Nicolás Maduro, el “perro colombiano” – HispanoPost

Ya no tiene ni la más mínima importancia que Nicolás Maduro Moros, el tirano que manda en Venezuela contra el derecho, sin justicia y a la medida de su voluntad, sea colombiano, como lo es el resto de su familia. Hubo un momento en que la posibilidad altísima de que evidentemente lo sea amenazaba con ponerlo a tambalear en el poder puesto que la constitución política que mandó hacer el idolatrado y hoy difunto mamífero Hugo Chávez Frías lo prohíbe de manera expresa en los artículos 41 y 227. Pero vale la pena examinar –como simple entretenimiento en ratos de ocio– los fundamentos y recursos ciertos que ayudan a determinar la real nacionalidad del mandamás que no hace mucho le declaró la guerra al “Hombre Araña” por considerarlo “una fábrica de antivalores”; que proclamó con entusiasmo intenso la existencia en su país de “millones y millonas de Bolívar” y dictó un decreto para crear el “Viceministerio para la Suprema Felicidad” mientras las avenidas permanecen colmadas por la enardecida población nacional que reclama a gritos comida, medicinas y papel higiénico.

         Solamente un abogado (Adolfo Martínez López) y un comisario (Rafael Rivero Muñoz) se han atrevido hasta ahora en Venezuela a emprender acciones legales y reclamar documentación idónea para establecer dónde diablos nació Maduro Moros. Tengo entendido que ninguno de los dos ha sido asesinado todavía, como le ocurrió al magistrado de la Corte Suprema del Perú Carlos Giusti que llevaba la investigación sobre el presunto nacimiento en Japón del dictador Alberto Fujimori, lo que resultó ser cierto y gracias a ello pudo abandonar la presidencia y fugarse para guarecerse en Tokio, fuera del alcance de la justicia peruana. Giusti fue el único rehén asesinado –exprofeso– por los militares cuando, en abril de 1997, tomaron por asalto la embajada japonesa que permanecía en poder de una célula terrorista del movimiento Tupac Amaru.

         Martínez López acudió al Juzgado de Sustanciación de la Sala Electoral del Tribunal de Justicia para que fuera anulada la primera elección de Maduro debido a que, además de los indicios, pruebas y testimonios que llevan a creer que es colombiano, no acreditó –y sigue sin hacerlo– documento alguno que demuestre su condición de venezolano por nacimiento, como lo exige de manera taxativa la constitución del eximio antropoide Hugo Chávez para poder ejercer la presidencia de Venezuela.

          Un pedido tan simple, que se puede entender sin hacer ningún esfuerzo, el Tribunal lo rechazó con una respuesta en la que se puede leer, tal cual, sin cambiar una coma: ”Existe la ausencia de un claro razonamiento del vicio (sic), en la invocación de una supuesta inelegibilidad (sic) de quien resultó electo como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, sobre el alegato por demás confuso, genérico, contradictorio e infundado en cuanto al no cumplimiento del requisito de la nacionalidad”.

         Nicolás Maduro se limita a asegurar que no es “un perro colombiano” y sostiene que nació –no dice dónde- el 23 de noviembre de 1962 , con lo cual no explica la realidad de su origen. Para comenzar, su madre, Teresa de Jesús Moros de Maduro, nació el 23 de diciembre de 1927 en la ciudad colombiana de Cúcuta. Conforme a averiguación que yo mismo he hecho, tiene la cédula de ciudadanía colombiana número 20007077, la que le fue expedida el 9 de diciembre de 1957. No ha sido dada de baja, no la ha renovado y no ha sido registrada en ningún servicio estatal actual.

         Ahora bien, la madre y sus cuatro hijos, María de Jesús, María Adelaida, María Teresa y Nicolás Maduro Moros, fueron cedulados en Venezuela el mismo día, en la misma Unidad Móvil número 52 de Caracas, y tres de ellos, sin ser trillizos, tienen números de identificación consecutivos, lo que es característico entre los inmigrantes colombianos que se iban a buscar mejores aires en Venezuela: familias completas recibían la ciudadanía el mismo día. A Nicolás Maduro Moros, nacido virtualmente en Cúcuta el 23 de noviembre de 1962, le correspondió la cédula venezolana número 5.892.464. Josefina Maduro Moros, nacida en Cúcuta el 30 de enero de 1960, recibió la cédula venezolana 5.892.463. A María Adelaida Maduro Moros, nacida en Cúcuta el 20 de julio de 1961, le tocó la 5.892.462. Por último, a María Teresa de Jesús Maduro Moros, nacida en Cúcuta el 21 de diciembre de 1956, le dieron la 5.138.332.

         Del padre de Nicolás Maduro Moros, Nicolás Maduro García, se sabe que estudió en el Colegio Colombiano José Eusebio Caro, de Ocaña, Norte de Santander, y se graduó en 1947. No hay certeza documental conocida de que sea colombiano de nacimiento o venezolano. No obstante, de él y de su familia subsiste el recuerdo entre los vecinos que los conocieron en el humilde barrio Carora, de Cúcuta, que brotó con la llegada de desplazados de la violencia política provenientes de los municipios de Gramalote y Salgar.  Nicolás Maduro Moros jugaba fútbol sobre el barro con otros muchachos y desempeñó oficios humildes en distintas partes de su natal Cúcuta, en donde un consejero comunal de la alcaldía llamado Walter Cardona sostiene que callejeó en la infancia con el hoy dictador venezolano, quien se procuraba el sustento, según recuerda, vendiendo hayacas y bollos de maíz que su familia fabricaba en un local llamado Casaverde. Más y tarde se convirtió en ayudante de buses de pasajeros que iban hasta la vecina San Cristóbal, en Venezuela, lo que en versiones de prensa ha ratificado  Édgar Rodríguez, antiguo despachador de la Flota Expreso Bolivariano. Maduro, dice este último, llegó a ser chofer de bus y luego le perdió el rastro. Los hermanos Maduro Moros, aseguran vecinos que los conocieron, estudiaron un tiempo en el colegio San José, regentado por la profesora Cecilia Mendoza, quien les tomó cariño y fue a visitarlos a Caracas cuando se establecieron allá como inmigrantes colombianos.

         El periodista colombiano Néstor Alfonso López escribió en El Tiempo que estuvo buscando el rastro de Maduro en las oficinas de la Registraduría en Cúcuta y no halló nada porque, según le dijo un dependiente, “se han extraviado algunos documentos de esa época”.

         En Venezuela, como en Colombia, Maduro fue chofer de bus y ascendió en el gremio del transporte hasta hacerse líder sindical del metro de Caracas. Fue entonces cuando conoció al primate Hugo Chávez que con su actitud de macho dominante se impuso siempre de tal manera que alcanzó la presidencia de la república, trazó un plan ilimitado de dominio del poder y al sentirlo amenazado por el cáncer que se lo comió con ansia, dispuso que la tiranía se extendiera en manos del antiguo y sumiso chofer de bus, del que nunca conoció su origen verdadero. Bocón como fue, de haber sabido que por su nacimiento era compatriota de su traicionero y funesto enemigo Álvaro Uribe Vélez y de Francisco de Paula Santander –fallido asesino de Simón Bolívar– tal vez no lo habría llamado “perro colombiano”, sino “malnacido”.

Origen: Nicolás Maduro, el “perro colombiano” – HispanoPost

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2 comentarios en “Nicolás Maduro, el “perro colombiano” – HispanoPost

  1. Reblogueó esto en Defesa das Nações democráticasy comentado:
    Dictador, por “excelencia” – o sería mejor decir “excrecencia”? – , es todo igual, cortados por la misma tijera. Son individuos apátridas (“chimbos” en la jerga popular), alienados, obsesivo-compulsivos, enfermos mentales, ególatras, sexualmente impotentes. En sus discursos dejan muy claro todos estos “calificativos”.
    Lean este artículo y comproven!

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  2. Otro texto absolutamente perfecto en su análisis. Expone la verdad sin retoques, cruda y desnuda. En Brasil, aún no hemos llegado a ese “punto crítico”, pero si dejamos de combater esos degenerados que hoy se encuentran en nuestros tres poderes – con rarísimas excepciones -, muy probablemente llegaremos también al “fondo de la cloaca”.
    Curiosa constatación es que, en cuanto en Venezuela, Colombia y la propia Cuba, existen movimientos ostensivos CONTRA esos comunistas degenerados, en nuestro país nuestra población es “pacífica” (simplemente porque es burra, ignorante, altamente sugestionable) y se preocupa más con la punta de sus narices, que con la tierra en que pisan, duermen, comen, trabajan.
    Algo deveras paradójico y asqueroso!

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