George Soros, así es el hombre más poderoso del mundo

En el fin de la historia que anunciara Fukuyama, en el ocaso de las ideologías, éstas serían sustituidas por una nueva deidad llamada dólar. George Soros es el mesías de esa deidad.

Rafael Núñez Huesca

Durante el primer tercio del siglo XX el esperanto era conocido como “el latín de los obreros”, un idioma internacional para trabajadores sin más nación que el movimiento proletario. La politización del idioma de laboratorio fue fugaz y rápidamente contó con el apoyo de la Unión Soviética. George Soros es uno de sus escasísimos hablantes nativos de esperanto. Su padre está reconocido en la historia del idioma como uno de sus impulsores más notables. Lo fue hasta el punto de cambiar su apellido original, Schwartz, por un vocablo en esperanto, ‘Soros’, cuyo significado tendría carácter profético: “se elevará”.

Hoy George Soros, nacido en Hungría como György Schwartz, es una de las más grandes fortunas del planeta y ha hecho de la vocación mundialista del esperanto su norte vital. Su origen judío resulta apenas relevante en lo teológico pues siempre se rigió por impulsos materiales. Su patria espiritual, Israel, le acusaba hace unos meses de financiar “el odio al Estado de Israel” a través de sus fundaciones. El portal DCLeaks hacía públicos el pasado verano varios miles de documentos en los que figuraban donaciones millonarias a “organizaciones anti israelíes”.

No es más querido en Hungría, país en el que vio la luz un 12 de agosto de 1930. El presidente del país magiar, Viktor Orban, es uno de los pocos líderes mundiales que ha levantado la voz contra el magnate, contra el que libra una batalla por completo desigual a cuenta de la crisis de los refugiados. Si Soros reconoció estar detrás del impulso migratorio hacia Europa, Orban es el principal valladar continental. El conflicto, hasta en el desequilibrio de fuerzas, es la metáfora contemporánea entre mundialismo y soberanismo, desarraigo y nación, y para algunos, incluso entre materialismo y religión.

Putin es, como Orban y ahora también Trump, otro elemento desestabilizador para el proyecto mundialista. A ojos de Soros, “Putin es una amenaza mayor para Europa que el IS”. No es pues, extraño, que el magnate apoyará a los ucranianos en su guerra con Rusia. Por su parte, Putin expulsaba a Soros y a todas sus organizaciones de Rusia. Y lo propio ha empezado a hacer Orban: “(Soros) sirve a los intereses globalistas y fuerza la correción política sobre las naciones-estado”

Discípulo de Popper y ascenso meteórico en las fiananzas neoyorkinas

El que estaba llamado a ser el mesías del mundialismo sobrevivió, siendo aún un niño, a la II Guerra Mundial, que en Budapest llegó a librarse casas por casa. En “Maskerado ĉirkaŭ la morto”, escrito originalmente en esperanto, da cuenta del trauma bélico que padeció su familia. Con Hungría aún en ruinas el joven Soros emigró al Reino Unido, donde estudiaría Filosofía y Economía con el que iba a convertirse en su principal influencia intelectual: Karl Popper.

Tras graduarse comenzaría una vertiginosa carrera como hombre de negocios y especulador financiero que le llevaría hasta los Estado Unidos en 1956. Allí trabajaría en temas de arbitraje, análisis financiero y hasta elaboraría una teoría socioeconómica propia: la reflexividad. 
Compraba y vendía, invertía y recogía beneficios, casi siempre con éxito. Su ascenso fue meteórico en el mundo de las finanzas norteamericano; en 1963 entró a formar parte de uno de los más importantes bancos de inversión del mundo, el neoyorkino “Arnhold and S. Bleichroder”. Durante una década ocupó diferentes puestos de alta dirección hasta llegar a vicepresidir la compañía. Y fue en este momento cuando decidió poner la primera piedra de su futuro imperio: Grupo Quantum, hoy una plataforma de ingeniería financiera de alcance planetario que opera desde las Antillas holandesas.

Capitalismo especulativo vestido de filantropía

Y es a través de la batería de capitales especulativos de Quantum desde donde empieza a actuar políticamente. Las operaciones contra el sovietismo en Europa del Este (respaldó al sindicato Solidaridad en Polonia, la Revolución de las Rosas en Georgia o la Carta 77 en Checoslovaquia) constituyeron la primera fase del gran proyecto ‘sociedad abierta’, esto es, un mundo sin fronteras ni soberanías nacionales en el que el movimiento de personas, y sobre todo de dinero y mercancías, no estuviera sometido a restricciones nacionales.
Soros ha dedicado miles de millones de dólares a poner las bases de la sociedad abierta en todo el mundo, dineros las más de las veces presentados como “donaciones” para causas “educativas” y de “derechos humanos”. Todo ello sin abandonar la especulación financiera. Durante el conocido como “miércoles negro” del Banco de Inglaterra -16 de septiembre de 1992-, Soros obtuvo unas ganancias de más de 1000 millones de dólares. El Estado inglés perdió 3400 millones de libras.

En 1993 Soros ya no disimula su vocación de ingeniero político mundial y, además de ocupar un asiento del consejo directivo del Council del influyente Foreign Relations, crea su hoy celebérrima “Open Society Foundations”, un entramado financiero-empresarial presente en 39 países y con un presupuesto anual de 900 millones de euros que persigue, ya a las claras, la consolidación de la “sociedad abierta” descrita por su maestro Popper en “La sociedad abierta y sus enemigos”.

“Soros es potencialmente más peligroso que una bomba nuclear”

Hizo lo posible por derrotar a George W. Bush en las presidenciales de 2004. Fracasó como ha fracaso con Trump (aportó, “oficialmente”, 11,8 millones de dólares a la campaña de Hillary Clinton). Ganó, sin embargo, en el caso de Barack Obama, sobre el que, dicen, ha ejercido una enorme influencia. Y el mismo influjo produce, de manera aún más evidente, en Europa. Resulta revelador en este sentido el respaldo que obtuvo el magnate cuando en octubre de 2011 publicó una texto en el Financial Times en el que pedía “más Europa” a los líderes de la Unión. Casi un centenar de políticos y altos cargos de Bruselas se cuadraron ante Soros y estamparon su firma en el documento, entre ellos personajes de la talla de Javier Solana, Daniel Cohn-Bendit, Andrew Duff, Massimo D’Alema o Emma Bonino.

Ultraliberal en lo económico y ultraprogreista en lo moral, Soros financia desde movimientos favorables a la legalización de la marihuana, hasta sociedades proabortistas, pasando por movimientos LGTB u ONGs promigratorias. Todas ellas constituirían los pilares ideológicos sobre el que se sostendría el gran proyecto de nuevo orden mundial. Un futuro -¿presente?- gobierno único, de inspiración materialista y dirigido por élites económicas internacionales.

En el bestseller “The new Reagan revolution” (2011), el periodista Jim Denney describía con estas palabras al mesías de origen húngaro: “Soros es potencialmente más peligroso que una bomba nuclear. Actúa en la sombra y con determinación usando su dinero y poder para manipular nuestra economía y sistema político. Un misil nuclear puede destruir una ciudad. George Soros puede destruir nuestro estilo de vida”.

Origen: George Soros, así es el hombre más poderoso del mundo

Estos sujetos aman tanto el poder que no se dan cuenta ,que estan tan viejos que en cualquier momento se mueren y se termina todo !

AB

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Un comentario en “George Soros, así es el hombre más poderoso del mundo

  1. Increible la informacion que nos traes, referente a Soros. Ahora si sabemos quien es el Sr. Soros, si es que se le puede llamar SEñOR!!

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