DARDOS ENVENENADOS CASTRISTAS -Hugo J. Byrne

La efectividad de todo esfuerzo humano sólo se mide en función de sus resultados. Cuando nos aprendemos bien solamente parte de una lección o clase de la que nos van a examinar en breve, estamos condenados al fracaso si en el examen nos preguntan de la otra parte que no estudiamos.
 
En mi vitalicio conflicto contra el castrismo he usado cuantos métodos estaban a mi alcance sin éxito al principio. En las confrontaciones violentas, fueran dentro de lo que aún era Cuba o en el destierro, con la venia de Washington (U. S. Army) o sin ella (usando un 2X4), tampoco tuve gran suerte.
 
Romperle la cabeza a un peludo y maloliente totalitario puede dar brevísima satisfacción. Pero después hay que correr bien rápido para no ser arrestado por asalto. Al día siguiente el del chichón es la víctima del día en la red, en la televisión y en los periódicos: ahí termina la satisfacción.
 
Al final aquellas armas físicas que poseía se han ido deteriorando a causa de: hipertensión, artritis, cirugía de corazón abierto, retención de fluido, lesiones de la piel, o… simplemente vejez. Algunos de nosotros aún contamos con recursos intelectuales. Mis armas físicas se terminaron por completo o están en vías de extinción.
 
Uno de los arrastrados chupatintas del castrato (quien afortunadamente ya reside en los predios infernales), el franco-canadiense Jean Guy Allard, me llamó “terrorista” en el libelo “Granma Internacional”.  No estoy seguro del año, pero creo que fue en el 2003. En esa oportunidad escribí un artículo titulado “Menciones Honoríficas”, dándole las gracias al libelista Allard.
 
La mejor medida de nuestra hombría de bien es el mal concepto que tengan de nosotros los malos y no conozco nadie de peor entraña que un totalitario. A continuación copio los improperios que me dedicara un señor llamado Elier Ramírez, del panfleto “Jiribilla”, de La Habana, en cuya maledicencia incurrí.
 
¿Qué hizo vibrar la cadena de Ramírez? Una conferencia en la Universidad del Sur de California hace unos diez años. Compartí el podio con el Dr. Ricardo Calvo Ph D., quien vino de Texas para ilustrarnos sobre tópicos bancarios relativos a la tiranía castrista. La conferencia fue auspiciada por el escritor José Luis Fernández y por Concepción Bouza de U.S.C. Sin dudas ese evento les dolió más que los chichones de antaño. A continuación las flores que me dedicara Ramírez.
 
HJB Pasadena CA, 03/17/2017
 
“Dardos venenosos contra la historia de Cuba: la politización del autonomismo
Elier Ramírez • La Habana
 
“Está claro que después del Zanjón Cuba siguió siendo una plaza sitiada regida por el Capitán General y por los siempre favorecidos integristas españoles. La fórmula Abarzuza, a todas luces, no revertía esa situación. De ahí que la guerra preparada durante muchos años, bajo innumerables sacrificios y vicisitudes, por José Martí y otros patriotas, fuera tan necesaria. No por gusto así pasaría a la historia.
 
Pero los mal intencionados planteamientos de Tarragó, se quedaron muy por detrás en comparación con los esgrimidos por Hugo. J.  Byrne, lo que demuestra el grado en que ha sido politizado el reformismo decimonónico cubano. En una conferencia en la Universidad de California, que llevó por título “El Autonomismo del siglo XXI”, este cubano-estadounidense sostiene que los “disidentes” cubanos o los nuevos autonomistas del siglo XXI, como los califica, están tan equivocados como lo estuvieron los defensores de la evolución del siglo XIX cubano en su lucha legal y pacífica frente a la metrópoli española.
 
Para Byrne, estos nuevos autonomistas cuentan con menos cartas de triunfo que sus antecesores, pues se oponen al poder absoluto y totalitario del estado cubano. Así, utilizando una de las farsas más burdas que han empleado los calumniadores del sistema político de la Isla, Byrne no está haciendo otra cosa que incitar a la lucha violenta y terrorista contra el sistema socialista de la Isla, sustentándose en la historia del fracaso del Partido Autonomista y sus métodos pacíficos, como un elemento histórico similar a los que emplean los “disidentes” cubanos en el presente. Pero igualar los autonomistas de la centuria decimonónica cubana con estos mercenarios del siglo XXI es un insulto atroz a su legado, pues aunque erraron en su proceder, actuaron —sin desconocer las ansias de lucro que primaron en algunos de ellos— por el impulso de sus ideales evolutivos y civilistas, y no, por dinero que comprara sus conciencias.
 
La adscripción de Byrne a los métodos violentos y terroristas se vislumbra cuando termina, nada más y nada menos que su conferencia, citando unas palabras del terrorista confeso Luis Posada Carriles, pronunciadas en la Florida el 13 de abril del 2005, donde llamaba a la implementación de estos recursos en la cruzada contra la Revolución Cubana. Y seguidamente llega al colmo en sus ofensas a la historia de Cuba y a sus principales próceres, al citar unas ideas de José Martí, totalmente descontextualizadas”.
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