iF Revista Digital El Discurso Del Presidente Que Sacudió A Toda Una Nación

Luego de un largo periodo de crisis en un conocido país, causada por la intervención gubernamental. Luego de que se les ofreciera a todos la garantía de disponer de forma “equitativa” de una supuesta riqueza mientras eran hundidos en la miseria y condenados a la subordinación, un ciudadano fue escogido por todos los demás. Pretendían ser llevados a “la salvación” y lo nombraron presidente, pidiéndole que gobernara.

En su primer discurso dijo:

Me dirijo a ustedes como lo que son: hombres y mujeres libres. Esa libertad, que es su derecho y que en muchos casos había sido arrebatada y en otros cedida, no puede existir ni preservarse en el tiempo si cada uno de ustedes no asume la responsabilidad sobre su propia vida, por sus acciones. Para ello, debemos entender que ciertas condiciones deben estar dadas para que cada individuo pueda alcanzar las metas personales que se proponga.

La primera condición necesaria es: el derecho a la legítima defensa. Venimos de un sistema que nos prohibía defendernos, y la razón por la cual lo hacía era para poder imponernos sus decisiones por la fuerza. Nos desarmaron social y moralmente para hacernos esclavos de sus caprichos. Hoy, les devuelvo ese derecho que les quitaron: bienvenido el libre porte de armas.

Pero como dije al principio, toda libertad acarrea responsabilidades. Es por ello que cualquier violación de derechos individuales debe ser castigada en proporción al delito cometido. El uso de la fuerza solo se justifica cuando es en represalia contra quienes la inician, y ese será nuestro principio para el castigo de delitos menores. Por su parte, el asesinato, la violación, la tortura, la corrupción y reincidir en el robo de la propiedad a otros, serán castigadas con la pena de muerte.

Asimismo, si cada uno de nosotros como individuo no tiene el derecho a violar los derechos de otros, mucho menos permitiremos que el Estado pueda hacerlo. Este gobierno tiene prohibido usar la fuerza para coaccionarlos y obligarlos a acatar sus decisiones, y esto aplica especialmente para el cobro de impuestos. No podemos construir un sistema que castigue al ciudadano para mantener viva la burocracia y el favoritismo. Con esta decisión, este gobierno tiene un solo propósito: devolverle a ustedes su derecho a la propiedad.

Me han nombrado presidente y no quiero serlo en un sistema que premia o ayuda a unos castigando a otros, de hecho, no quiero ser presidente en ningún sistema. No forman parte de mis principios ni el deber social ni el sacrificio. Soy promotor y defensor de las acciones individuales, voluntarias, derivadas del libre albedrío y por lo tanto, de los acuerdos mutuos entre ciudadanos que se constituyen a partir de las mismas. Quienes quieran cubrir sus necesidades en este sistema de derechos individuales, sean del tipo que sean, tienen un solo camino: producir. Quienes deseen que otros cubran sus necesidades, tienen una sola opción: depender de la caridad voluntaria.

No vamos a hipotecar la vida de inocentes como garantía por las desgracias, la flojera, la mala costumbre, la dependencia ni la mediocridad de otros. Si tu situación es mala no debitaremos la cuenta de otro para mejorarla. Si tu situación es buena, no nos valdremos de ello para compensar las carencias de los demás.

¿Qué les ofrezco desde esta posición? Dejarlos en paz. ¿Con qué objeto? Que puedan vivir libremente y emplear sus capacidades individuales como mejor les parezca.

El único castigo que recibirán en este nuevo sistema será el que se derive del irrespeto a los derechos de otro ciudadano. Si usted quiere vivir en paz comprenderá que necesita comunicarse con otros individuos en términos que a ambos convenga. Si pretende imponer su fuerza sobre los derechos de otros, seguramente fracasará y se le castigará. Si desea negociar cordial y racionalmente, seguramente tendrá éxito y se beneficiará. No hay razón que justifique el empleo de la coerción ni la coacción. La única excusa que siempre ha existido para ellas es el deseo de imponer la fuerza sobre la vida, la libertad y la propiedad de otros; lo que conocemos como tiranía.

No hablo en términos de “igualdad”, porque ella fomenta la envidia. No hablo en términos de “inclusión”, porque ella propicia la exigencia sobre los derechos de otros. Hablo en términos de libertad porque ella representa el camino para el desarrollo y la creación de riqueza.

Este es el sistema de la libertad individual, donde cada uno de ustedes tiene derecho a llegar tan lejos como su capacidad y su voluntad le permitan. Este es el sistema capitalista.

Origen: iF Revista Digital El Discurso Del Presidente Que Sacudió A Toda Una Nación

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