Ricardo Roa -Milagro Sala, dilema para Macri

 

Si la liberan, muestra debilidad y gana Sala. Si no la liberan, el problema va a escalar.

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Su largo paso por la ONU no le ha dado a la Canciller Malcorra la muñeca que se le imaginaba para manejar circunstancias más domésticas como el caso Milagro Sala, que empieza por Milagro Sala y no se sabe por quién podría seguir.

Sala creyó que el chantaje iba a funcionar para siempre. Que podría mantener los privilegios de su organización y sus propios privilegios haciendo lo mismo que hizo en la década: apretar con la gente al gobierno.

Construyó un imperio atemorizando y disponiendo de recursos a su antojo. Los jujeños estaban obligados a afiliarse a una estructura militarista, la Túpac Amaru, para conseguir un plan, un trabajo o una casa.

Fue la puntera mejor paga del kirchnerismo y campeona de los manejos oscuros con dinero destinado a los pobres. Sigue siendo un enigma el vuelco de la pasión militante en corrupción, mentira y fiebre de riqueza.

Amenazó con incendiar la provincia y se encontró con un radical atípico, Gerardo Morales, con vocación de usar el poder como los peronistas. Se le plantó. Y la denuncia, el procesamiento y la detención de Sala fue para Macri un instrumento para desmontar la estructura del kirchnerismo.

Con apoyo de los Kirchner, la Túpac se había constituido en Jujuy en un poder sobre el poder y extendido a Buenos Aires donde fue usada para intimidar tanto a los medios como a la Justicia.

El kirchnerismo trata de hacer de ella una mártir de la represión macrista. Convertirla en presa política. El Papa hizo lo suyo: le envió un rosario a Sala, quien decía descreer de la religión y en la cárcel se manifestó “cristiana a mi manera”. Después, el parlamento del Mercosur dominado por kirchneristas y lulistas pidió su libertad.

Presentaron el caso como la lucha de una líder indigenista y así trataron de encuadrarlo en el marco de las minorías perseguidas por los gobiernos. Afuera eso siempre paga. Afuera y no tan afuera: prendió en la ONU y también en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

Tuvo el empujón que le faltaba de Luis Almagro, secretario general y ex canciller de Mujica. Almagro gritó primero para bloquear a Venezuela en el Mercosur y ahora sale en auxilio de Sala. No es gratis: aspira a ser candidato presidencial por el Frente Amplio. Compensaciones.

No es nuevo que los derechos humanos se usen para política partidaria. Almagro se olvidó de Leopoldo López, preso de Maduro. También los disidentes cubanos, presos o perseguidos, son ignorados por la OEA y su Comisión de Derechos Humanos.

Aquí vieron venir el embate pero no hubo muñeca para pararlo. Hace un par de semanas el primer ministro de Canadá Trudeau sorprendió a Macri con el reclamo.

El ministro Garavano hace meses que no se habla con Morales. Pide que libere a Sala. Y Morales culpa a la Cancillería de no haber frenado la escalada. Hubo chispazos y pase de facturas con los secretarios de Derechos Humanos de la Nación Abruj y de Buenos Aires Cantón. Abruj viajó de apuro a Panamá y antes a Ginebra. Volvió con las manos vacías.

Nadie sabe cómo salir. La política interna aconseja firmeza en un momento en que el macrismo retrocede en varios frentes. Pero en el exterior hay muchos que piensan que no vale la pena. El Gobierno enfrenta un dilema: si la liberan, gana Sala. Si la dejan presa, el problema inevitablemente va a escalar.

 

Origen: Milagro Sala, dilema para Macri

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