‘Los ojos del Che’ | Diario de Cuba

 

Marcos Gorbán. (PENGUIN RANDOM HOUSE)

Hubo un hombre que trabajó a las órdenes de Ernesto “Che” Guevara y no aparece en las biografías de este. No lo recuerdan los compañeros de guerrilla de Guevara que sobreviven todavía, pero Marcos Gorbán ha seguido su historia personal en un libro recién publicado. Pidió conocerlo personalmente y oyó su versión de los hechos. Buscó en archivos argentinos, buscó en la memoria de los sobrevivientes en La Habana hasta reconstruir su historia.

Fernando Escobar Llanos fue su nombre de guerra. Losojo, lo llamaron también, remedando la pronunciación de los guajiros cubanos, porque Guevara le pidió que fuera sus ojos.

“Mira”, asegura que le dijo Guevara, “quiero que seas ‘el hombre invisible’. Que nadie te conozca. Que nadie sepa quién sos. Que nadie te pueda mencionar. Que te diluyas entre la gente y en los lugares a los que te voy a pedir que vayas”.

Escobar Llanos, “Losojo”, tenía entre sus misiones tener listas casas alquiladas que sirvieran de refugio a su jefe en las ciudades a las que viajara, conocer los horarios de salida y llegada del transporte público, trazar un plan para engañar a los servicios secretos de cualquier país y detectar a todo posible delator.

Hablamos con Marcos Gorbán (Buenos Aires, 1968), periodista y productor televisivo, acerca de su libro. Gorbán ha sido el productor responsable de seis de las ediciones argentinas de Gran Hermano y cuatro de Operación Triunfo, dirige una productora de televisión y es titular de las catédras de Televisión y de Producción Audiovisual de la Universidad de San Andrés. Los ojos del Che(Sudamericana, Buenos Aires-Miami, 2016) es su tercer libro publicado.

¿Cómo dio usted con el que dice haber sido “el hombre invisible” de Ernesto “Che” Guevara?

Su nombre real es Orlando. Pasó a llamarse Fernando Escobar Llanos después de su primer visita a Cuba, en 1962. El primer capítulo del libro cuenta como di con él. En verdad fue una cosa medio mágica. Encontré la historia de “Losojo” en un libro de Alberto Nadra en el que se contaban historias no conocidas de los comunistas argentinos. Dentro de ese convenio de historias encontré que en un par de páginas hablaba de este hombre que decía haber trabajado para el Che. Me llamó la atención.

No sé puntualmente por qué, pero me dio por llamar al autor y preguntarle si era posible conversar con él. Quería que me contara algunas anécdotas, más por curiosidad que otra cosa. Nadra me dijo que le iba a consultar porque nadie sabía de él ni de su historia.

A los pocos días me llamó para decirme que era él el que me quería conocer a mí y eso me desconcertó. Resultó que en los años 60, justo cuando esta historia sucedía, él vivía a dos calles de la casa de mis padres. Yo no había nacido aún, pero mi padre que era médico lo atendió y se ganó su confianza y su agradecimiento. Cinco décadas después confió en mí para contar por primera vez su historia.

¿Cómo comenzó la historia que reuniera a Escobar Llanos con Guevara?

Lo conoció cuando el Che viajó a Uruguay, en 1961. En ese momento una delegación de comunistas argentinos cruzó el Río de la Plata para entrevistarse en secreto con Guevara. El Che le ofreció a uno de ellos que viajara a Cuba a trabajar con él. Como no podía, porque acababa de ser padre, le recomendó a su hermano que era de máxima confianza. Bueno, este hermano es quien después se convirtió en Fernando Escobar Llanos.

Escobar Llanos viajó a Cuba. Se entrenó ahí al mando del Che. Y después volvió a la Argentina.

¿Qué edad tenía Escobar Llanos cuando se encontró por primera vez con Guevara?

Eso fue en 1961… 23 o 24 años, según calculo.

¿Cuáles eran las obligaciones de él en sus misiones?

Tenía la misión de hacer un reconocimiento exhaustivo de las fronteras de Sudamérica. Ver por dónde se podía cruzar de país en país sin ser detectado por aduanas ni migraciones. Más tarde recibió misiones un poco más complejas. En 1963 en Europa y África. Él viajaba antes que el Che. Relevaba el lugar, posibles peligros, vías de escape alternativas, y ese tipo de inteligencia. Nunca entró en combate, tampoco integró ninguna guerrilla.

Escobar Llanos afirma que Guevara le dio instrucciones de relacionarse en todos los países donde operara con los jesuitas. ¿Por qué los jesuitas?

Porque según él el Che le dijo que los jesuitas eran personas en las que se podía confiar, que no iban a traicionar y que si necesitaba ser cobijado recurriera entonces a ellos.

Escobar Llanos asegura haber viajado por Tanzania bajo cobertura de colaborador de la UNESCO. Otros espías lo hacían también. ¿Por qué la UNESCO?

Porque dice que en ese momento había mucha gente de la Cruz Roja y de la UNESCO trabajando en la zona. La cobertura, la credencial falsa que él pudo conseguir, fue de la UNESCO.

La búsqueda de pruebas de la existencia del nexo entre Escobar Llanos y Guevara le hizo revisar archivos (algunos de ellos de instituciones religiosas argentinas) en busca de una foto. Una foto que nunca apareció. ¿Qué había en ella?

Era la única foto que existió en la que se veía juntos a Escobar Llanos y al Che y fue tomada en Tanzania.

Su investigación para este libro lo llevó a Cuba, a entrevistarse con los antiguos responsables de los campamentos de entrenamiento de extranjeros y con los colaboradores de Guevara que siguen con vida. ¿A quiénes conoció en La Habana?

Me entrevisté con Tony López, que no trabajó directamente con el Che pero si en el Departamento América con [Manuel] Piñeiro. También con Victor Dreke, que fue el segundo de Guevara en África. Con Juan Carretero, hombre clave en el armado de la guerrilla en Bolivia y en algunas de las operaciones internacionales. Por último también con Salvador Pratt, que fue la persona que estuvo a cargo de la escuela de entrenamiento en la que se entrenó Escobar Llanos junto a un grupo de 50 comunistas en 1963.

¿Cómo fue recibido por ellos? ¿Y qué recelos encontró al hacerles sus preguntas?

Al principio estaban recelosos. Temían que se contara una historia falsa o que se manipulara la existencia de este hombre para decir que el Che estaba en contra de Fidel o que trabajaba a sus espaldas. Cuando les conté que una noche le presentó a Fidel, entonces se relajaron. No aceptan que el Che haya hecho las cosas por las suyas. Si hasta ellos mismos, cubanos y hombres de Fidel, estuvieron ahí. Solo me pidieron que cuente esa verdad y se abrieron a responderme todo lo que les pregunté.

Un amigo suyo, argentino, le hizo llegar a propósito de su viaje a Cuba esta advertencia: “Nunca te olvides que es la dirigencia cubana la que elige quiénes fueron o son sus héroes”. ¿Le fue útil esta advertencia?

Sí. Ese amigo fue miembro del Comité Central del Partido Comunista Argentino y hablaba desde la experiencia de haber negociado o conversado muchas veces con los cubanos. Se refería a que no viajara a Cuba a imponerles un héroe o un hombre de confianza del Che que ellos no conocieron, porque no lo iban a aceptar. Y en los hechos fue lo que sucedió con la directora del Museo del Che. Como ella nunca había oído de este hombre, no quiso escuchar mucho más.

Uno de sus interlocutores habaneros, Tony López, es citado en su libro con estas palabras: “La inteligencia cubana nunca fue una inteligencia ofensiva. Nosotros somos un país pequeño, no podemos pensar en atacar a nadie ni tenemos deseos de hacerlo”. Lo repite en otro momento del libro. Hasta donde pudo llegar en sus investigaciones, ¿usted suscribiría esa afirmación de López?

No me puse a investigar la historia de la inteligencia cubana. Solo lo que tuvo que ver con Fernando Escobar Llanos y su trabajo con el Che. Ni siquiera profundicé en temas del Che en los que Escobar Llanos no tuvo que ver. El protagonista de mi historia era él, y no tenía ni tiempo ni recursos para abrir el tema. Ahora… el que saca el tema por segunda vez no es Tony López sino Juan Carretero. Y lo hace a propósito de que yo le hablé de un libro de un periodista agentino, Juan Bautista Yofre, que se llama Fue Cuba.

Yofre acusa a los cubanos de haber sido quienes fomentaron o apoyaron los movimientos armados de la década del 70 en Sudamérica. Y Carretero dice que sí, que eso fue exactamente así y que no es un secreto para nadie, pero que para ellos fue una acción defensiva. Como dijo el Che, la intención era abrirle nuevos frentes de batalla a EEUU para tratar de debilitar el bloqueo al que estaban siendo sometidos.

¿Qué sacó en claro acerca de las relaciones entre Escobar Llanos y Guevara después de su viaje a Cuba? 

Que por más que no existan hoy pruebas documentales que lo demuestren, para mí este hombre dice la verdad. Todos los testigos coinciden en que sabe cosas que no pudo saber de no estar ahí. Todos los testigos argentinos también lo ubican allí en tiempo y forma. Y al mismo tiempo nadie, ni en Cuba ni en Argentina, lo desmintió ni encontró argumento alguno que haga dudar de la veracidad de esta historia.

Su investigación para el libro le hizo examinar las diversas biografías de Ernesto “Che” Guevara publicadas. ¿Cuál o cuáles de ellas podría recomendar a quien esté interesado en el tema?

Que difícil… es que sobre el Che se ha escrito mucho. Para un lado y para el otro. Creo que lo mejor sería leer lo que él mismo escribió. Y después sacar cada uno su propias conclusiones.

Usted viene de una familia de padres militantes comunistas, fue también militante comunista aunque desde el mismo inicio del libro advierte que ya no lo es. Seguir la historia de Escobar Llanos le permitió comprender su propia historia familiar. Su libro trata, en buena parte, de la vida de clandestinidad comunista en Argentina. La revolución cubana debió ser motivo de admiración y de deseo político para usted, su familia y sus compañeros de militancia. ¿Cómo los afectó saber que esos mismos líderes revolucionarios cubanos intercambiaban favores diplomáticos y votaciones con el gobierno que presidía, después de un golpe de Estado, el general Videla?

Nunca se supo eso, de hecho no tengo entendido que haya sido así. Los que sí estuvieron más cerca —de alguna manera— con la dictadura militar argentina fueron los soviéticos. Ahí sí hubo un acercamiento a través del mercado exterior y el trigo que Argentina le vendía a la URSS. Pero los cubanos no fueron precisamente amigos de Videla.

Es más, durante la dictadura de Videla secuestraron y asesinaron a dos cubanos que trabajaban en la embajada en Argentina. Digo que los asesinaron porque estuvieron desaparecidos hasta hace pocos años, que se encontraron sus cuerpos. Varios argentinos que trabajaban para la Embajada o la Oficina Comercial de Cuba en Argentina también fueron secuestrados y algunos aún hoy siguen desaparecidos… Así que cuidado con esa información porque no estoy seguro de que haya sido así.

¿Vive todavía Escobar Llanos? ¿Ha leído ya su libro?

Sí, tiene 80 años y lo leyó. Digamos que quedó conforme. No encontró en ese libro nada que no supiera que iba a encontrar.

¿Han leído su libro los entrevistados cubanos? ¿Le ha llegado algún comentario de parte de ellos?

Sí, les mandé un libro a varios de ellos. Solo me contestó uno, Tony López, que es quien me abrió las puertas de los demás. Me dijo que estaba muy bien y que había respetado mi palabra de no contar mentiras, así como había respetado la imagen del Che Guevara como un revolucionario amigo de Fidel.

 


Marcos Gorbán, Los ojos del Che. Fernando Escobar Llanos: el espía de Guevara y sus operaciones en África, Europa y América Latina (Sudamericana, Buenos Aires-Miami, 2016).

Acerca de la colaboración entre el régimen castrista y la dictadura militar argentina, hemos publicado en DDC:

“Argentina: Documentos desclasificados confirman el intercambio de favores entre las dictaduras de Castro y Videla”

“Fidel Castro pidió ‘opiniones’ a Videla sobre la declaración final de la VI Cumbre de los No Alineados”

“Documentos del Vaticano probarían la connivencia del régimen castrista con la dictadura de Videla”

“Cuatro documentos desclasificados por Argentina”

Origen: ‘Los ojos del Che’ | Diario de Cuba

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