Silvia Mercado-Cómo funcionaba el sistema de coimas institucionalizado en la política brasileña 

Las confesiones de Emilio Odebrecht, João Santana y Leonardo Meirelles ante la Justicia brasileña impactan por la naturalidad con la que hablan sobre la trama delictiva. Los miedos en la región y el acecho del populismo

(Desde Montevideo) Emilio Alves Odebrecht es el nieto del fundador de la Organización Odebrecht, la empresa de construcción e ingeniería más grande de Brasil, y es el padre de Marcelo Odebrecht, ex CEO de la compañía, condenado a 19 años de prisión en marzo de 2016 por su falta de colaboración en la megacausa de corrupción conocida como Lava Jato.

Emilio saltó a la fama por haber coordinado con sus abogados las negociaciones con el Ministerio Público Fiscal para concretar la mayor delación de la historia, por lo que solo fue condenado a cuatro años de prisión domiciliaria, dos años con régimen semiabierto, es decir, podrá trabajar durante el día y deberá volver a su casa todas las noches, y dos años restantes en régimen abierto, cuando no tendrá obligación de volver a su hogar y estará obligado a usar tobillera electrónica.

Además, es el fiador de los acuerdos que llevaron a la empresa a comprometerse a pagar, en el término de 23 años, 3.500 millones de dólares, la multa más grande de todos los tiempos.

Por eso no queda más que creerle cuando, en diciembre de 2016, declaró ante la justicia brasileña que “lo que está pasando (con la corrupción) es algo institucionalizado, es algo normal, sucede con todos los partidos, donde ¿por qué peleaban, por cargos? No, todos sabíamos que no era por eso. Eran lanzamientos corruptos que ellos querían hacer, que los partidos colocaban con la finalidad de lograr recursos“.

Lo dice el patriarca de la principal multinacional de Brasil, una empresa que actualmente factura 30 mil millones de dólares y está presente en 24 países, incluido la Argentina. Quien se tome el trabajo de ver en YouTube la totalidad de su “delación premiada” quedará impactado con la frialdad con la que lo transmite. Según él, “todos” lo sabían, la población, los medios, la Justicia, y no entiende por qué ahora tanto alboroto, “aunque no me exime” -dice, por fin.

La coima institucionalizada, los empresarios como socios de los políticos que obtenían ventajas para empresas con necesidad de crecer y expandirse, el llamado “capitalismo de amigos” que facilitaba créditos de bancos oficiales a cambio de propinas puede haber sido supuesto por todos. Otra cosa muy distinta es tener confirmada la dimensión del robo, la habitualidad de la corrupción en el seno del poder, la naturalidad con la que se habla de millones y millones de dólares en pago de favores en sociedades con poblaciones por debajo de la línea de la pobreza.

Claro que en la exótica epistemología de Aníbal Fernández, “la coima no es plata robada”. El abuso del poder público en beneficio personal se normalizó hasta el punto en que solo se decidían políticas en función de esos beneficios, que por cierto eran anteriores, y tal vez siempre existieron, pero escalaron a cumbres inéditas en la mejor década que vivieron las economías de la región con el boom de las materias primas en general y el empuje que esos ingresos excepcionales dieron al conjunto de la economía de Brasil, y de todos los países latinoamericanos.

El Lava Jato exhibió otros lujos, dineros mal habidos para que Luiz Inácio Lula Da Silva expanda su influencia a otras latitudes, desde Angola hasta Panamá, desde Venezuela hasta Ecuador, desde República Dominicana hasta El Salvador, siempre para gobiernos populistas, igualmente corruptos, fatalmente autoritarios. Lo confiesa el más importante “marketeiro político” de Brasil, João Santana, en su delación premiada, revelando los momentos en que Lula le pedía intervenir en tal o cual campaña, a las que él no podía resistirse. Claro, cada campaña le dejaba por encima de los 20 millones de dólares. El juez Sergio Moro lo condenó a ocho años y cuatro meses de prisión que está cumpliendo en una cárcel de Curitiba

En Argentina, João trabajó para las campañas provinciales de José Manuel De la Sota y la presidencial de Eduardo Duhalde, antes de tomar la responsabilidad total de la campaña de Lula, a la que se abocó recién a partir de 2006. Durante la última campaña presidencial, Infobae publicó que también había asesorado en la candidatura de Daniel Scioli, que el brasileño desmintió. Sin embargo, hay fuentes que todavía hoy insisten que su expertise en campañas negativas se incorporó en la estrategia electoral del FPV en el último tramo de la campaña, luego de un viaje que realizó a Buenos Aires en un avión privado.

En el vídeo que acompañamos con la declaración de Leonardo Meirelles, el “doleiro” reveló que hizo más de 4000 transferencias a cuenta y orden de distintas empresas que lo contrataban para hacer importaciones simuladas  entre 2010 y 2012, por los que recibía pagos en el exterior, que transfería a las cuentas que le ordenaban.

En Argentina se está a la espera de que la justicia brasileña envíe el listado con las transferencias que involucran a argentinos, que la fiscal que acompañó a Meirelles en la videoconferencia que realizaron los fiscales Sergio Rodríguez y Federico Delgado ofreció enviar en ese mismo momento, pero se prefirió que la información llegue de un modo más formal y, de paso, más lento.

Mientras la carreta de esa información se pone en marcha, se conoció el audio en el que el todavía presidente Michael Temer solicitaba que se continúe una coima a Eduardo Cunha, ex presidente de la Cámara de Diputados y firme impulsor del impeachment contra Dilma Roussef, preso por no haber colaborado en el Lava Jato. Temer buscaba que siguiera sin hablar, lo que supone solo podría lograr si seguía recibiendo “dinero vivo” (físico, diría Leonardo Fariña) del dueño del frigorífico JBS.

La noticia cayó como una bomba neutrónica en todos los países de la región, que ansiaban como el agua en el desierto la recuperación de la economía brasileña, para que traccionara crecimiento en sus vecinos, Ahora hay quienes ponen en duda la efectividad de las estrategias gradualistas de los países que, como Argentina, están saliendo del populismo paso a paso, sin planes de shock.

Aquí, en Uruguay, que el año pasado creció 1.6%, tiemblan por lo que ya denominan el “efecto Temer“, un incremento del dólar que superó el 8 por ciento en Brasil y condicionará la competitividad de este país.

Justamente en Montevideo tuvo lugar hace pocas semanas un encuentro de 25 jefes de campaña de América Latina y Alemania, organizado por la Fundación Konrad Adenauer. Fue la oportunidad en que pudieron escuchar a Klaus Schüler, jefe de campaña de la canciller alemana Angela Merkel, y participar de una discusión centrada en cómo desenmascar al populismo en democracia y lograr que proliferen los valores republicanos en sociedades agobiadas por años de mentiras y manipulación. Armando Briquet, el jefe de campaña de Julio Borges y Fernando Coronel, el jefe de campaña del derrotado ecuatoriano Guillermo Lasso, estuvieron entre ellos.

Pero el plato fuerte estuvo al cruzar el río. Concluidos los trabajos en esta ciudad, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, recibió a todo el grupo un día feriado de Semana Santa y mantuvo una charla explicando por qué “Si Se Puede” (o pudo) en la Argentina. También tuvieron la ocasión de hablar con otros funcionarios de comunicación, como Hernán Iglesias Illa, coordinador de Comunicación Estratégica, Julieta Herrero, directora general de Discurso, Federico Morales, coordinador de Relaciones con la Sociedad Civil, además de Guillermo Riera, subsecretario de Vinculación Ciudadana y Pablo Alaniz, director de Comunicación Digital, estos dos últimos renunciados para dedicarse a la campaña.

En Grecia esta semana se vivió una huelga general y movilizaciones con graves incidentes, con medios de transporte que no funcionaron, comercios que casi no abrieron y controladores aéreos que por primera vez se sumaron a la protesta contra los nuevos ajustes y los planes de mayor austeridad. Es que Alexis Tsipras parece agradar con su relato a Cristina Elisabet Kirchner pero sigue recortando subsidios y empleo público, para lograr entrar al programa de alivio de la deuda a partir de 2018, según el acuerdo que hizo con la Unión Europea.

A ella, finalmente, habría que darle el Premio Nobel de Economía, como alguna vez reclamó. Tuvo el talento de llevar a la economía un paso antes del precipicio. No nos caímos, pero a diario surgen nuevos problemas para dejar atrás al populismo, una droga en la que es fácil entrar y tan difícil salir.

Clickear debajo para ver videos

Origen: Cómo funcionaba el sistema de coimas institucionalizado en la política brasileña – Infobae

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: