Nunca más, la Corte y los demagogos – Pablo Rossi

Una jugada oblicua de la Corte abrió nuevamente un debate nunca del todo resuelto. Pablo Rossi reflexionó sobre los derechos humanos, manchados por la dirigencia política, en un contexto donde a veces la justicia y la venganza se confunden.

Derechos humano kirchnerismo

Argentina parece un corredor que gasta energías al vicio sin saber adónde va. El voto de la Corte Suprema de Justicia ha abierto nuevamente un debate nunca del todo resuelto y cada vez más complicado porque la política metió la mano y embarró la bandera de los derechos humanos“.

“El kirchnerismo en una primera fase, con notable pericia y voluntad política, le dio un impulso a la apertura de las causas por delitos de lesa humanidad. Si se hubiera mantenido con la independencia, asepsia y la lógica jurídica de las instituciones, podría habernos llevado a un lugar mejor. Pero después vinieron Amado Boudou y Schocklender, abrazados a las madres de Plaza de Mayo. Las banderas de los derechos humanos fueron usadas como mercancía política por el kirchnerismo, sólo a su provecho”.

“Ya no están Néstor ni Cristina Kirchner, pero quedaron todos los resabios de la grieta. La sorpresa con esto es que la sociedad es más sabia que toda la clase política junta y aceptó el ‘Nunca Más’ como propio. Hay una parte de esa utilización política del kirchnerismo que transformó su correcta voluntad política de terminar con los juicios a exrepresores como corresponde que falló. Metieron en cana a cientos de ex represores y nunca terminaron el juicio”.

A veces, la justicia y la venganza se confunden. Fue una jugada oblicua. Los jueces de la Corte intentaron reparar un problema institucional agitando y abriendo una caja de pandora. El 2×1 es un engendro que no sirvió para nada. La impericia de estos tres jueces terminó trayendo del pasado una ley que fue un engendro, en medio del vacilar del gobierno y de una tormenta institucional”.

La justicia no es venganza. Se trata de ver la historia completa. Que los genocidas cumplan condenas como nuestro derecho penal lo fija, pero que tengan un juicio justo, una condena efectiva y un cumplimiento. Pero que también se analicen los crímenes que no han sido juzgados, los que cometió el peronismo en complicidad con la CGT de entonces de 1974 a 1976, adueñándose del aparato del Estado y convalidando el delito de lesa humanidad que fija el pacto de Roma. De eso no se habla porque el peronismo es sinónimo de poder y de impunidad“.

Origen: Nunca más, la Corte y los demagogos – Pablo Rossi

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