James Mattis, un ‘perro’ no tan loco para el Pentágono | EL MUNDO

El presidente electo Donald Trump posa con el general James Mattis, en Bedminster (Nueva Jersey). AFP

Veterano de guerra, defensor de la OTAN y lector de Filosofía, cree con los detenidos hay que conectar con “un paquete de cigarrillos y unas cervezas”

  • PABLO PARDO
  • Corresponsal
  • Washington

“Hay unos cuantos gilipollas en el mundo que necesitan que les peguen un tiro. Hay cazadores y hay víctimas”; “Sé educado, sé profesional, pero ten un plan para matar a toda la gente que te encuentres“; “Vengo en son de paz. No he traído artillería. Pero os lo suplico, con lágrimas en los ojos: si me jodéis, os mato a todos”; “Disparar a la gente es muy divertido, ya sabéis. Es una pasada”; “Solo hay un único plan de jubilación para los terroristas”; “No nos traicionéis porque, si lo hacéis, los supervivientes van a pasarse 10.000 años escribiendo sobre lo que os hacérmelos”.

No, querido lector: no se ha equivocado de sección. Sigue en Internacional. Estas frases no son de la próxima película de Clint Eastwood. Son del futuro secretario de Defensa de Estados Unidos, el general de la Infantería de Marina (los ‘Marines’) James Mattis, alias ‘Perro Loco’ (‘Mad Dog’).

Ese mote hace de Mattis un personaje perfecto para un maestro del marketing, como el presidente electo de EEUU, Donald Trump, que anunció el jueves la nominación del general en un mitin en la ciudad de Cincinnati, en Ohio, declarando que “vamos a nombrar a Mattis ‘el Perro Loco’ nuestro secretario de Defensa”.

El conservadurismo y la dureza a la hora de tratar con el Islam militante sitúan a Mattis en línea con el equipo de Trump, a pesar de que durante la campaña no le apoyó y, de hecho, los republicanos que se oponían al candidato intentaron, sin éxito, convencerle de que lanzara su propia candidatura.

Y es que este general de 66 años es una personalidad más compleja que lo que las crónicas de los medios de la ‘alt right’, o ‘derecha alternativa’ (que es como se califica en EEUU a la ultraderecha) han dado a conocer. En primer lugar, a Mattis le gusta leer, sobre todo Historia y Filosofía, y es capaz de comparar la guerra de Irak con la campaña de Partía de Alejandro Magno. Eso le sitúa en las antípodas de Donald Trump, quien ha declarado que “no tengo tiempo” para leer.

En el terreno de las realidades, Mattis, de 66 años y veterano de Afganistán e Irak, está muy lejos de Trump. En su primer encuentro con el presidente electo, el día 20, el general explicó a Trump que “nunca he visto que la tortura funcione”, y añadió que, en vez de apalear a los detenidos, se consigue más “con un paquete de cigarrillos y unas cervezas” con los que conectar a un nivel emocional con los presos. El propio Trump, que durante la campaña prometió “hacer cosas peores” a los prisioneros que los ahogamientos simulados, admitió que esas palabras del general le impresionaron.

Al contrario que Trump, Mattis es un firme defensor de la OTAN. El general fue comandante de esa alianza para Transformación, y ha expresado muchas veces su convencimiento de la que OTAN debe modernizarse y adaptarse a nuevas amenazas que incluyan ciberataques, guerra propagandística, y guerrillas. Indirectamente, eso supone que la OTAN sea más eficaz para hacer frente a la política de Rusia en el Este de Europa, a pesar de que prácticamente el único jefe de Estado y de Gobierno al que Trump nunca ha criticado esVladimir Putin. En general, Mattis es un defensor de las alianzas de EEUU con otros países. Y ahí también ha dejado frases que no encajan tan bien el el belicismo de sus momentos más famosos, como cuando dijo, refiriéndose a la guerra en Oriente Medio, que “hay que entender que en esa región hay gente que lo ha apostado todo a su alianza con Estados Unidos, así que no estamos solos”.

No está claro cómo podrá Mattis imponer esos puntos de vista en un Gobierno dirigido por una persona que ayer invitó a su ceremonia de jura del cargo al presidente filipino, Rodrigo Duterte, un populista famoso por insultar desde aBarack Obama hasta al Papa. Pero lo que sí parece obvio es que el ejecutivo de Trump estará lleno de militares, pese a que durante la campaña electoral dijo, entre otras cosas, que “nuestros generales no saben mucho”. Mattis estará con el ex teniente general Michael Flynn, que va a ser consejero de Seguridad Nacional. El general retirado David Petraeus podría ser secretario de Estado, y el almirante Michael Rogers director nacional de Inteligencia.

Origen: James Mattis, un ‘perro’ no tan loco para el Pentágono | Estados Unidos | EL MUNDO

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