Esteban Fernandez-La Hija de Paya

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Rosa Maria Payá

A principios del año 62 una muchachita se hizo muy amiga mía. En realidad la conocía de siempre. A su padre le habían quitado un negocio y ardía en deseos de hacer algo contra la recién estrenada dictadura.

 

Habló conmigo para ingresar y cooperar con el MRR estudiantil, yo le di unos bonos del movimiento y comenzó a venderlos. Era una joven muy valiente y quería hacer más.

 

Un domingo -saliendo de la misa- los esbirros “Tatita” y “Candín” se le acercaron, hablaron unos minutos con ella, y después la llevaron al antiguo “Colegio Superior de Hembras” para interrogarla.

De ahí la montaron en un carro verde olivo con un tremendo emblema que decía G2 en la puerta del chofer. Se la llevaron para La Habana. Por allá estuvo dos o tres semanas.

Regresó completamente cambiada, aterrada, jamás me dirigió de nuevo la palabra, evitaba mirarme a los ojos, y nunca más me saludó.

A un primo de ella pude sacarle que simplemente le habían dado un “paseo” por Manto Negro donde estaban las valientes presas cubanas, después la llevaron a un reclusorio donde estaban los peores y virulentos presos comunes del país, y por último la llevaron a visitar la Ciénaga de Zapata.

 

Dicen que “amablemente” el comandante Aníbal Veláz le dijo: “Muchacha, tú escoges donde quieres ir si sigues mortificándonos en tu pueblo: con las presas que están tomando caldo con vidrios, con los más depravados presos comunes, o con los cocodrilos del pantano”… Está demás decirles que la jovencita se cagó en los bloomers.

Y ahora resulta, después que yo he visto cientos de casos como esos, tengo que escuchar a Rosa María Payá, que no tiene ni una cuchillita Gillette para defenderse, decir que “Hay que llevar la lucha a Cuba”, una joven que está aquí y está allá, y que no le han quitado ni la casa.

 

Solamente pueden haber dos razones para eso: Una, que a la tiranía de Raúl Castro le conviene actuar condescendientemente y poder decir que permiten una oposición pacifica. Y segundo, que SE SIENTEN TAN FUERTES, que para ellos es como si a un elefante un mosquito trata de picarlo.

Pero, sea como sea, la pregunta que yo me hago es: si entre dos o tres mastodontes llevan a empujones a Rosa María Payá ante la jaula de unos hambrientos leones -que no han visto un trozo de carne en años- y la amenazan con “Estate tranquila o te tiramos allá adentro” ¿Cómo respondería esta bonita muchachita?

No, no creo que la tiren a los felinos, pero si les da la gana le echan 20 años de cárcel y la pulverizan. Porque vamos a estar muy claros en algo: todos los que están allá adentro están a expensas de lo que le de la gana de hacer a los esbirros de Raúl Castro.

Y aquí afuera lo único que podemos hacer es protestar al frente del Versailles y yo hacer un escrito en contra de los leones hambrientos.

En otras palabras: no se embullen que todo esto no es más que un teatro burlesco. Un cuento mal contado.

oswaldo2by2brosa2bmaria2bpaya

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