Claudio Savoia -Ruido de sables ante una batalla final inevitable, y que dejará muchos heridos

Se acabó la guerra fría. Carrió y Lorenzetti empujan al Presidente hacia una zona de definiciones.

Ruido de sables ante una batalla final inevitable, y que dejará muchos heridos

Elisa Carrió y Mauricio Macri, en un encuentro público en noveimbre pasado. La cuestión Lorenzetti los separa. Foto: Presidencia.

Nadie podrá sorprenderse con las noticias de ayer, excepto por el cambio de estrategia del titular de Corte, que abandonó el teléfono y las reuniones reservadas con funcionarios y operadores del gobierno para exigirles que amordacen a Elisa Carrió, y saltó a la arena con la amenaza de un juicio por daños que implicaría una indemnización millonaria. La respuesta de la diputada responde a su ADN: pisó el acelerador a fondo, concretando su prometido pedido de juicio político contra Lorenzetti, aún cuando el corpus completo de esa denuncia no está completamente terminado.

La cantidad y gravedad de los delitos, manejos mafiosos e irregularidades que Carrió le endilga a Lorenzetti es tan estremecedora, que si menos de la mitad encontrara respaldo en pruebas concretas, el juicio político sería poco. Del otro lado de la balanza, el presidente del máximo tribunal reclama haber sidoinvestigado y sobreseído por la justicia respecto al origen y magnitud de su patrimonio, y clama porque su nombre es arrojado a los perros casi a diario. Su desesperación también es comprensible.

El flamígero cruce de papeles -una carta documento que va, un pedido de juicio político que vuelve- le dio un calor de infierno a la guerra fría que ambos venían sosteniendo a través de los medios y los discretos correos personales con que Lorenzetti buscó alcanzar una rama de olivo. Ahora llegó el tiempo de la acción.

Pero el fragor de la batalla envolverá a mucha más gente que los dos contendientes principales. Desde ayer, por ejemplo, quien tiene esta bomba nuclear en sus manos es el presidente Macri, a quien obligaron a bajarse de la cuerda floja en la que vino balanceándose desde hace meses. Una lectura rápida diría que por razones institucionales -que por supuesto, también son políticas- el Presidente está obligado a proteger el vínculo de su gobierno con la Corte, cabeza del Poder Judicial. En criollo: es imposible que Macri provea de nafta a Carrió para su última cruzada. Debajo del agua, sin embargo, habría alguna simpatía con lo que algunos asesores judiciales muy cercanos a la Casa Rosada -y a la Quinta de Olivos- ven como un desenmascaramiento del “verdadero Lorenzetti”: “un operador político con ambición desenfrenada”, exageran en privado.

Como en toda guerra, nadie sabe cómo seguirán las cosas después de que se dispara el primer tiro. Ni mucho menos cómo terminarán. Carrió tomó para sí la hercúlea tarea de “limpiar el poder judicial”, faena imposible -dice- si no cae el presidente de la Corte, a quien acusa de oscuros negociados pero casi con el mismo énfasis de tejer una red de control económico y administrativo tan poderosa que mantendría bajo su suela a toda la justicia.

Lorenzetti, que vio despejado los contrapesos internos a su poder en la Corte tras las muertes de Carmen Argibay y Enrique Petracchi, y la renuncia de Eugenio Zaffaroni, ahora se ve apretado por las pinzas que por un lado le ajustan sus nuevos colegas -sobre todo su coterráneo Horacio Rosatti– y por el otro la topadora indomable de Carrió. Tampoco puede quedarse callado. Ni un monje budista podría resistir los baldazos de brea casi diarios que una empinada aliada del gobierno vuelca sobre él.

¿Y ahora? La denuncia de Carrió no prosperará por ahora en el Congreso. La carta de Lorenzetti no tendrá respuesta. Pero la inestabilidad, las especulaciones y eventualmente las “puñaladas institucionales” se multiplicarán. Así son las guerras en el poder. Con muchos heridos.

Origen: Ruido de sables ante una batalla final inevitable, y que dejará muchos heridos

Apoyo a la Dra Carrió ,la voté siempre,honesta como pocas ,es un torberllino en la politica!

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Un comentario en “Claudio Savoia -Ruido de sables ante una batalla final inevitable, y que dejará muchos heridos

  1. No caben dudas que el Poder Judicial a sido corrupto y supongo.Queda primariamente demostrado con sus favorables fallos del gobierno kirchnerista hasta el día final que falló a favor del cumplimiento de los fondos a las provincias cien do currante años habían encaminado. No habrá Democracia mientras no haya Justicia verdadera, puesto que la Justicia es la verdadera columna vertical del sistema democrático donde no hay hijos ni entrenados.

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