La doble moral migratoria de Mexico

Alfredo M.Cepero

¿Por qué se pide a los Estados Unidos que acepte la violación de sus fronteras y ponga en peligro su seguridad nacional dando refugio a masas de menesterosos creados por la corrupción de los gobiernos mexicanos?

Si vamos a dar credibilidad a los voceros del Gobierno de México y a la prensa amarilla de aquel país, los Estados Unidos son una nación xenofóbica que llega a extremos de crueldad contra los inmigrantes mexicanos. El mismo tema es repetido hasta el cansancio por la prensa norteamericana comprometida con la agenda electorera del Partido Demócrata. Es imposible sintonizar las cadenas de Univisión y Telemundo y no escuchar constantemente la adulteración del idioma y la repetición constante de lemas promotores de su agenda de fronteras abiertas e ignorancia de las violaciones a las leyes migratorias de este país. Muchos medios “progresistas” norteamericanos como CNN, ABC, CBS y NBC se han sumado a esta cabalgata. La única honrosa excepción es Fox News.

Para aquel gobierno y para estos medios, los inmigrantes que han ingresado a los Estados Unidos en flagrante violación de las leyes migratorias norteamericanas no son “ilegales” sino “indocumentados“. Ahora bien, si vamos a respetar el significado de las palabras, ilegal es todo el que viola una ley, cualquier ley, e indocumentado el que carece de documentos. De donde, si bien es cierto que todo ilegal es indocumentado no es menos cierto que se puede ser indocumentado siendo totalmente legal porque no se ha violado ley alguna. Basta ya de juego de palabras y de confundir la “gimnasia con la magnesia”.

Pero lo más deplorable es la demagogia y la sensiblería con que estos medios promueven su agenda. Presentan el tema diciendo que “ningún ser humano es ilegal, que deportar ilegales es dividir familias, que se deben construir puentes en vez de muros, que exigir el cumplimiento de las leyes norteamericanas es un acto de discriminación contra estas personas y que los Estados Unidos son una nación de inmigrantes”. Pura monserga que insulta la inteligencia de cualquiera que piense con la cabeza.

Lo que nunca mencionan estos panfletarios sin el menor respeto por la verdad es que ninguna nación puede mantener la paz interna y garantizar la seguridad de sus ciudadanos sin el respeto a la santidad de la ley. Regular y vigilar a quienes tratan de acceder a su territorio es de vital importancia para el logro de esas metas. Porque sin fronteras no hay nación que sobreviva los riesgos y retos de un mundo donde siempre habrá diferencias entre los que tienen y los que no tienen.

La realidad, sin embargo, es muy diferente de la versión del gobierno de México y de la demagógica prensa norteamericana. La crueldad contra los inmigrantes no es ejercida por los funcionarios migratorios de los Estados Unidos sino por los corruptos y depredadores funcionarios del Instituto Nacional de Migración de México. Los funcionarios de ICE (Immigration and Customs Enforcement) en los Estados Unidos no les pegan a los presos, no les suprimen los alimentos, no les roban sus pertenencias, no los someten a chantajes y no violan a sus mujeres. Los de México hacen todo eso y más con la absoluta certeza de que no serán castigados por sus superiores y ni siquiera denunciados por la prensa. Muchos de mis amigos mexicanos me han dicho que México es el “país de la ‘mordida’ y de la impunidad”.

Por su parte, en los Estados Unidos existe una prensa libre que obliga al gobierno y a sus funcionarios a mantener cierto nivel de transparencia y decoro. Y en un caso extremo, el activista obsesivo disfrazado de “presentador imparcial” Jorge Ramos no pronuncia diez palabras sin destilar su resentimiento contra la sociedad donde se ha hecho rico ni entonar un himno en defensa de los “indocumentados”. Hasta el día de hoy no he visto a Jorge Ramos denunciar los abusos del gobierno de México contra los infelices que han ido a parar a estaciones migratorias como las de Chiapas, en México.

Caso en cuestión, el denunciado recientemente por congresistas cubano americanos de los Estados Unidos y por familiares de cubanos retenidos en esa sucursal del infierno. En una carta enviada al embajador de México en Washington, Carlos Manuel Sada Solana, los congresistas Ileana Ros Lehtinen, Mario Diaz Balart y Carlos Curbelo dijeron estar “profundamente preocupados” por eventuales abusos cometidos contra migrantes cubanos retenidos en el centro de detención Siglo XXI. La carta llega unos días después de que un grupo de cubanos se declararan en huelga de hambre y hasta cosieron sus bocas para llamar la atención de las autoridades mexicanas sobre abusos cometidos en dicha estación migratoria de Chiapas, en la frontera Sur de México.

Los abusos han sido tales a través de los años que hasta algunos medios mexicanos los han denunciado. Bajo el título de “Prevalecen en México abusos contra inmigrantes”, el periódico mexicano Vanguardia, de fecha 11 de mayo del 2016, publicó un informe del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas condenando dichos abusos. En el mismo, la ONU denunciaba: “Detenciones arbitrarias y en condiciones inhumanas; expulsiones colectivas y/o sumarias; políticas migratorias restrictivas y enfocadas en la seguridad nacional; falta de acceso a servicios de salud, vivienda y trabajo digno; extorsiones con la participación de actores públicos y privados en total impunidad; falta de debido proceso y acceso a la justicia, y tráfico y trata de personas”. Por su parte, Daniel Montero, director del medio mexicano Animal Político ha dicho que en su país “ha habido una política migratoria de persecución a migrantes centroamericanos”.

Otra muestra de la doble moral migratoria de nuestros vecinos del sur la encontramos en su Ley de Migración de 25 de mayo del 2011. La misma estipula que su objetivo es: “Regular el ingreso y salida de mexicanos y extranjeros del territorio nacional, así como el tránsito y la estancia de extranjeros, en un marco de respeto, protección y salvaguarda de los derechos humanos, de contribución al desarrollo nacional y de preservación de la soberanía y de la seguridad nacional“. En cuanto a la forma de ingreso al país especifica que: “Los extranjeros que deseen visitar México con ­fines de recreo, tránsito, negocios o cualquier actividad no remunerada por menos de 180 días, en el caso de requerir visa, deberán solicitarla directamente en las representaciones consulares de México”.

El gobierno mexicano se reserva la prerrogativa de exigir visas a quienes deseen ingresar a su territorio así como el derecho a tomar medidas para la preservación de la soberanía y de la seguridad nacional. Ambas medidas totalmente lógicas por parte de todo gobierno que tome en serio su obligación de proteger la seguridad de sus ciudadanos. ¿Por qué entonces la ley del embudo en lo referente a la aplicación de la legislación migratoria de los Estados Unidos?¿Por qué se pide a los Estados Unidos que acepte la violación de sus fronteras y ponga en peligro su seguridad nacional dando refugio a masas de menesterosos creados por la corrupción de los gobiernos mexicanos? Porque los bribones han descubierto que logran sus objetivos cuando piden “limosna con escopeta”. Por otra parte, en este chantaje el gobierno de los Estados Unidos tiene gran parte de la culpa.

Sin embargo, el pasado 8 de noviembre se produjo, literalmente, un terremoto político que, entre otras muchas cosas, ha cambiado en 180 grados el rumbo de la política migratoria de los Estados Unidos. El pueblo norteamericano le dijo a los políticos de ambos partidos que estaba cansado de ser chantajeado. Que no recibiría más inmigrantes que violaran sus leyes y abusaran de su política de fronteras abiertas. Que sólo aceptaría inmigrantes que respeten las leyes, deseen integrarse a la sociedad norteamericana y no pongan en peligro la seguridad nacional. Esas son las condiciones mínimas que tiene derecho a imponer todo país receptor de inmigrantes.

No importa si el célebre muro de Donald Trump es o no una de sus bravuconadas. Tampoco importa que los ultra xenofóbicos gobernantes mexicanos juren que no van a pagar ese muro. Ambos gobiernos tienen que vivir con la nueva realidad. Pero vaticino que el más perjudicado será el de México si no entiende el mensaje de las últimas elecciones y renuncia a su política de doble moral.

Origen: La doble moral migratoria de Mexico

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