Venezuela: Es el pueblo y no CNN la víctima de Nicolás Maduro en su guerra contra la libertad de expresión

Maduro puede sacar a CNN del aire. Pero ni logra detener la verdad, ni resuelve los problemas de su país, ni abre puertas que se cerraron para siempre.

Pedro García Otero

Mientras EE.UU. sanciona a El Aissami, Maduro se venga y censura a venezolanos (lapatilla.com)

Curiosamente –porque el chavismo siempre actúa bajo la premisa de que “consejos vendo, pero para mí no tengo”- fue la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) y no un tribunal venezolano, tras una sentencia, o una investigación, la que sacó del aire a CNN, la más reciente víctima en el campo de la libertad de expresión de Nicolás Maduro.

Y decimos “curiosamente”, porque apenas dos días antes, Maduro tronaba contra la cadena internacional de noticias en particular y contra Estados Unidos en general, porque “el Departamento del Tesoro, una oficina del Departamento de Estado, se convierte en juez y parte contra Tareck El Aissami”, acusándolo de estar vinculado con el narcotráfico.

Eso fue el domingo.  El martes, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, una oficina dependiente del Ministerio de Comunicación e Información (aunque en teoría, cuando fue creada, era un organismo independiente), privó a unos 20 millones de venezolanos (las  dos terceras partes que aproximadamente tienen acceso a la TV por cable ) de ver CNN… Y eso, mientras abre un “procedimiento administrativo sancionatorio”, contra el canal. Es decir, lo saca del aire sin haberlo sancionado todavía. En Venezuela, a mayor la arbitrariedad, más grandilocuentes las palabras que se usan para encubrirla.

Porque la verdad es que CNN estaba sentenciada desde el domingo, cuando Maduro cada vez más gordo, más ojeroso, más destemplado: más dictatorial  gritó “fuera CNN de Venezuela… Bien lejos CNN de Venezuela”. La hoja de parra que cubre la desnudez autoritaria del régimen chavista ya no alcanza. El comunicado que emite Conatel para justificar que simplemente está acatando los berridos de Maduro (cada día cuesta más llamarlo presidente) es un monumento al fascismo de quienes en mala hora secuestraron los destinos de Venezuela:

“Puesto que sin argumento probatorio y de manera inadecuada difaman y distorsionan la verdad, dirigiendo las mismas a probables incitaciones de agresiones externas contra la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela, y el estamento de sus instituciones; lo cual es atentatorio al ordenamiento jurídico que rige la Nación”.

En una sola frase, se arrogan la verdad, se constituyen en la soberanía, en sus instituciones, y en guardianes del ordenamiento jurídico. Eso, por no mencionar el atentado general a la sintaxis que es el documento previamente citado. Cada acto político es un mensaje, y en este acto, como en tantos otros, el mensaje es muy claro: Somos fascistas, somos comunistas, decidimos lo que usted debe y no debe ver (lo que puede y no puede ver, mejor dicho) y somos el Estado. Contra nosotros, usted, individuo, no puede. Mientras el Departamento del Tesoro sanciona a El Aissami, es decir, una persona, Conatel sanciona a millones de venezolanos que habían confiado en CNN lo que la televisión venezolana, censurada, ya no les da. CNN puede no decir la verdad, pero no es atribución del Gobierno venezolano, sino de cada televidente, decidir si la dice o no.

Tras reducir a cenizas lo que fue una potente industria de medios en Venezuela (sobreviven algunas radios y dos o tres periódicos críticos), el chavismo tiene en la mira a los medios internacionales, y por supuesto, Internet: De hecho, ya CNN abrió un canal de Youtube gratuito para Venezuela, y la gente, cada vez más, usa Internet para ver televisión.

En 2014 sacó del aire a RCN y NTN, y ya había amenazado con sacar a CNN: Todas por transmitir la manifestación de jóvenes que llevó a la encarcelación de Leopoldo López. El incidente de CNN, además, se mezcla con el trato dispensado últimamente a los corresponsales que visitan Venezuela, como el equipo de la TV web “Récord”, de Brasil, al que el Sebin no se conformó con detener y deportar, sino al que vejó y al que robó sus equipos.

Da náusea ver, horas antes de la salida del aire de CNN, a Delcy Rodríguez, canciller venezolana, calificando a la diáspora venezolana de Miami de “gusanera”, al mejor estilo del infame Rodrigo Malmierca, y hasta imitando su acento. Porque eso es lo que son los chavistas: Una pésima imitación del pésimo original que es la revolución cubana.

El resultado es el mismo: Emigración masiva del pueblo y sufrimiento infinito de quienes deciden quedarse, a enfrentarlo o cohabitar con él, mientras para ellos son todas las riquezas y todos los privilegios del país al que invaden como un cáncer.

Al final, sacar a CNN del aire no afecta a CNN, porque puede hacer sus investigaciones contra el inmenso albañal en el que se ha convertido la Revolución Bolivariana y difundirlas en otros 200 países; como bien hacía ver la cadena en un comunicado, su investigación sobre el otorgamiento de pasaportes venezolanos a terroristas del Medio Oriente, en el que también sale involucrado Tareck El Aissami, vicepresidente venezolano, que no tiene nada que ver con la investigación por la que lo ha sancionado Estados Unidos, aunque las dos cosas han sido mezcladas intencionadamente por Maduro y el grupo que lo acompaña.

Tras la medida de Conatel, salí a la calle. A buscar aire. Pero Venezuela hoy es un infierno sin días libres: En mi caminata de cuatro cuadras vi a más de 20 personas comiendo basura. Volví y me encontré con un mensaje en Twitter de mi amiga Susana Rafalli, una de las personas que más saben de nutrición en Venezuela, conmovida por lo que vio en Valles del Tuy, al lado de Caracas: “Esto nos está desbordando”, afirma.

Necesito atención. Por favor digan donde puedan que ahora mismo en Yare la avalancha de desnutridos nos sobrepasó.

Que Maduro haya sacado a CNN del aire no lleva alimento a las bocas de esas gentes. Tampoco abre perspectivas al reducido mundo de doscientos o trescientos individuos que se niegan a abandonar el poder en Venezuela con su absoluta certeza de que hacerlo les significará la prisión de por vida o un destino peor. El país está naufragando, pero ellos no podrán tomar el último bote salvavidas.

Maduro busca simpatizar con Trump. Enfoca su mensaje a decir que como el nuevo presidente estadounidense, también él es víctima de CNN y del “clan Obama-Clinton”. Pero la realidad es que la victoria del magnate inmobiliario tampoco estaba en las cuentas del chavismo. Y eso lo hace peligroso: Mucho más luego  que tras su designación, el nuevo secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, señalara que “el presidente Trump quiere enviarle un mensaje claro al pueblo venezolano: Estados Unidos está de su lado”. Trump, según señalaron fiscales a medios, “va en serio contra  los narcotraficantes, y tu país (se lo dijo a la periodista venezolana Maibort Petit, residente en Nueva York) está minado de ellos”.

A última hora de la noche de este martes, además, el nuevo presidente de Estados Unidos envía una respuesta ultracontundente al deseo de Maduro de contemporizar con él, jugando (Maduro) a ser la marioneta de Vladimir Putin: Trump exige la “liberación inmediata de Leopoldo López”.

Nos enteramos, Conatel.

Y sin CNN.

Origen: Venezuela: Es el pueblo y no CNN la víctima de Nicolás Maduro en su guerra contra la libertad de expresión

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