Muere Fidel Castro: , el mito de la izquierda

“Fusiló hasta a su amigo íntimo. Yo le habría dado cadena perpetua o expulsado del país, pero él lo fusiló”. Fallecido el 25 de noviembre de 2016… ¿Quién fue Fidel Castro?

Rafael Núñez Huesca

“En todo, el tiempo es un factor importante; la Revolución no se podrá hacer en un día, pero tengan la seguridad de que la Revolución la haremos, tengan la seguridad de que por primera vez, de verdad, la república será enteramente libre y el pueblo tendrá lo que merece.” La alocución, que bien podría corresponder al Fidel de los cincuenta, anunciador de un inmediato futuro redentor para Cuba y la humanidad, es en realidad parte del discurso de la Plaza Plaza de La Revolución de La Habana el 2 de enero de 1997.

A falta de alimentos y prosperidad, el castrismo ha nutrido a sus hijos de vacua esperanza durente sesenta años. Un régimen mesiánico construído a base de retórica. Y de purgas. De la eliminación física de los no afectos. Eso ha sido el castrismo. El sacrificio del presente a cambio de un mañana luminoso e igualitario. La miseria actual por un porvenir siempre por venir. La instauración de un estado policial que ha actuado cuando ha flaqueado la fe en el líder y que alcanzó incluso a los amigos personales de Castro. De él decía Augusto Pinochet que era “un hombre de mucho carisma. Es valiente Fidel Castro. Político… con una mano de hierro. Lo mantiene la fuerza. Fusiló hasta a su amigo íntimo. Yo le habría dado cadena perpetua o expulsado del país, pero él lo fusiló”.

Con sugerentes asimilaciones al binomio español Franco – José Antonio, el régimen caribeño generó un marco mental en el que el Ché adquiría el rango de deidad y Fidel el papel de profeta ejecutor. Incluyánse todas las acepciones en ejecutor. El primero, sacrificado en el altar del ideal, el segundo, gestor de su legado y su portavoz en el mundo material. Compañeros de armas, Castro y Guevara, conquistaron juntos la isla en una operación a la que es imposible negarle la factura de lo heroico y de la que sólo sobrevivieron doce. Doce de ochenta y dos, porque fueron ochenta y dos los barbudos que en 1956 desembarcaron por segunda vez en Cuba tras un primer intento de hacerse con el poder en 1953. Llegaban del exilio y su movimiento fue ganando adeptos, principalemente entre los estudiantes, y sus hombres, ya a miles, se acercaban a La Habana, cuya toma se produjo a finales de 1958.

Batista huyó el 1 de enero de 1959 triunfando así la revolución popular. Y el régimen de ahí salido, el que ha condenado a la miseria al que fuera el cuarto país más próspero del continente, controla aún la isla. Sobrevivió a la Guerra Fría y a la caída del Muro, supo reinventarse, y lo que resulta aún más inverosímil, generar un área de influencia política a su alrededor a cambio sólo de doctrina y épica revolucionaria, pues nada más podía ofrecer un país como la Cuba de los Castro.

Hijo de un azucarero gallego emigrado a Cuba durante la guerra hispano-norteamericana, Fidel Castro creció educado en la Fe católica y, como Ernesto Guevara, rodeado de comodidades. Nacido en la pequeña localidad de Birán en 1926, a sus 21 años inició su militancia política en el Partido del Pueblo Cubano y se doctoró en Derecho por la Universidad de La Habana en 1950. Dos años antes se había casado con Mirta Díaz Balart, que le dio un hijo y de la que se divorció en 1955. En 1980 volvería a casarse, después de haber tenido cinco hijos con ella, con Dalia Soto del Valle, veinte años más joven que el dictador. Después del primer matrimonio y antes de conocer a su segunda mujer en 1961, tuvo tres hijos más. Así lo contaba Carlos Alberto Montaner en ABC hace algunos años: “El año de 1956 fue de un intenso esfuerzo genital. Fidel acababa de salir de la cárcel y no hay duda de que necesitaba reproducirse fieramente. Ese año tuvo tres hijos: dos mujeres, Alina Fernández, quien lleva el apellido de quien entonces era esposo de su madre, Natalia Revuelta, y Francisca Pupo, a la que no reconoció no se sabe muy bien por qué. También hay un varón: Jorge Ángel Castro Laborde, hijo de María Laborde”. En los años sesenta nació otro hijo, de madre desconocida, y un undécimo en 1970, haciendo bueno el nombre de padre de la patria.

Del nacionalismo al comunismo

El castrismo sobrevivió a base de mutaciones ideológicas que lo llevaron del nacionalismo populista de la primera etapa al comunismo prosoviético de la Guerra Fría. Fueron los norteamericanos los socios prioritarios de Castro en un primer momento, de hecho fue EEUU el destino de su primer exilio. Y sólo cuando fracasó en su intento de granjearse la amistad estadounidense se echó Castro en manos de la URSS, que le exigió la depuración de todo tipo de oposición política y la nacionalización de empresas y recursos. Embargó numerosas empresas norteamericanas y Washington respondió con el desembarco opositor en Bahía de Cochinos. La alineación de la isla con la URSS ya sería absoluta, y también la retóricaantiimperialista, que haría fortuna en otros países y en las izquierdas de todo el orbe. La catástrofe económica y la persecución del disidente llevó a decenas de miles de cubanos al exilio. La tensión alcanzó, como es sabido, su índice máximo con la crisis de los misiles, en el año 1962.

Liderazgo ideológico internacional y supervivencia ideológica

Durante las décadas siguientes, Castro lideró el conocido como Movimiento de Países No Alineados, que llegó incluso a presidir, poniéndose así a cubierto del que entendía inminente desmoronamiento soviético. Quizá su más brillante facultad haya sido, ya no la supervivencia política en un mundo cada vez más hostil a sus viejos dogmas, algo de por sí meritorio, sino incluso la construcción de nuevas plataformas políticas internacionales en las que hallar parapeto. Ocurrió con el grupo de No Alineados y con el Foro de Sao Paulo. Castro reunió su propia cohorte de países satélites cuando ya todos lo enterraban y cuando nada podía ofrecer más allá de la vetusta retórica revolucionaria. Nicaragua, Bolivia, Brasil, Argentina, centroamérica y Venezuela, sobre todo Venezuela. Chávez mantuvo vivo a Castro, toneladas de crudo mediante, a cambio tan solo de la amistad y del asesoramiento de quien fue un mito viviente.

Origen: Muere Fidel Castro: pefil

6 comentarios en “Muere Fidel Castro: , el mito de la izquierda

  1. un analisis muy real de la verdadera supervivencia, de Castro hacia la comunidad internacional, un relato revolucionario, que no era realmente lo que pasaba puertas para adentro, el pueblo Cubano nunca fue libre, lo que fue libre fue la lengua de Fidel principalmente hacia los pueblos sudamericanos, apoyandondose en el movimiento de países no alineados primero, al que llego a presidir y luego en el foro de sao paulo, donde reunió, a los sudamericanos y les vendió nuevamente el relato de la patria grande, y siempre colocándose como el lider de una revolucion inexistente, para el verdadero pueblo Cubano.

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