AMIA:Una investigación que ya no admite más demoras – 

El derrotero que sigue la denuncia que pocos días antes de morir efectuó el fiscal Alberto Nisman contra Cristina Kirchner está plagado de operaciones y chicanas judiciales que procuraron apartar a los jueces que deben decidir si se abre o no la investigación contra la ex presidenta.

Imagen archivo
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El derrotero que sigue la denuncia que pocos días antes de morir efectuó el fiscal Alberto Nisman contra Cristina Kirchner está plagado de operaciones y chicanas judiciales que procuraron apartar a los jueces que deben decidir si se abre o no la investigación contra la ex presidenta.

Una de esas operaciones, tendiente a sacar del medio a los jueces de la Cámara de Casación Mariano Borinsky y Gustavo Hornos para que no ordenen la apertura de la investigación, podría tener lugar hoy en una reunión de todos los camaristas de ese tribunal convocada por su presidente, Alejandro Slokar, quien fue denunciado penalmente por abuso de autoridad por el diputado de Pro y ex dirigente de la comunidad judía Waldo Wolff. El motivo de esa reunión es votar las autoridades y la composición de las salas para el año próximo, pero no se descarta que también se trate allí si Borinsky y Hornos continuarán como subrogantes en la Sala I, que es donde se tramita la denuncia de Nisman.

El mes próximo se cumplirán dos años de esa denuncia y de la muerte del fiscal, aún no esclarecida, vinculada con aquella denuncia en la que acusaba a la ex presidenta, a su canciller Héctor Timerman y a otras figuras del kirchnerismo de haber procurado encubrir a los iraníes acusados por el espantoso atentado a la AMIA en 1994.

La herramienta para llevar a cabo el encubrimiento, sostuvo Nisman, fue el tratado firmado con el régimen de Teherán por el cual una comisión de juristas internacionales revisaría lo actuado por la justicia argentina en el complejo expediente del atentado.

Desde el primer momento sostuvimos en esta columna que, al margen de las pruebas mencionadas por Nisman, una acusación tan grave a una figura que entonces ejercía la primera magistratura exigía que ella y los otros imputados fueran los primeros en exigir una investigación a fondo e imparcial. Máxime cuando, entre los argumentos esgrimidos para rechazar la apertura de la investigación, se subrayó la pobreza de las pruebas y el hecho de que el memorándum firmado con Irán nunca fue ratificado por Teherán ni entró en vigor.

¿Cuál era el temor de los imputados si, en efecto, era tal la pobreza probatoria? ¿Se temía acaso una eventual manipulación judicial? Si fue así, nunca se la denunció. Pero, como suele decirse, el remedio fue peor que la enfermedad y las maniobras llevadas a cabo fueron aumentando las sospechas.

En un sucinto resumen, podemos recordar que en un primer momento el juez federal Daniel Rafecas no hizo lugar a la apertura de la investigación que le solicitaba el fiscal Gerardo Pollicita y recibió el respaldo, en la Sala I de la Cámara Federal, de los camaristas Jorge Ballestero y Eduardo Freiler. Muchas veces Rafecas abrió a prueba otros casos con un simple anónimo, y en éste, pese a su carga probatoria, no lo hizo. Actualmente, Rafecas y Freiler se encuentran bajo la lupa del Consejo de la Magistratura; Rafecas, por la forma en que desestimó la denuncia de Nisman, y Freiler, por su supuesto enriquecimiento ilícito.

Cuando la denuncia de Nisman llegó a Casación, el fiscal Javier de Luca, de la agrupación kirchnerista Justicia Legítima, desistió del recurso y el caso fue cerrado. Posteriormente se presentaron nuevos elementos para intentar reabrirlo: una grabación en donde Timerman reconocería la vinculación de ese país con el ataque -que es lo que sostiene la justicia argentina desde hace casi dos décadas- y la falta de consulta a directivos legales de la Cancillería antes de firmar el tratado. Nuevamente, Rafecas y la Sala I de la Cámara Federal rechazaron el planteo y el caso llegó a la Sala I de la Cámara Nacional de Casación Penal.

El pedido de apertura de la causa se encuentra en esa sala, donde Borinsky y Hornos son jueces subrogantes. La jueza Ana Figueroa, también de Justicia Legítima, se inhibió y pidió a Borinsky y a Hornos que hicieran otro tanto, pero ambos rechazaron excusarse y fijaron audiencia para el 19 del actual para analizar si se abre la denuncia de Nisman contra Cristina Kirchner y Timerman, entre otros.

En esa oportunidad, los camaristas escucharán al fiscal De Luca, quien ya se opuso a la reapertura por considerar que no había nuevas pruebas y no existió delito, y a la DAIA, que pidió ser querellante en esta nueva etapa para impulsar la investigación. Antes de fin de año, los camaristas podrían decidir si se abre o no la investigación.

Pero todo eso dependerá de lo que ocurra en la reunión de hoy.

Demasiadas vueltas muestra el camino recorrido por la denuncia del fiscal desaparecido, y demasiado temor trasuntan las operaciones judiciales que procuran evitar la apertura de las investigaciones. Los casi dos años usados en desplegar este triste ballet habrían bastado con holgura para llevar a cabo y concluir una investigación objetiva.

Puesto que no se hizo entonces, es preciso hacerla ahora. De otra manera, persistirán y crecerán las dudas en un tema de suma gravedad.

Origen: Una investigación que ya no admite más demoras – 07.12.2016 – LA NACION

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