CUBA, EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI | Periodismo sin Fronteras

El horror de aquellos días está con quienes lo vivieron. El miedo y el espanto tienen sabor y olor aterradores. Una turba sedienta de sangre reclamando paredón sin pensar que estaban estableciendo las bases para sus propias ejecuciones. No es posible zafarse del maleficio si lo viviste, no importa lo que te esfuerces, fuiste marcado a fuego como un animal cualquiera

Pedro Corzo

Pedro Corzo

Por Pedro Corzo
Enero 4 de 2016

Las navidades cubanas de 1958 estaban manchadas de sangre, la muerte había hecho acto de presencia en muchas familias, la pena y el dolor eras patentes para quienes no se contemplaban el ombligo con devoción.

La ambición de poder de unos y el empecinamiento de conservarlo de otros, había llevado el luto a cientos de hogares y dejaba avizorar un futuro de espanto para todos con independencia de quien resultara vencedor.

El fin de año, el esperado estreno del Puente sobre el Río Kwai, junto a las Navidades, están inexorablemente asociadas al triunfo de la insurrección, a muertes y esperanzas, cremadas en más víctimas y destrucción según pasaron los días.

José Antonio Albertini y Enrique Ruano recuerdan la reproducción parcial del viaducto del río Kwai construido con cañas de bambú en la entrada del teatro Cloris, llamado Camilo Cienfuegos, después que Cuba fue secuestrada por los Castro. Ambos vieron el filme en Estados Unidos casi 30 años después y a la isla no han regresado las libertades y derechos que les conculcaron.


Fidel Castro y sus secuaces entran a Santa Clara, Cuba, en 1959

Los adolescentes testigos de aquellos tiempos repletos de ilusiones y sueños jamás cumplidos, cargan amargura e innumerables frustraciones, a veces dulce, como la quietud que produce el dolor cuando se marcha, una experiencia que ha cincelado para bien o mal a los que han sobrevivido.

Es fácil recordar aquellos días aunque hayan transcurrido 58 años. Cañonazos de tanques, bombas de aviones y tiros por doquier. Ejecuciones sin juicio, al capricho de los nuevos caudillos, aquellos futuros cadáveres eran inexorablemente precedidos por los ataúdes en los que iban a ser sepultados.

Santa Clara fue el escenario final de una mala obra iniciada el 10 de marzo de 1952 y la obertura de una tragedia que se acerca a las seis décadas, que ha conmovido lastimosamente los cimientos de la nación cubana, destruyendo tradiciones, contaminando generaciones, dejando un legado devastador.

Las mentiras se gestaron rápido. Se crearon falsos héroes como Ernesto Guevara, a quien se le atribuyó la captura de un falso tren blindado que era defendido por soldados del cuerpo de ingeniero y no por militares regulares, sus armas eran escasas y las municiones para las mismas menos, las vías férreas estaban en pésimas condiciones al extremo que el tren se descarriló por sí mismo y no por las acciones de sus atacantes, independiente de que hay actores importante de ambos bandos que afirman que la ocupación del transporte estuvo signada por la corrupción y no por la heroica lucha de sus captores.

De lo que se escribe y habla menos es de los hombres que Guevara ordenó fusilar en Santa Clara sin concederles las más mínimas garantías procesales, labor que continuó el capitán René Rodríguez Cruz.


El Che Guevara fue pieza clave en la batalla de Santa Clara

El desparecido comandante, expedicionario del Granma y atacante del Moncada, Jaime Costas, decía que algunos gustaban atribuir a Ramiro Valdés los primeros fusilados de esa ciudad, pero que no era cierto, Costa le dijo al autor de este trabajo en más de una ocasión que “los primeros fusilados de Santa Clara eran muertos del Che” y que ese era un tema recurrente en los banquetes de los caudillos al principio de la victoria castrista.

Imposible olvidar aquellos acontecimientos y sus macabras consecuencias. Una turba sedienta de sangre reclamando paredón sin pensar que estaban estableciendo las bases para sus propias ejecuciones, porque el nuevo régimen por su insaciable sed de sangre, estaba listo para devorar hasta sus partidarios.

La malaventura hizo zafra al mismo ritmo que las cañas de azúcar se secaban. La miseria se adueñó de los bienes y de quienes los disfrutaban. Se estableció una sociedad de víctimas y victimarios. La prisión fácil, juicios espurios, inocentes transformados en culpables, consignas mortales a ritmo de conga y la masificación del individuo hasta la pérdida total de sus derechos.

El horror de aquellos días está con quienes lo vivieron. El miedo y el espanto tienen sabor y olor aterradores. No es posible zafarse del maleficio si lo viviste, no importa lo que te esfuerces, fuiste marcado a fuego como un animal cualquiera y tanto los sueños como las realidades que puedas darte, estarán impregnados de una pesadilla más ardorosa que la más fiel de las parejas.

La realidad ha sido más cruel que la congoja más espeluznante. La ancianidad tocó las carnes, huesos y escasos cabellos de los que han sobrevivido, sin importar el campo donde cada quien asumió lo que entendió fueron sus deberes o placeres.

Sin embargo, más allá de victorias y derrotas, la muerte acecha a todos. Solo que cada uno tendrá para su coleto hasta qué punto cumplió con lo que creyó, y cuanto devastó o construyó cuando le correspondió hacer una u otra cosa.

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4 comentarios en “CUBA, EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI | Periodismo sin Fronteras

  1. “Santa Clara fue el escenario de una mala obra iniciada el 10 de marzo del 1952…” independientemente de la veracidad del artículo, yo, en cuanto a la fecha diría; una mala obra iniciada el 26 de julio del 1953, fecha en que los delincuentes de los Castro iniciaron la desestabilización de la sociedad cubana.
    Cierto, el General Fulgencio Batista, activo en el Ejército dió un llamado “Golpe de Estado” al entonces Presidente Constitucional Carlos Prío Socarrás, lo hizo con la intención de poner “orden en la casa” debido a la imperante corrupción gubernamental, independientemente de la gran Obra de Infraestructura de ese Presidente. Batista al ser un General Activo del Ejército se convierte en un Presidente de Facto, pero como se rompe el Orden Constitucional las generaciones de aquellos cubanos lo llaman “dictador” cuando no le gustaba lo que no aceptaban, al igual lo hicieron con el Gral. Gerardo Machado que siendo Presidente Constitucional de Cuba también lo llamaron “dictador”.
    El envidioso, trapo, Fidel Castro, con un linaje de ladrón, sin ser militar ni haber pasado nunca por una Academia Militar intentó imitar a Batista cuando asalta en un acto de puro vandalismo la Fortaleza Militar Cuartel Gral. Guillermon Moncada, en la Ciudad de Santiago de Cuba, murieron muchos militares injustamente, padres de familias, ahí comenzó verdaderamente el calvario de Cuba.
    Interesante, verdadero Testimonio del artículo de Pedro Corzo, pero aclaro el antecedente de los hechos para los amigos latinoamericanos conozcan el génesis de los mismos.

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      1. Un saludo de Prosperidad y Salud en éste Nuevo Año para usted y los suyos. Facebook me cerró mi página, los infiltrados de castrismo en esa red están haciendo de las suyas y conozco de otros casos que les han hecho lo mismo. El artículo de Pedro es un evidente Testimonio, veraz, al igual que los de Álvarez Quiñones y Zoé Valdés, la cual facebook también la ha bloqueado.

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