Dante Caputo: “Yo sería más enérgico que Macri en su política hacia Venezuela”

Dante Caputo: "Yo sería más enérgico que Macri en su política hacia Venezuela"
De entrecasa. En el living de su vivienda, en San Isidro, en una calle de árboles frondosos. Un intelectual de la política que, sin embargo, asegura que prefiere “la acción”. DAVID FERNANDEZ

Osvaldo Pepe 

¿Qué haría usted con un drama continental como el de Venezuela? ¿Respetar el principio de no injerencia en asuntos internos, o impulsar una condena más severa?

-Los mecanismos existentes hoy por hoy no sirven para cambiar el rumbo de Venezuela. Una condena de la OEA no sirvió y ahora Venezuela se va o se fue de la OEA. Los instrumentos que están a mano que tienen alguna capacidad para hacer presión real, que están dentro del marco de las Naciones Unidas, y que llegan hasta el uso de la fuerza, muy difícilmente se puedan aplicar a este caso… Creo, por supuesto que esto no lo podría decir si yo tuviese un cargo en la Nación política, si fuese funcionario… creo, le decía, que hay que intervenir. El principio de no intervención es sólo en resguardo de la autodeterminación de los pueblos. Hábleme de la autodeterminación del pueblo venezolano. Será la autodeterminación de Maduro y sus amigos militares, esa es la autodeterminación que vamos a cuidar no interviniendo.

-¿No es un planteo extremo?

-Es que es la realidad. Todos intervienen en todos lados. Que no lo digan, no lo dicen…

-¿Y cómo podría intervenir el Gobierno?

-Teniendo una muy fuerte embajada ahí. Hoy tenemos un encargado de negocios y debe ser un encargado de negocios de primer nivel. Que empiece a hablar con los otros latinoamericanos con capacidad de presión. Yo no le voy a dar la receta de la intervención. Hay mil formas de hacer las cosas.

-¿Podría decirse, entonces, que sería más enérgico que Macri?

-Pero sí… ¡por favor! Claro que lo sería, a menos que el tema no le importe. ¿Sabe por qué es importante?No solamente es importante en nombre de la buena moral democrática. Lo es por eso, pero también para mandar una señal de nosotros. “Miren, en Argentina somos así, nuestro gobierno piensa esto”. Vale más una condena activa y coherente en defensa de los principios de Occidente que las visitas diplomáticas a otros países. Créame.

-¿Al margen del caso Venezuela, cómo ve la gestión del Presidente?

-Bueno, creo que es un cambio importante respecto de las pesadillas que vivíamos. Espero que además de “no ser los otros”, sea él. Es decir que además de ser la ausencia del proyecto kirchnerista terrible, destructor de la Argentina, traiga la novedad de superar algunos de los bloqueos básicos de nuestro país.

-¿Y cómo ve a Trump?

-De horror. Alguien que es apoyado por el Ku Klux Klan, que acepta ese apoyo, sabiendo que el Ku Klux Klan es una organización asesina que mató, quemó vivos y torturó en el sur de los Estados Unidos a los negros, que es esclavista. Un hombre que se enorgullece de haber sido suficientemente astuto para no pagar impuestos durante 18 años, que muestra y exhibe su ignorancia de una manera impresionante…¿Qué quiere que le diga? Yo nunca vi a nadie con tanta ignorancia y al mismo tiempo, exhibirla con orgullo.

-Ahora le junto las dos últimas preguntas y se las resumo:¿cómo analiza el encuentro de Macri con ese hombre que usted describe?

-En ese marco Trump recibe a Macri y dos días después tiene una amistosísima conversación con el señor Duterte, presidente de Filipinas, un hombre acusado de muchísimas ejecuciones extrajudiciales, un asesino.

¿Juzga que la visita es parte de lo que el Gobierno llama “nuevo rumbo”?

-Yo no sé si rumbo. Rumbo es una palabra muy ancha, caben tantas cosas adentro de rumbo. Tendría que decir rumbo de tantos grados a tantos grados. Porque eso es rumbo de 180 grados. Entra todo, dale qué va con el rumbo. Y son las palabras esas ambiguas que se utilizan en el lenguaje político y que no dicen nada, absolutamente nada. Mire, el tema de Estados Unidos es muy importante. Enhorabuena que tengamos la mejor relación posible. Esto no es la época de la Guerra Fría, con el enfrentamiento de las súper potencias que interfirió brutalmente la historia interna en Argentina. Hoy no está ese contencioso, y tener una buena relación con Estados Unidos va de suyo. Creo que está bien lo que hizo el Gobierno de Macri. Por supuesto, preferiría no tener el gusto amargo de pensar que esta relación la tenemos con el señor Trump.

-Pasemos a Malvinas, ¿está agotada la vía del reclamo…?(Interrumpe)

-¡Qué vía del reclamo si no hay nadie que vaya a reclamar! De todo el espectro político argentino no hay nadie que vaya a decirle, francamente y mirándole a los ojos, “mire nosotros vamos a hacer campaña para recuperar el espacio de condena internacional que tenía el Reino Unido en las Naciones Unidas”. Nadie le va a decir “vamos a volver a Naciones Unidas”. Además va a ser muy difícil volver a Naciones Unidas, es decir que no están locos quienes dicen que es muy difícil hacerlo.

-¿Qué se hace con las Islas entonces?

-Yo creo que hay que construir una relación lo mejor posible con los kelpers. Durante ese período de reconstrucción dejar en claro dos cosas: que esto no detiene para nada el pedido de soberanía ni puede afectar el pedido de soberanía, que nos damos 20 años o algo así de congelamiento y en 20 años la Argentina es otra, tiene otras cosas para ofrecer y encantar. Encantar, enamorar si usted quiere, a otros pueblos, ahí volvemos a hablar y vemos el tema soberanía. Incluimos el tema de la integración de los dos territorios.

-¿Qué nos daría Malvinas?

-El simbolismo y lo emocional, que son muy importantes. Pero fuera de eso, nuestro país es un país que perdió el rumbo, su razón de ser. Antes soñábamos cosas que nunca íbamos a hacer, pero las soñábamos. Los sueños son importantísimos. El sueño americano nunca se alcanzó, pero siempre se luchó por él y se alcanzó bastante. Usted tiene dos cosas que movilizan a un pueblo: o la historia que lo empuja, porque tiene una gran historia, Francia por ejemplo, enorme historia y la historia lo empuja; o los sueños, que lo tiran, lo atraen. Países y sociedades se mueven por la historia o por los sueños. Nosotros, seguimos discutiendo cosas insólitas de nuestras historia, desde la Generación del 80 para acá…

-Lo traigo a un tema que se debate en estos días. Cuando usted fue gobierno con Alfonsín, el Estado entregaba 500 mil cajas PAN. Hoy Macri tiene que dar 8.600.000 planes sociales. ¿Qué fue lo que pasó?

-Mire, yo creo que hay una permanente vuelta de Argentina. Argentina va y viene como un péndulo alborotado. Se mueve a una velocidad impresionante, pero no se desplaza. Gira sobre sí misma, pero está quieta. Es decir, groseramente, la Argentina no ha cambiado. La clase dominante del siglo pasado tenía dos caracteres, uno productivo, en base al componente dinámico del capitalismo y otro especulativo, un sector que generaba dinero sin generar riqueza. En 1930 se corta el desarrollo nacional y esa clase dominante retoma el poder y produce el pronunciamiento del 30 que va a dar nacimiento finalmente a la otra gran incógnita, que es el peronismo.

-¿Cómo definiría al peronismo?

-Es por definición populismo. Es lo más populista que puede haber.

-¿Necesariamente es así?

-Yo diría que es populista, no sé si necesariamente, pero hay un sólo caso en el mundo, por suerte.

¿Hasta qué punto es viable un país con el 32% de pobres, que no sufren sólo pobreza de ingreso, sino una pobreza estructural, una cultura de la pobreza?

-Mire, cuando yo sostengo que la Argentina es un país subdesarrollado, si quiere lo llamamos de manera más elegante, pero cuando usted tiene 32% de pobres…de pobres estructurales, ése es un problema inmenso. Y yo creo que ese tipo de pobreza es en gran medida herencia del peronismo. El nivel cultural argentino, y no hablo de libros cuando hablo de cultura, como decía el otro día el ministro de Cultura, “esto no es un ministerio de intelectuales ni para intelectuales” y con toda razón lo decía. El nivel de cultura de la Argentina ha caído de manera espectacular. No hablo de la cultura de las elites. Buenos Aires tiene unas elites sofisticadas, el Colón no es la cultura argentina. El Colón es un hermoso ejemplo que en la Argentina se dan fenómenos culturales muy atractivos. Pero nuestra cultura está destrozada. Por cultura, léase valores. Cuando ve estos fenómenos de violencia, de femicidios, de esas cosas brutales en nuestro país, eso es un fenómeno cultural, esas son las expresiones más crudas del subdesarrollo nuestro.

-¿Y esto tiene arreglo?

-Sí, yo creo que tiene arreglo. Hay que hacer un esfuerzo cotidiano de creencia. Como decía el Barón de Münchhausen: “Hay que levantarse del suelo tirándose de los pelos”. Creo que eso es posible, pero hace falta una nueva visión de la Argentina, que hoy no está presente. El asunto es empezar, porque si se empieza, y hay sensación de que se empieza, se aguanta. Pero cada vez que empezamos la sensación es que esta película ya la vimos.

-¿No será que la clase política también es subdesarrollada?

-Pero sí, ¿cómo no va a ser subdesarrollada si los que en la Argentina se creen políticos son los tipos que saben operar los votos de un lado para otro, de acá para allá? Esos no son políticos, esos son operadores políticos, pero los políticos son otra categoría de persona. Político es el que tiene una idea de hacia dónde quiere ir y de la naturaleza del instrumento con que cuenta, eso se llama Estado. Entiende el Estado, sabe hacia dónde ir y sabe usar el Estado, eso es un político.

-¿Hay un déficit de pensamiento político?

-Sí, no sólo entre nosotros, en todo el mundo. Y hay un déficit de coraje también.

-¿Qué falta más: pensamiento o coraje?

-Coraje. Totalmente.

-¿Por qué?

-Porque los políticos son cobardes, tienen miedo a perder …no digo sus ventajitas. Temen perder su carrera. “A ver si meto la pata y me quedo sin voto”. Arriesgan lo que pueden arriesgar, no más. Uno es valiente con lo que puede perder, no con lo que no puede perder. ¿Qué puede perder un político? Su carrera, el respeto de los otros, el ser mirado como un tipo raro. Hay que tener coraje para pelear contra eso. Todos los grandes políticos fueron tipos valientes.

Tanguero, feliz con la vida y su melancolía

Ya conoció poder, influencia, fama y prestigio. Fue hace más de tres décadas, con el retorno de la democracia, cuando tenía en sus manos el timón de las relaciones exteriores de la nación, en la primavera alfonsinista. Selló la paz con Chile por el Beagle e impulsó la intervención humanitaria en Haití. De modo tal que ahora lo que tiene por delante es lo mejor de la vida: disfrutarla como más le plazca al lado de su compañera Anne, una francesa a la que conoció en Francia, donde se casaron. Ahora preparan la celebración de las Bodas de Oro.

Aun así, escribe, investiga, lee, no es un intelectual que se puso pantuflas. Piensa el país y analiza el mundo: “Soy más bien una mezcla de observador y actor. Ahora bien, si me preguntan qué me gusta más (observar o actuar) digo sin un instante de duda, actuar”.

No se abroquela en los tonos de hombre de academia: tiene dos direcciones de correo electrónico, cuyas nomenclaturas son una ventanita de arrabal a su identidad tanguera. Quizá por allí se cuela en su personalidad una cuota de melancolía, aunque él aclara: “El tango es más bien nostálgico, yo soy melancólico. Uno es nostálgico respecto al pasado y melancólico respecto del futuro. Estoy muy contento con mi melancolía”. Le gusta “el tango bueno”, a secas. “El de los poetas y el instrumental”, abunda. Se diría que es un ecléctico de la música de Buenos Aires. “Manzi es maravilloso” y Piazzolla “uno de los grandes músicos argentinos, por sobre los clásicos incluso”. Los acordes del creador de Adiós Nonino le recuperan imágenes “del Buenos Aires que quiso existir, un Buenos Aires que me evoca. El de los años 60. Moderno, distinto, pujante, una época opulenta de la cultura”.

Conserva el aire doctoral y el zumbido de la ironía aun cuando la charla pisa territorio pasatista. “Soy futbolero, hincha de San Lorenzo, ya le dije lo de la melancolía, ¿no?”, dispara como al pasar, sin esperar la aprobación de la ocurrencia. ¿Messi o Maradona?, quiere saber el cronista: “Pero, por favor, Messi. Mueve los pies con una pelota pegada, no sé cómo hace. Fíjese bien cuando se mete entre tres tipos, agarra la pelota, toca, imagina, es muy inteligente. Un test le daría un coeficiente altísimo”.

Su padre fue hermano del abuelo de Nicky Caputo, “el hermano de la vida” del presidente Macri. Allá lejos, fueron socios en una constructora, pero sus dos descendientes famosos no se ven: “Creo que me lo crucé una o dos veces, se dio así”. Simplemente, siguieron caminos diferentes. Sólo los une el apellido y el pasado familiar. “Yo la llamaría la prehistoria familiar”, define con un toque sutil, como quien aspira a que las cosas queden bien claras.

Itinerario

Nació el 25 de noviembre de 1943 en Buenos Aires. Licenciado en Ciencia Política en la Universidad del Salvador. Tiene posgrado en Boston y París y un doctorado en Sociología Política en La Sorbona. Fue ministro de Relaciones Exteriores de Alfonsín (1983-1989), uno de los principales gestores del acuerdo con Chile por el Beagle y fugaz funcionario de la Alianza (2000), como secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación Poductiva. Diputado por la UCR (1987-1993) y por el Frepaso (1997-1999).

Fue subsecretario general de la ONU. Escribió diversos ensayos sobre los procesos democráticos en la región. En julio cumplirá 50 años de casado conAnne Morel, con quien tiene tres hijos:Paola (abogada), Nicolás (doble doctorado en Ciencia Política, en Argentina y en Francia) y Lionel (Economista, con un posgrado en Francia).

Al toque

Un proyecto: Seguir mirando. Seguir observando.

Un desafío: Evitar el nihilismo.

Un sueño: Que la Argentina deje de repetirse.

Un recuerdo: Raúl Alfonsín corrigiendo el discurso que iba a pronunciar en el cierre de campaña del 83, acostado en la cama después de dormir la siesta.

Un prócer: José de San Martín.

Un líder de hoy: No tengo.

Una comida: Ostras naturales, vivas.

Una bebida: Un vino bordeaux de 12…12,5 grados de alcohol.

Un libro: No es un libro, es un cuento, “Las Nieves del Kilimanjaro”, de Hemingway. El mejor relato que he leído del ingreso a la muerte.

Una película: El Padrino, en particular la 1 y la 2.

Una serie: Hay una británica, de la BBC, que se llama Foyle’s War (La Guerra de Foyle). Es una serie sobre un detective británico en la Segunda Guerra Mundial.

Origen: Dante Caputo: “Yo sería más enérgico que Macri en su política hacia Venezuela”

Puede gustar o no las declaraciones de Caputo ,pero es un diplomatico de carrera y no quienes nos representaron en la epoca kirchnerista ,Montoneros disfrazados de diplomaticos !

AB

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2 comentarios en “Dante Caputo: “Yo sería más enérgico que Macri en su política hacia Venezuela”

  1. Excelente entrevista de Osvaldo Pepe al Dr. Dante Caputo que siempre con su fino estilo y sintaxis nos permite gozar de sus opiniones que son constructivas para individuos pensantes.
    Es una persona que en ciertas ocasiones se puede disentir cuando uno se encuentra con mentes abiertas e informadas.
    Gran parte de nuestra sociedad padece el “Síndrome de Estocolmo”, me refiero a la plaga del peronismo populista y corrupto que ni el insecticida DDT pudo eliminar y hace ocho décadas nos puso en la decadencia y al borde del abismo.
    La última frutilla del postre han sido los Kirchner, cuya ex presidenta invitada por izquierdistas “enemigos del capitalismo” está dando conferencias en Grecia (país en default por tirar manteca al techo por vagos) y Bélgica, siendo paradójicamente una exitosa abogada multimillonaria y de dudosa moralidad, tildada como jefa de la banda de saqueadores de la sociedad argentina, todo un disparate humano.
    Como el peronismo es gelatinoso o como el camaleón siempre toma la forma o color del recipiente que lo contiene, vale decir el 35% de ignorantes semialfabetos, lo lamentable que muchos no quieren el Cambio para que la Argentina sea un país importante en el mundo occidental, teniéndolo todo lo que Dios no ha dado para hacer.
    En algunas ocasiones mi empresa ha trabajado y provisto equipos con alguno de la familia Caputo dedicados a la construcción civil, entre varios emprendimientos, en la quinta Los Abrojos de M. Macri

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  2. Deseo agregar algo más sobre la entrevista al Dr. Dante Caputo cuando manifiesta su admiración entre los próceres al General San Martín yo también y todos los argentinos compartimos. Es indiscutible desde el punto de vista militar que ha sido descollante su actuación en pos de la libertad de los pueblos.
    Otros también entre fueron grandes próceres como fue Domingo Faustino Sarmiento, un visionario excepcional con su vista puesta al infinito de una Patria grande y mejor, lamentablemente a veces olvidado notoriamente por los políticos y gobernantes populistas que medran con el veneno y la droga de la ignorancia con la finalidad de ellos enriquecerse. Ejemplos sobran de nuestros políticos, sindicalistas, algunos intelectuales y porque no decir también empresarios inescrupulosos.

    Sarmiento fue una de las grandes figuras descollantes bregando por la educación del Soberano para que sea libre y útil a la Patria. La única libertad del ser humano es su cultura y el trabajo que desea realizar, vale decir dentro de la filosofía liberal moderna. Cada Escuela que se abre, se cierra una Cárcel se decía.

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