Muere la secretaria de Goebbels: «Creía que la gente iba a los campos de concentración nazis a ser reeducada»

Brunhilde Pomsel, al servicio del ministro de Propaganda, ha fallecido en un asilo de ancianos alemán. En los últimos meses, se hizo famosa por una entrevista en la que trataba de eludir su parte de responsabilidad en el Holocausto

Hitler y Goebbels – ABC

MANUEL P. VILLATORO ABC_Historia

En sus últimos meses de vida, la posición de Brunhilde Pomsel (más conocida por ser la secretaria del Ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels) fue siempre de evasión y de negación. Según ella, jamás supo la verdadera finalidad de los mataderos levantados a base de balas y gas en media Europa. «Creía que la gente iba a los campos de concentración nazis a ser reeducada», afirmaba. La semana pasada, la ya anciana de 106 años dejó este mundo en un asilo de Múnich (en Alemania), donde vivía sin haber sido enjuiciada.

Pomsel, en su juventud
Pomsel, en su juventud– NYT

Así lo ha confirmado la productora austríaca que, en 2011, rodó un documental sobre su vida. Un largometraje llamado «Ein deutsches Lehen» («Una vida alemana») que fue estrenado en junio, y que causó una severa controversia debido a que, en él, Pomsel afirmaba que no se sentía culpable por lo sucedido durante la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Por el contrario, en la entrevista afirmaba que ella, como la gran mayoría de los alemanes de la época, no tenía idea de para qué servían aquellos campos de concentración y exterminio. «No supimos nada», repetía para la cámara.

Sus últimos años, según ha desvelado Christian Krönes (uno de los directores del documental) no fueron precisamente agradables. Y es que, Pomsel los pasó sola, sin familia, y en un asilo de ancianos. A pesar de ello, sí es cierto que recibía la visita de un grupo de amigos jóvenes que se ocupaban de ella y la cuidaban. Curiosamente, el día que dejó este mundo fue el pasado 27 de enero el «Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto». La misma jornada que recuerda a los entre 15 y 20 millones de víctimas (según las últimas cifras del Holocaust Memorial Museum) que fueron represaliadas por los nazis.

Nazismo

En el documental, Pomsel afirmaba que había aprendido su oficio de la mano de un judío mucho antes de estar al servicio del Ministerio. Se afilió al Partido Nazi en 1933, seis años antes de que comenzase la Segunda Guerra Mundial. «¿Por qué no? Todo el mundo lo hacía», explicaba. De hecho, siempre se definió como una persona «apolítica» que únicamente buscaba trabajar. Ese deseo la llevó a ser trasladada en 1942 al despacho de Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda del Partido Nazi y el artífice de la política de comunicación que llevó a Adolf Hitler al poder.

Durante esos años ejerció como secretaria, taquígrafa y mecanógrafa del ministro, al que recordaba en esa cinta como una persona con encanto e increíblemente vanidoso, que cuidaba cada detalle de su apariencia. También le definía como un «caballero elegante y noble» que contaba con una familia sumamente educada. «Siempre nos saludaban», determinaba. Pero no todo era alegría en el despacho. De hecho, en el largometraje también señaló que Goebbels tenía un lado oculto y que, cuando se quitaba «su máscara de hombre culto y educado» se volvía absolutamente loco. Casi como si fuera un actor.

Pomsel
Pomsel– ABC

Con todo, parece que poco más sabía de él: «Nos enterábamos de cuándo llegaba a la oficina, pero no lo volvíamos a ver hasta que se marchaba». En este sentido, en su momento se esforzó en señalar que ella no tomaba ninguna decisión política y se limitaba a hacer «un trabajo de oficina más». Según Pomsel, ella ejercía varias labores en esta gigantesca maquinara de propaganda en la que participó durante tres años. Estas iban desde modificar el número real de soldados que habían caído en el frente (para así evitar la desmoralización de las tropas) hasta aumentar de una forma ingente la cantidad de violaciones de mujeres germanas por parte del Ejército Soviético.

¿Inocente?

En sus últimos meses de vida, y en las múltiples entrevistas que realizó en los diferentes medios de comunicación, la secretaria insistía en que no se sentía culpable por el Holocausto. «Lo que hice no fue más que trabajar en una oficina con Goebbles […] No me considero culpable, a no ser que se culpe a todos los alemanes por hacer posible que aquel gobierno llegara al poder», determinaba. Con todo, también afirmaba que sí se arrepntía de algo: «Cuando vives una época como aquella […] y solo piensas en tí mismo, tienes mala conciencia».

«Sé que nadie nos cree, se piensa que lo sabíamos, pero no. Todo era un secreto»

Pero no solo eso, sino que también llegó a afirmar que tenía constancia de que existían campos de concentración, pero que -como la mayoría de alemanes- desconocía las barbaridades que se hacían en su interior. «Por entonces no se quería que la gente fuera a la cárcel de forma inmediata, por lo que creíamos que se les llevaba allí para ser reeducados. Nadie se podía imaginar algo así», determina, refiriéndose al exterminio masivo de millones de personas.

Según señalaba, creía que estos reos eran deportados a los Sudetes, la región que Adolf Hitler se anexionó antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial y que -según se dijo entre los años 30 y 40- servía de tierra prometida a los miles de hombres, mujeres y niños capturados a diario. «Lo que sucedía realmente era un secreto, así que nos lo tragamos […] Todo el país parecía estar bajo el influjo de un hechizo». «Sé que nadie nos cree, se piensa que lo sabíamos, pero no. Todo era un secreto», completa.

Final de la guerra

Pomsel, uno de los últimos testigos del trabajo nazi dentro de las oficinas, pasó los últimos días de la Segunda Guerra Mundial en el búnker de Hitler mientras los soviéticos avanzaban por Berlín ávidos de capturar a su jefe, y al «Führer». Un sentimiento de venganza que llevó a ambos a suicidarse antes de ser capturados. Goebbels, incluso, envenenó a sus seis hijos.

La forma de ver su trabajo, sin embargo, no le valió para evitar ser atrapada por los soldados soviéticos tras la contienda y permanecer recluida en una prisión durante cinco años. Un prisión en la que, como explica, la trataron muy mal a pesar de que «no había hecho nada».

Origen: Muere la secretaria de Goebbels: «Creía que la gente iba a los campos de concentración nazis a ser reeducada»

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Un comentario en “Muere la secretaria de Goebbels: «Creía que la gente iba a los campos de concentración nazis a ser reeducada»

  1. ¿Cándida o inocente ? Por qué no creerle… y la vida la llevó a cumplir 106 años, interesante su relato acerca de la personalidad de Gobbels

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