Juicio a Gils Carbó  | Le doy mi palabra

Alejandra Gils Carbó
Gils Garbò

Tal como se lo anticipé, hoy se presentó un minucioso y detallado pedido de juicio político a la Procuradora General de la Nación, la doctora Alejandra Magdalena Gils Carbó.
El Colegio de Abogado de la Ciudad de Buenos Aires considera que la funcionaria debe ser destituida por su mal desempeño y la posible comisión de delitos de acción pública. En su escrito de 36 carillas la entidad que preside el doctor Guillermo Lipera, aporta pruebas de una serie de irregularidades que tienen un modus operandi: la designación y el traslado ilegal de fiscales a dedo. Y yo le agrego que esos fiscales fueron militantes de Justicia Legítima que es la organización con la que Cristina Kirchner persigue a los políticos y periodistas que no se arrodillan ante sus órdenes y que también sirve para blindar y proteger a la ex presidenta y sus ministros de las graves acusaciones que afrontan en la justicia por haber implementado un plan sistemático para saquear al estado mediante una asociación ilícita liderada por Néstor y Cristina.
Gils Carbó es la comandante de esa fuerza judicial de camiseta partidaria que yo podría definir mejor como “Justicia ilegítima o Injusticia ilegítima”, mejor. El presidente de la Comisión de Juicio Político de diputados, el doctor Alvaro González recibió el texto que dice que es grave que Gils Carbó incumpla su principal obligación constitucional que es “promover la actuación de la justicia en defensa de la legalidad”. Por el contrario, la procuradora general violó en forma sistemática todos los procedimientos legales para designar y trasladar fiscales y modificó los reglamentos que exigían el sorteo para darle mayor transparencia y menos discrecionalidad a las designaciones.
De esta manera Gils Carbó fue la encargada de sembrar fiscales cristinistas en los lugares más adecuados para su proyecto de proteger a los K y perseguir a los que no lo sean.
Tal vez lo más grave lo hizo con el nombramiento de Carlos Gonella al frente de la fiscalía anti lavado. Le dio un poder inmenso a un militante que pasó del llano a la cima en un segundo y solo por sus méritos como soldado de Cristina.
Gils Carbó archivó la ecuanimidad e hizo designaciones arbitrarias y de prepo y con clara intencionalidad política cuando ese puesto le exige tener independencia política. En cada uno de las irregularidades hay un fallo de la justicia que condena esos procedimientos y los califica de ilegales.
Hay que recordar que Diputados, si toma el caso, actúa como cámara acusadora y que el Senado es el encargado de juzgar y castigar o no a Gils Carbó. Es la única forma de destituirla hasta que se declare la inconstitucionalidad de un artículo que le da esos privilegios a la procuradora kirchnerista.
El colegio de abogados también pide información sobre las innumerables denuncias penales que tiene quien hoy es la máxima autoridad del Ministerio Público.
Para definir a Alejandra Gils Carbó y el daño que le hizo y le sigue haciendo a la justicia hay que recordar que fue la autora material del intento de destituir al fiscal José María Campagnoli. La ex presidenta Cristina fue la autora intelectual de ese plan que finalmente fracasó por la movilización popular. ¿Se acuerda? Querían castigar a uno de los funcionarios judiciales con más fama de honesto y corajudo. ¿Cuál fue el motivo de semejante intento autoritario? Es que Campagnoli cometió un pecado imperdonable por Cristina. Se metió a fondo a investigar a Lázaro Báez y el lavado de dinero. Y esa actitud coherente y valiente hizo entrar en pánico a la presidenta y a sus allegados.
Es brutal que se haya querido castigar a alguien por hacer bien su trabajo. Fue una justicia que quiso domesticarse y colonizarle pero solo lo lograron parcialmente. Prometían ascensos, favores y dineros para que jueces y fiscales que miraran para otro lado y no buscaran la verdad sobre la corrupción de estado.
Ciudadanos comunes apoyaron a Campagnoli frente a la embestida feroz de Gils Carbó. Levantaron carteles caseros con leyendas irónicas y contundentes. Una decía: ”Fiscal con pelotas”, y otra, terrible hablaba del peso de los millones de dólares y el peso de la conciencia de la procuradora.
En aquel momento, la doctora Elisa Carrió denunció a Gils Carbó por encubrimiento y abuso de autoridad.
Hoy Alejandra Gils Carbó es la que mueve las piezas del ajedrez que el anterior gobierno instaló en el corazón de la justicia. Fortaleció su relación con el Papa Francisco que le envió un rosario bendecido y con su enviado en la tierra Argentina, Gustavo Vera pero solo se subordina a las órdenes de Cristina Fernández de Kirchner.
Alejandra se mueve en las sombras y se refugia en el silencio. Mueve los hilos y hace uso y abuso de su poder pero difícilmente hable con el periodismo o haga alguna declaración. Es casi una desconocida por la opinión pública. Por mandato constitucional, la procuradora tiene prohibido funcionar como lo hace más por conveniencia y fanatismo partidarios que por los hechos objetivos y las sentencias.
Es tan profunda la convicción democrática de Elisa Carrió que hace algunas semanas se opuso y dinamitó el acuerdo que estaba a punto de reformar el Ministerio Público Fiscal con el único objetivo de desplazar de su cargo a Gils Carbó. Carrió no puede verla y sabe que es la representante que Cristina dejó en el poder judicial. Pero no quiso convalidar un proyecto anticonstitucional y corporativo que cambiaba las leyes a medida de una personal o de una necesidad. Carrió no cree que sea correcto hacer kirchnerismo para sacar a una kirchnerista.
Ella se opuso desde un principio y propuso el único mecanismo correcto para destituir a Gils Carbó: el juicio político.
El gobierno tuvo un comportamiento errático en su desesperación por reemplazar a Gils Carbó. Primero le habló con el corazón: le pidieron su renuncia. Y ella le respondió con el pragmatismo y los mató con indiferencia y la hipocresía de decir que respeta la Constitución pese a que su facción política jamás la respetó. Los populistas que no acataban ni los fallos de la Corte, de golpe, en el llano se transformaron en republicanos.
Carrió fue la redactora del articulo 120 como como convencional constituyente. Allí se consagra que la procuradora será independiente, vitalicia, autónoma desde lo funcional y autárquica desde lo financiero. Por eso Lilita ya presentó un pedido de juicio político acompañado por el diputado Mario Negri, entre otros.
No es fácil para el presidente Macri reemplazar a Gils Carbó. Necesita mayorías calificadas de los dos tercios para investigarla y acusarla en diputados y para juzgarla y destituirla en senadores. Por ahora, la cámara alta tiene una fuerte presencia de legisladores camporistas que solo hacen lo que Cristina les ordena. Y Cristina ordena que Gils Carbó resista en su lugar y siga haciendo lo que está haciendo. Es decir malversar y prostituir el ADN de su cargo. Ella es la jefa de los fiscales y se comporta como una líder partidaria.
Hoy se sumó el pedido de juicio político del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires. Destituir a Gils Carbó es una necesidad que tiene la democracia para consolidar la República. Es una exigencia de la mayoría de los ciudadanos. Es en defensa propia.

 

Origen: Juicio a Gils Carbó – 16 de diciembre 2016 | Le doy mi palabra

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