­da­des. A las nue­vas ge­ne­ra­cio­nes de es­pa­ño­les se les ocul­ta Pa­ra­cue­llos por el mis­mo mo­ti­vo que se atri­buía Katyn a los na­zis. Por­que su ver­dad des­man­te­la el an­da­mia­je de men­ti­ras de la gue­rra de bue­nos y ma­los. So­bre el que cons­tru­ye su he­ge­mo­nía cul­tu­ral y su su­pues­ta su­pre­ma­cía mo­ral una iz­quier­da que pro­te­ge y jus­ti­fi­ca a los au­to­res de aque­lla ma­tan­za.

La ver­dad, por tan­to, no nos la exi­ge so­lo el res­pe­to de­bi­do a las víc­ti­mas en Pa­ra­cue­llos co­mo en Katyn. La ver­dad se la de­be­mos so­bre to­do a las ge­ne­ra­cio­nes por ve­nir. Por­que con esas men­ti­ras las quie­ren ha­cer es­cla­vos.


Hermann Tertsch créditos Oc29 2015

Hermann Tertsch
@hermanntertsch
Periodista español. Columnista del ABC de España. Comentarista de Televisión

Origen: Gentiuno » Gente del Siglo XXI » Her­mann Ter­tsch: Pa­ra­cue­llos, Katyn y no­so­tros

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