Un fallo de la Corte con alto impacto político pero que beneficiará a pocos militares-Daniel Santoro

Solo podrán quedar libres “una minoría” de los menos de 300 represores que aún quedan presos. Pero es otra señal a favor del cambio de paradigma en el tema.

Un fallo de la Corte con alto impacto político pero que beneficiará a pocos militares

Horacio Rosatti, nuevo miembro de la Corte

El fallo Muiña de la Corte tiene más impacto político y judicial que práctico en la liberación de los militares o miembros de las fuerzas de seguridad condenados o con prisión preventiva por los juicios por lesa humanidad.

De los 750 militares o miembros de las fuerzas de seguridad que fueron condenados en estos años hay que restar 467 que fallecieron cumpliendo la pena y luego hacer un cómputo que se aplicará solo a aquellos que estuvieron con prisión preventiva sin condena entre 1994 y el 2001 cuando estuvo en vigencia la ley del 2×1. Solo podrán pedir la aplicación del fallo Muiña una minoría de los menos de 350 militares que siguen presos. Sucede que la mayoría quedaron presos luego de que en el 2003 el Congreso anuló las leyes de obediencia debida y punta final. Además, el cálculo con el fallo Muiña debería ser aplicado para los que quedan presos recién cuando la condena quede firme y se haga el cómputo de rigor. “Entonces, se podrá beneficiar una minoría aunque algún beneficiado pueda ser un militar tristemente famoso”, dijo una fuente gubernamental.

De todos modos, el fallo Muiña tiene un enorme impacto político y judicial porque la Corte, con una nueva mayoría, demostró en pocas palabras que “no hay un código penal para los buenos y otro para los malos”. Con la inspiración principal de Rosatti, la Corte dejó en claro que “no hay un estamento diferencial legal para los derechos humanos”. Hasta la el pacto de Derechos Humanos de San José de Costa Rica mantiene el principio de la ley más benigna que beneficio al reo, subrayó una fuente de la Corte.

El fallo Muiña se firmó en un contexto de un cambio de paradigna para el tratamiento de las causas por las violaciones a los derechos humanos respecto del que propugnó, hasta ahora, Lorenzetti sostenía que los fallos de la Corte se incluían en una “política de Estado” que incluía al gobierno y al Congreso, una frase que caída bien en los oídos de Cristina Kirchner. Desde que se incorporaron Rosatti y Rosenkrantz hace nueve meses atrás, el máximo tribunal estableció empezó a andar ese camino hacia el cambio de paradigna. Primero dijo que la Corte Interamericana de Derechos Humanos no es una cuarta instancia de apelación local en el caso Menem vs. la revista Noticias. En esa línea fue luego la sentencia del caso Alespeiti, el militar al que se le concedió el arresto domicilio por tener más de 75 años, como dice la ley. Y el caso Villamil, en que el máximo tribunal ratificó la prescripción de acciones civiles contra el Estado en juicios de lesa humanidad.

Para adentro de la Corte, también quedó en claro ayer que se terminó con “los consensos forzados” que le gustan a Lorenzetti y que “cada juez es dueño de su voto”, destacaron las fuentes. Y que con esta “nueva dinámica” interna de funcionamiento se formaron nuevas mayorías, que no serán rígidas sino que se aglutinarán caso por caso.

En el voto de ayer, Elena Highton se alió con los nuevos ministros Rosenkrantz y Rosatti, y declaró aplicable la ley 24.390 (conocida como 2 x 1) . Así Highton se desprendió del bloque liderado por Ricardo Lorenzetti y Carlos Maqueda para votar en un tema políticamente sensible. Antes del fallo, Rosatti y otros miembros de la Corte consultaron con legisladores para señalarle que había un vacío legal al respecto y que los “jueces no están para interpretar esas falencias, sino para aplicar la ley”.

Más allá del debate jurídico sobre el alcance de la declaración de la represión ilegal como delitos de lesa humanidad, la decisión se toma en momentos en que la cúpula de la Iglesia Católica ha llamado a un diálogo sobre la reconciliación entre familiares de víctimas de la represión y de víctimas de la guerrillera en los violentos años 70. La nueva dinámica de la Corte para constituir mayorías seguramente traerá más sorpresas

Origen: Un fallo de la Corte con alto impacto político pero que beneficiará a pocos militares

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