Ricardo Roa -¿Quién protege a Julio De Vido?

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Procesaron a Hebe de Bonafini por Sueños Compartidos, la constructora de las Madres que recibió una montaña de plata del gobierno kirchnerista y terminó en una pesadilla de plata sucia. De los 700 millones girados hay al menos 200, unos 50 millones de dólares de entonces, que se perdieron en el camino: no se usaron para construir casas sino para construir ricos.

Toda la plata llegó de un ministerio: el de Julio De Vido, que manejó las cajas más apreciadas por el matrimonio Kirchner. Con ellas De Vido se enriqueció y enriqueció mucho más a los Kirchner. Pez grande entre los peces grandes, De Vido supo y aún puede blindarse detrás de ellas ante jueces y fiscales.

Otra vez ha quedado del lado de afuera. O casi. El juez Martínez de Giorgi le dictó la falta de mérito que es como decir que no encontró pruebas suficientes para procesarlo aunque tampoco está convencido lo suficiente de que debe sobreseerlo. De Vido puede festejar pero no puede cantar victoria. Es otra forma de decirlo. Quedó en el limbo, al menos en esta causa. Hay otras tres en la que quedó del lado de adentro, entre ellas la Tragedia de Once.

Cristina le regaló fueros de diputado que lo protegen o lo protegen en parte del peso de las acusaciones de corrupción que tiene encima. Los fueros indirectamente la protegen a ella: si De Vido zafa de apuros judiciales, ella también zafará de apuros judiciales.

Pingüino de la primera horneada, De Vido fue un auténtico pionero: fue el primero en hacerse dejar bolsas con la plata de coimas en su despacho de ministro de Kirchner en Santa Cruz. Ya en plena evolución y en Buenos Aires pronto instaló una caja fuerte en su baño del ministerio de Planificación.

Es el padre de la pérdida del autobastaecimiento enérgetico y por obra y gracia del kirchnerismo presidente nada menos que de la Comisión de Energía. Está bañado de denuncias. La lista no cabe en esta columna. Estatizó sin estatizar Aerolíneas y la convirtió en un barril sin fondo. Armó una embajada paralela en Venezuela para manejar los negociados con el chavismo que la valija de Antonini Wilson sacó parcialmente a luz.

Y con la obra pública armó un fenomenal reparto de dividendos que los bolsos voladores de José López también sacaron parcialmente a luz. A las contrataciones las llamaban celular porque siempre empezaban con el 15. Por el 15% de la coima.

Junto a Ricardo Jaime, preso hoy por corrupción, hizo negocios con el lulismo en Brasil y con Odebrecht, que era el brazo externo del sistema lulista, hizo negocios aquí. En esta investigación todavía está del lado de afuera. Se entiende que de afuera de la Justicia.

El ministerio de De Vido fue el que controló una turbia y monumental red de subsidios al transporte y a la energía y protagonista principal del escándalo de Skanska, donde la Justicia probó sobornos encubiertos con facturas truchas. Kirchner ordenó cerrar la causa, ahora reabierta. Hay más, como la compra de trenes inservibles a España y Portugal y el uso de universidades como pantalla para contratar obras sin pasar por licitaciones.

Conociendo el pedrigí de De Vido nada puede sorprendernos. Sorprende que a favor de De Vido el juez De Giorgi destaque que “desde el principio estuvo a disposición de la Justicia”. ¿Qué iba a decir? ¿Que iba a obstruir a la Justicia? Sorprende también que el gobierno de Macri no use el arsenal de información que tiene para denunciar a De Vido. Lo de Bonafini no sorprende. Da pena.

Origen: ¿Quién protege a Julio De Vido?

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