Luche y vuelve-Marcelo Birmajer 

Luche y vuelve

Mi tío lo trajo de USA -defendió su descubrimiento Pecan-. Es un manuscrito comprobado del Brujo. Lo compró en uno de esos locales de subastas. Esos que ahora salen en la tele, que te pelean el precio.

-¿Y tu tío y vos lo saben, y nadie más en el mundo? -porfió Casata.

-Sí. Mi tío lo guardó en silencio. Y me lo dejó en su herencia. Ahora es mío. ¿Qué tiene de raro?

-¿Y si es una conspiración de la CIA?

-¿Qué tiene que ver la CIA?

-Y… muchas veces escuché que López Rega era un agente de la CIA.

-Pero si lo puso el propio Perón… -Bueno, engañó al Viejo… -Ah, sí. Vos, los Montoneros, los periodistas, todos sabían que López Rega era de la CIA… menos Perón.

Casata se quedó callado.

-Este material es legítimo. Apenas murió Perón, López Rega le estiró las piernas y lo llamó: “Despierta, Faraón”. Lo que nadie sabe es que mi tío encontró en Estados Unidos, el último sitio de residencia de Lopecito antes de ser extraditado, el Manual de Instrucciones para resucitar al Faraón. ¡Manuscrito! Es un tesoro.

-O una falsificación.

-No podemos dejar de intentarlo. La tesis de Lopecito es que todo se jodió cuando Perón aterrizó en Morón. Si hubiera aterrizado en Ezeiza, habría vivido hasta terminar su mandato. Le cambiaron el destino al Faraón, según Lopecito. Y existe un solo modo de recuperar a la Argentina para las Altas Esferas: resucitar al Faraón y que aterrice en Ezeiza.

-¿Podés no decirle el Faraón?

-Son las palabras de Lopecito. Así lo indica en su manuscrito.

-No me gusta. Pero… ¿qué hay que hacer?

-Es un ritual bastante complicado. Tenemos que aguardar a que se organice un acto, y sumar un par de detalles. Pero el azar debe acompañarnos.

-No es algo frecuente- lamentó Casata- A mí el azar no me acompaña ni hasta la esquina.

-Pero hagamos nuestra parte- alentó Pecan- Tiene que haber un acto sindical en Plaza de Mayo. Nosotros tenemos que sumar por lo menos una bandera del Che Guevara y una de Perón del 73, vestido de militar: la última vez que los argentinos lo vimos en vivo.

  • ¿Y para qué la bandera del Che Guevara?
  • Qué se yo. Es parte del ritual.

-Pero si es un acto sindical, será para pedir mejores salarios, o mejores condiciones laborales, o tal o cual medida económica -se interrogó Casata-. ¿Qué tiene que ver el Che Guevara?

  • No sé. Yo tampoco inventé el Abra Cadabra o el Ábrete Sésamo. Acá dice que tenemos que meter en el medio del acto una bandera del Che Guevara y otra de Perón del 73.
  • ¿En dos grupos separados?

  • No aclara.

  • Pero nos van a tomar por locos -insistió Casata-. Lo de Perón del 73, hasta cierto punto lo entiendo. Pero… ¿el Che Guevara? ¿Sierra Maestra, el Congo, Bolivia? ¿En qué parte hace intersección con un acto sindical?

  • ¿Por qué no te dejás de hacer preguntas inútiles y me ayudás? ¿Sabés la cantidad de bombo, bandera y vincha que podemos vender si esto sale bien? ¡El último regreso! Esa inscripción, el último regreso, es nuestro trade mark. Claro, se van a sumar otros, van a aprovechar la volteada. Pero no tienen el motivo preparado, el estampado…El Luche y vuelve 2017, el Último regreso, eso es mercadería nuestra y de nadie más. Lopecito detalla que el 2017 reúne el 17 de octubre con el año 2000, las dos fechas emblemáticas del peronismo: ahí tenés otra remera. Vos y yo somos los dos únicos que lo saben. ¿Y qué problema tenés con el Che Guevara? Si va con todo… fiestas de 15, aniversarios, carnavales.

  • -Está bien. Ponele que hay un acto sindical y conseguimos insertar esas dos banderas. ¿Qué sigue?

    • En un momento se tiene que armar una trifulca. Un gran despelote. Gritos, piñas. Peleas por el palco. Es esencial que se peleen por quién ocupa el palco. Y entonces ahí, nosotros dos tenemos que recitar tres veces, sin respirar: “Aterriza Faraón, aterriza Faraón, aterriza Faraón”.

    -¿Nada más? -condescendió Casata.

    -¿Cómo nada más? -se indignó Pecan- ¿Te parece poco que se lleguen a alinear los planetas de este modo? Igual, mi tío dejó un sobre cerrado, para abrir sólo después de que Perón aterrice. Hay que ver qué agrega. Pero sólo la voy a abrir después de que aterrice.

    -¿Y de la pelea por el palco se aclara algo más? -inquirió Casata.

    -Sí -concedió Pecan-. El Brujo aclara la pelea por el palco: debe ser entre un pequeño grupo de excitados, y una gran mayoría sindical. El pequeño grupo que cope el palco debe ser completamente minoritario en relación con la gran mayoría sindical, y provocarlos como si tuvieran todas las de ganar. Insultarlos, arrojarles objetos de mediano alcance, hacer gestos belicosos. ¿Cómo logramos todo eso?

    -Sólo el azar -reconoció Casata-, que por lo menos a mí no me acompaña ni a la esquina. Pero ponele que se alineen los planetas, recitamos tres veces que aterrice el Faraón… ¿Y entonces?

    -Anunciamos que vuelve, y todos para Ezeiza. Y ahí llevamos los carros con gorro, bandera y vincha con Luche y Volvió, y El último regreso. Doce carros, tengo. Y abrimos el sobre de mi tío.

    -¿ Y qué más?

    -Nosotros lo anunciamos. ¿Cuánto vale eso?

    • Es incalculable.

    Los dos permanecieron en silencio, quizás pensando respectivamente en qué gastarían su fortuna.

    -En ese avión del 73 -interrumpió la meditación Casata-, venía una mina. No estaba con la comitiva. Era azafata. Era una piba con la que yo… Bueno. ¿Hay manera de que ella también regrese? Me refiero a igual a como estaba entonces. Con la misma edad, con los mismos sentimientos por mí… Pecan estaba por desalentarlo con una reprimenda. Pero algo lo detuvo, lo miró misericordiosamente, y dejó escapar: -¿Quién sabe?

    El miércoles se encontraron, como todos los miércoles, en el bar El Quebranto.

    -Hicimos todo -se quejó Casata.

    -No me hagas reproches -lo frenó Pecan-. Vos no hiciste ni un diez por ciento. Los carros los puse yo. ¿Sabes dónde me los voy a meter ahora?

    -Pero… ¿qué salió mal? Nunca hubiera imaginado que los planetas se iban a alinear así. Parecía que el azar me había acompañado por primera vez en mi vida. ¡Y no volvió! Luché y no volvió.

    Pecan se pidió un cortado antes de responder. Casata lo aguardó, enojado y expectante.

    -Hoy a la madrugada abrí la carta a sobre cerrado de mi tío -explicó Pecan-. En esa carta revela que, para que el hechizo tuviera efecto, debía haber por lo menos un muerto en la trifulca.

    Pecan hizo un silencio solemne. Casata palideció. Esperó a que Pecan tomara el primer sorbo de cortado para decir: -Bueno, mejor que no la abrimos antes.

    -Mucho mejor -coincidió Pecán.

    -Mejor -repitió Casata. Por una vez, sintió que el azar lo había acompañado.

    Origen: Luche y vuelve

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